EL “PLAN DE OPERACIONES” DE MARIANO MORENO (00/08/1810)

El llamado “Plan de Operaciones” de MARIANO MORENO es un documento secreto expuesto por éste, en agosto de 1810 (1) donde fijaba la estrategia política, militar y económica de la Primera Junta de Gobierno Patrio y aún hoy, algunos expertos, se preguntan cómo un defensor del libre comercio como Moreno, pudo redactar un plan tan estatista.

En él, el Secretario de la Junta propuso medidas radicales como el control estatal de la economía, el uso de la “violencia defensiva” contra los enemigos de la Revolución de Mayo y la confiscación de grandes fortunas para financiar la Independencia (… “El Estado debe adueñarse de los recursos clave, prohibir el lujo inútil y fomentar la industria nacional”)., medidas que en su conjunto permiten calificar a este documento, como un plan tremendamente agresivo que pone en evidencia las características de la concepción revolucionaria de MORENO, la que no fue neutralizada por los demás integrantes de la misma y con el tiempo, la causante de las graves desavenencias que tuvo con ellos.

Para mayor ilustración, transcribimos algunos párrafos de dicho documento: “Los medios revolucionarios son tremendos: Justifica el uso de mano dura y el secreto de Estado para neutralizar a los realistas o opositores al nuevo gobierno provisional, diciendo “… debe observarse la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos de la causa… la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con la pena capital, principalmente si se trata de sujetos de talento, riqueza, carácter y alguna opinión… a los gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, brigadieres que caigan en poder de la causa, debe decapitárselos…”.

En cambio, a los amigos había que disimularles “si en algo delinquiesen que no sea concerniente al sistema… (pues) en tiempos de revolución ningún otro delito debe castigarse sino el de infidencia y rebelión contra los sagrados derechos de la causa y todo lo demás debe disimularse”; “a los extranjeros debe dárseles empleo, pues si no por patriotismo, a lo menos por interés serán fieles”. Los jueces “deben ser personas de nuestra entera satisfacción… (que) sean adictos para estorbar el apoyo de los ambiciosos y perturbadores del orden público… aún en los juicios particulares debe preferirse siempre al patriota… a quien se le debe proporcionar mejor comodidad y ventajas”.

Mientras que cuando se refería a la relación que debíamos mantener con Inglaterra, aunque aconseja manejar con desconfianza las intenciones de potencias extranjeras como Inglaterra o España para evitar caer bajo una nueva dominación”, decía que se debía “…. proteger su comercio, aminorarle sus derechos, tolerarla, aunque suframos algunas exacciones… los bienes de Inglaterra deben ser sagrados” y en cuanto a España, el “Plan” decía que había que afirmar y aparentar un reconocimiento a la soberanía de Fernando VII para confundir las opiniones sobre el rol de la Junta, hasta tanto cambiaran las condiciones.

Y en medio de esas desconcertantes (por no decir extrañas) propuestas, un poeta del calibre de RAFAEL OBLIGADO vió así el envío de un ejército para dominar la situación en el interior en su obra “Santos Vega”: “Ya Buenos Aires que encierra, como las nubes, el rayo, el 25 de mayo, clamó de súbito guerra”. Acotemos que la guerra de la que habla, es la que se debía librar contra las provincias.

Pero desconociendo la validez de esas propuestas, la Primera Junta de Gobierno Patrio, al igual que otras numerosas de España, como la de Valencia, no reconoció a la Junta Central de España, que luego se disolvió, ni al Consejo de Regencia. Las provincias fueron invitadas a elegir un representante y que lo enviaran a Buenos Aires para discutir la modalidad de gobierno que se daría en adelante. Todo se seguía haciendo bajo la advocación de Fernando VII.

Las provincias del norte como Salta y Jujuy estaban mucho más expuestas que las restantes por la actitud que evidentemente había que tomar. Se recordaba claramente el escarmiento que habían recibido los fracasados revolucionarios desde Tupac Amarú hasta La Paz y Cochababa y cuando llegan al norte noticias sobre los sucesos de Córdoba, donde el gobierno local no reconocía a la Junta de Buenos Aires, la preocupación fue aún mayor. Cuando a mediados de agosto llegó desde Buenos Aires la orden de captura para Liniers y los restantes sediciosos del Córdoba, la decisión de apoyar a la Junta fue general en el norte.

(1). El contenido de este documento, finalmente tomó conocimiento público, recién en 1890 cuando el Doctor Eduardo Madero, buscando antecedentes sobre la historia del puerto de Buenos Aires lo encontró en el Archivo de Indias de Sevilla. Aunque su autenticidad no está todavía fehacientemente probada, la actuación que tuvo Moreno durante esa época, permite concluir que actuó de un modo totalmente acorde al contenido del “Plan” (ver El Plan de Operaciones de Moreno para conocer detalles que ratifican o niegan la autenticidad de este documento).

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