EL TEATRO EL NACIONAL (17/09/1882)

El Teatro  El Nacional tuvo en su vida dos etapas. Fundado el 17 de setiembre de 1882, fue uno de los más importantes de la Buenos Aires de fin de siglo y el primero que llevó ese nombre. Estaba ubicado en la calle Florida, entre Piedad y Cangallo (hoy Tte. General Perón). , y fue construido por OCTAVIO LASCANO y LISANDRO OLMOS a un costo de 200.000 pesos. Las obras comenzaron en 1880, concluyeron dos años más tarde, y por su elegancia y la calidad del espectáculo el teatro competía con el Opera y el Colón.

Contaba con iluminación a gas y era el único en el que se habían tomado todas las precauciones para casos de incendio, como lo ordenaba la municipalidad. Tenía numerosas salidas, escaleras de mármol, depósitos de agua y un telón metálico que podía bajarse en pocos segundos. Desde el día de su inauguración presentó las figuras y elencos más prestigiosos de la ópera y la zarzuela de la época.

Por allí pasó RAFAEL CALVO, que fue uno de los más grandes actores dramáticos de entonces, la notable artista italiana Tina di Lorenzo y el famoso transformista LEOPOLDO FRÉGOLI. En 1892 el vestíbulo de El Nacional sirvió de escenario para una tragedia real. Un ex militar llamado LUIS GENAZZINI y un periodista de nombre JORGE BROWN, que salían de una función, se enfrentaron a golpes hasta que Brown sacó una pistola y lo mató de un balazo en el corazón.

Se dice que durante un tiempo el Teatro quedó con una fama de tragedia y el público se resistió a volver. Sin embargo, continuó funcionando con éxito hasta que en la madrugada del 18 de diciembre de 1895, fue destruido por un incendio. A pesar del esfuerzo de los bomberos solamente quedaron en pie las paredes laterales. Por una extraña casualidad, el edificio que existía antes de que se construyera el Teatro, también había sido arrasado por un incendio.

El nuevo Teatro El Nacional
En 1904, uno de los patriarcas del Teatro argentino, JERÓNIMO PODESTÁ compró una caballeriza que estaba ubicada en la actual avenida Corrientes 960, a metros de la avenida 9 de Julio y la transformó en una sala de teatro que llamó El Nacional, queriendo así rendir homenaje al viejo Teatro arrasado por un incendio y exponiendo con este nombre, su decisión de refundarlo para que  en su escenario se representen obras  de autores nacionales y actuaran artistas argentinos.

La Sala fue inaugurada el 5 de abril de 1906 con un Programa que incluía un pericón nacional, bailado como apertura del espectáculo,  la revista “Risas de careta”, escrita por RICARDO LEVENE y uno de los clásicos del Teatro Argentino, la obra “Locos de verano” de GREGORIO DE LAFERRERE. Actuaron en aquella histórica jornada los hermanos JERÓNIMO, ARTURO y JOSÉ PODESTÁ, ENRIQUE MUIÑO, ELÍAS ALIPPI, FRANCISCO DUCASSE y GUILLERMO BATAGLIA.

En 1910 el empresario teatral PASCUAL CARCAVALLO que hasta ese momento se desempeñaba como segundo de JERÓNIMO PODESTÁ, compró el Teatro y a partir de entonces, rattficó la decisión de su fundador y  la Sala de El Nacional fue destinada a ser la “catedral del género chico criollo”. Fue así entonces, que allí comenzaron a presentarse obras de autores que hasta ese momento no tenían acceso al sueño de todo autor: los escenarios de la calle Corrientes y fue común ver sus nombres alternando con los de los consagrados como NEMESIO TREJO, CARLOS MARÍA PACHECO y y FLORENCIO SÁNCHEZ.

Sin olvidar que los mayores éxitos de público los obtuvo con la presentación de los sainetes “Tu cuna fue un conventillo”, y “El conventillo de la Paloma”, ambas de ALBERTO VACAREZZA, fue notable la repercusión que tuvo el “Gran Concurso de Obras Nacionales” que comenzó a realizarse a partir de 1911. A su  primera edición se presentaron 300 obras, resultando ganadora “Los escruchantes”,  presentada por  ALBERTO VACAREZZA

Fiel a la vocación fundacional del Teatro, PASCUAL CARCAVALLO, continuará como Director Empresario hasta 1933, ofreciendo obras surgidas de nuestra realidad ciudadana,  escritas por autores que a partir de su presencia en las carteleras del Nacional, gozaron las mieles del triunfo y pasaron a la Historia del Teatro Argentino: “Así es la vida” (Arnaldo Malfatti y Nicolás de las Llanderas), “San Antonio de los Cobres” (Alberto Vacarezza ), “Mateo” (Armando Discépolo), “Mustafá” (Armando Discépolo), “El carro de la basura” (Enrique Suárez de Deza), son sólo algunos de estos nombres, cuyo recuerdo aún perdura en la memoria de los argentinos, de la mano de quienes hoy reeditan aquellos memorables éxitos.

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