LA ARGENTINA VISTA POR UN PERIODISTA FRANCÉS (1910)

El periodista francés JULES HURET visitó la Argentina en 1910, con motivo de los festejos del Centenario y al año siguiente publicó en París un libro que tituló “En Argentina”, en donde describe sus observaciones. «La riqueza fundamental de la Argentina son las tierras de cultivo y las destinadas a la ganadería. La superficie del país es seis veces la de Francia y siendo su tierra  virgen, en muchos sitios valen tanto como las de las provincias agrícolas francesas más ricas. ¿En qué consiste la prosperidad argentina?.

En la exportación a Europa de unos tres millones de toneladas de trigo vendidas el año pasado a 210 francos la tonelada, dos millones de maíz, a 126 francos, un millón de lino, a 269 francos y 300.000 toneladas de carne congelada, que suman en total unos dos mil millones de francos. A esto hay que agregar las 160.000 toneladas de azúcar de Tucumán, los 3 millones de hectolitros de vino de Men­doza y San Juan, las 300.000 toneladas de madera de quebracho y 55.000 toneladas de tanino, sin menospreciar lo producido por las minas de los Andes y los yacimientos de petróleo que empiezan a descubrirse por todas partes. Pero todo esto es la reserva del porvenir.

En menos de 40 años se ha creado la agricultura actual. Ha cambiado el término medio de sangre española de la población argentina. Desde hace 40 años, una importante inmigración de italianos del norte, piamonteses y lombardos, de ingleses, franceses, alemanes y vascos, ha dotado a la Argentina de brazos laboriosos, de inteligencias activas y de caracteres emprendedores. Ac­tualmente domina la sangre de los italianos. Se trabaja como no se había trabajado nunca y los mismos andaluces y los árabes son arrastrados por la corriente general. Un país de seis millones y medio de habitantes, ha podido, en pocos años, vencer a los Estados Unidos en la  exportación de cereales a Europa. Desde 1908 la Argentina ocupa el primer lugar entre los exportadores de trigo, maíz y lino. Mil millones de oro líquido entran por tales conceptos anualmente en la Argentina.

Una minoría inteligente se agita en el Jockey Club y el Club del Progreso, atenta a los negocios a realizar y las empresas proyectadas. Numerosas familias argentinas ricas viajan a Europa y recorren Francia, Italia, Alemania, Suiza e Inglaterra con sus Panhard. Si os invitan a cenar en sus mansiones veréis que el cocinero es de Perugia, el chauffer, de París, el lacayo, alemán, el pinche de cocina, gallego, las camareras, inglesas o vascas. Por otra parte, nuestro anfitrión, alemán por su padre, argentino por su madre, y casado con una hija de vasco francés y de italiana, tiene en este momento a sus hijos estudiando en las universidades de Cambridge o Heidelberg. En el desfile militar observamos debajo de las gorras de granaderos del Imperio, quepis de Saint- Cyr y gorras aplastadas a lo teutónica, los rostros cetrinos de mestizos de indias y españoles…».

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