JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN, UN PRECURSOR DE LA GESTA DE MAYO

En marzo de 1808, JUAN MARTÍN DE PUEYYRÓN luego de su heroica participación durante las invasiones inglesas, se encontraba en Madrid como representante del Cabildo de Buenos Aires, con la misión de informar al rey Carlos IV sobre la reconquista de la ciudad y pedir asistencia económica y militar.

Durante su estadía en la península, tuvo ocasión de presenciar la situación de la política en el reino de España, reducido a Cádiz como único territorio español libre, donde se refugió la Junta Central que gobernaba a nombre de Fernando VII, cuando el 27 de octubre de 1807, luego de firmar el “Tratado de Fontainbleu”, Napoleón, engañando a la monarquía, invadió España.

Fue testigo presencial del colapso institucional español, la abdicación de los Borbones y la ocupación francesa y al percibir claramente la decadencia de la monarquía reinante, se convenció de que el cambio y la independencia de las colonias en Hispanoamérica, eran inevitables y el futuro de Buenos Aires, ahora dependía del esfuerzo de sus hijos.

En enero de 1809 entonces, decidió regresar a Buenos Aires para llevar noticias acerca de lo que realmente estaba pasando en España, ya que las autoridades españolas en el virreinato, ocultaban la situación real, para evitar que los hechos que se vivían en Europa, repercutieran en sus colonias.

Alertados en Montevideo acerca de los motivos que lo traían de regreso, el Gobernador JAVIER DE ELÍO, que lo sospechaba de ser uno de esos “agitadores independistas”, acusándolo de ser un agente francés, ordenó su arresto para devolverlo prisionero a España.

Como paso previo fue enviado como tal a la capital del virreinato bajo custodia. Fue encerrado en los cuarteles del Regimiento Patricios, pero como éste estaba constituido por criollos, pudo ponerse en contacto con algunos amigos que lo visitaron y poniéndolos al tanto de las noticias que traía, informaciones de primera mano sobre el estallido de la crisis de la monarquía española, del Motín de Aranjuez y de la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte, los exhortó a no perder la oportunidad que ahora se les presentaba, para “romper las cadenas que nos unen a España”, ante la pérdida de la autoridad de Fernando VII, preso de los franceses en Bayona desde el 6 de mayo de 1808, luego de ser obligado a renunciar a la corona española durante las llamadas “Abdicaciones de Bayona”.

Pronto, estas reuniones fueron del conocimiento de las autoridades españolas y en consecuencia, el 25 de julio de 1809, se dispuso su traslado al Cuartel de los Veteranos (donde no había criollos), bajo una severa vigilancia. Pero el Jefe de los Patricios, Coronel CORNELIO SAAVEDRA y uno de sus milicianos llamado DOMINGO FRECH, se opusieron enérgicamente, logrando que se suspenda la orden, sólo cuando SAAVEDRA se constituyó en garante del silencio de PUEYRREDÓN.

Poco tiempo había pasado, cuando el Gobernador de Buenos Aires, arrepentido de haber autorizado esta situación, dispuso que PUEYRREDÓN fuera enviado de regreso a España, noticia que de inmediato movilizó a un grupo de complotados, entre los que se hallaban MANUEL BELGRANO, NICOLÁS DE VEDIA, JUAN JOSÉ CASTELLI, los hermanos RODRÍGUEZ PEÑA y CORNELIO ZELAYA, para preparar su fuga. PUEYRREDÓN pudo entonces llegar sano y salvo a Brasil luego de correr grandes riesgos, pero habiendo cumplido dignamente el rol que le impuso el destino: aventar las últimas dudas que aún impedían que los patriotas en Buenos Aires se lanzaran a la lucha por la Independencia, pues sus informaciones fueron fundamentales para que los patriotas locales comenzaran a planificar los movimientos revolucionarios de 1810.

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