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DESPUÉS DE SUIPACHA, UNA MARCHA TRIUNFAL QUE TERMINA EN DESASTRE
La marcha triunfal del “Ejército del Norte”, que luego de vencer a los realistas en la batalla de Suipacha, el 7 de noviembre de 1810 y de haber ocupado las principales ciudades del Alto Perú, consolidando así el reconocimiento de la región a la legitimidad de la autoridad constituida en Buenos Aires en mayo de 1810, al llegar al río Desaguadero, batido en la batalla de Huaqui, perdió todo lo que había logrado hasta entonces.
La vanguardia del “Ejército del Norte”, que al mando del Teniente Coronel ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE, acompañado por el vocal de la Junta JUAN JOSÉ CASTELLI, marchaba como “Expedición Auxiliadora del Alto Perú” para lograr la incorporación de esa región a los postulados de la Revolución de mayo, luego de la batalla librada en Suipacha, continuó avanzando hacia el norte.
A fines de noviembre llegó a la intendencia de Potosí, donde se detuvo para someter a juicio a los culpables de la masacre de pobladores ocurrida durante las rebeliones en Chuquisaca y La Paz (ver Fusilamientos en Potosí) y continuó su avance ocupando sucesivamente las principales ciudades del Alto Perú, consolidando temporalmente la autoridad de la Junta de Buenos Aires en esa rica región minera
Llegados a Chuquisaca (La Plata/Sucre), el ejército recibió la adhesión de los Cabildos locales que reconocieron la autoridad de la Primera Junta de Buenos Aires y continuaron la marcha por la planicie del altiplano, sumando provisiones y contingentes indígenas y mestizos entusiasmados por las proclamas de Castelli y así, llegaron a Oruro. Ocuparon la ciudad de La Paz a principios de 1811, completando de esta forma, el control de las cuatro intendencias del Alto Perú.
A principios de abril de 1811, llegados a Laja, una localidad en cercanías de La Paz, acamparon para reorganizarse, incorporar e instruir nuevos reclutas y recibir equipamiento. GONZÁLEZ BALCARCE estableció allí su Cuartel general y fue donde el 16 de mayo de 1811 firmó el llamado “Armisticio de Laja” con el general realista JOSÉ MANUEL DE GOYENECHE, pactando una tregua formal de 40 días.
Tras la firma del cese al fuego, a principios de junio, el ejército patriota levantó el campamento de Laja y avanzó hacia la frontera trasladándose a un nuevo campamento y se situaron en Huaqui, a orillas del río Desaguadero, límite entre los virreinatos del Río de la Plata y del Perú donde encontró, que en la orilla opuesta, había acampado el ejército realista al mando de GOYENECHE,
Inesperadamente, al amanecer del día 20 de junio, es decir, ocho días antes de que venciera el armisticio firmado por GOYENECHE y CASTELLI (1), valiéndose de una acción sorpresiva y vulnerando lo dispuesto en el armisticio vencen a las fuerzas patriotas, que derrotadas en todos los frentes, se ven obligadas al desbande (ver Batalla de Huaqui).
Fracasaba así, estrepitosamente el objetivo de la Junta de incorporar el Alto Perú, al proyecto emancipador gestado en Buenos Aires el 25 de mayo del año anterior. GONZÁLEZ BALCARCE y CASTELLI, fueron llamados a Buenos Aires, para que dieran cuenta de sus actos, y en el sumario al que fueron sometidos, declararon que habían sido sorprendidos mientras descansaban con sus tropas, totalmente desprevenidos por hallarse amparados bajo la fe de un armisticio que se había firmado el día 16 de mayo anterior.
Como consecuencia del llamado “desastre de Huaqui, se perdieron las provincias del Alto Perú y todo el país quedó expuesto a una invasión. Con Huaqui, termina la primera campaña de afianzamiento de la Revolución de Mayo en el Norte, dejando como saldo positivo, haber logrado el aniquilamiento del movimiento contrarrevolucionario de Córdoba y la victoria de Suipacha, evento que le había dado a los patriotas el dominio temporario de estos territorios hasta el río Desaguadero y como saldo negativo, la pérdida del Alto Perú y consecuentemente la pérdida de esos territorios para nuestra pretendida integración e esos territorios, con los postulados de la Revolución de Mayo, una funesta desaceleración del ímpetu revolucionario nacido durante esas jornadas y la desaparición del Ejército patriota como factor de oposición a los intentos realistas, que quedaron así, como dominadores absolutos del Alto Perú (ver Huaqui, tres versiones para una derrota).