EL ESCUDO NACIONAL ARGENTINO (13/03/1813)

El 13 de marzo de 1813, la Asamblea General Constituyente, por decreto, crea el Escudo Nacional y lo define como «un óvalo en posición vertical y dividido por el medio con una línea horizontal, siendo la parte superior sombreada y blanca la inferior, cruzada ésta por dos manos entrelazadas en signo de alianza, que sostienen una pica con el gorro frigio de la libertad en su extremo, estando orlado con la oliva de la paz y el laurel de la victoria, con la divisa «Unión y Libertad», y sirviéndole de coronamiento un sol naciente».

El historiador BARTOLOMÉ MITRE así lo afirma en su «Historia del General Belgrano», tomo II, página 162, pero en la publicación del centenario de la Asamblea Constituyente del Año XIII, se anota que el ilustre militar se ha equivocado ya que la leyenda de la orla corresponde a la moneda creada por la Asamblea y que el escudo tenía la siguiente leyenda: «Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata – 1813».

Para una mayor claridad con respecto a este tema se transcribe el texto de la Ley que el 13 de marzo de 1813 dictara la Asamblea General Constituyente y el texto de la disposición emanada del Poder Ejecutivo de la época.

Dice la primera: «La Asamblea General ordena que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello que este cuerpo soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del círculo sea la de: Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata». El Supremo Poder Ejecutivo, por su parte, dispuso poco tiempo después (30 de abril): que «debían sustituírse las armas del rey que se hallaban fijadas en lugares públicos y a las que traigan en escudos o de otro modo algunas corporaciones, por las armas de la Asamblea».

Las armas de la Asamblea consistían en un escudo elipsoidal, trazado verticalmente, cuyo campo está cortado en dos partes iguales por el diámetro menor de la figura, de azul ligero la superior y blanco (plata) el inferior. Dos brazos desnudos, encarnados, se mueven en ambos lados del cuartel de plata, inclinados de abajo hacia arriba, a 45 grados sobre la horizontal, y sus manos, encajadas, sostienen la pica, cuya base no llega al pie de la elipse. Todo el campo está rodeado de una corona de ramas finas de laurel, y en la cabecera del escudo, detrás de la corona, esplende el Sol, mostrando su cara rodeada por treinta y dos rayos rectos ondulantes, alternados con simetría heráldica.

El escudo argentino es una concepción científica y artística en que se funden las tradiciones locales, el arrebato militar de la época y la influencia de la educación clásica. La pica, sosteniendo el gorro frigio, es un emblema de redención política que ha sido usado desde la antigüedad, como juramento de conquistar y mantener la libertad con las armas en la mano. Los brazos movientes, expresan la unión fraternal de las provincias constituidas en una nueva y gloriosa nación y las manos encajadas que sostienen la pica, son un jeroglífico muy inspirado atribuido a BERNARDO DE MONTEAGUDO,  que representa el propósito de sostener la libertad y la unión.

Curiosidades
Como el gobierno había dispuesto quitar de todas las dependencias oficiales el escudo de armas de Castilla, la Asamblea del Año XIII, dispuso reemplazarlo por uno propio y a tales efectos, designó al diputado AGUSTÍN JOSÉ DONADO para que se ocupe de diseñar y realizar el nuevo escudo, más acorde a los tiempos que se vivían y que estaba llamado a ser uno de los primeros escudos que tendría América.

DONADO era un porteño nacido en 1767, que en esa histórica Asamblea representaba a la provincia de San Luis y era un vehemente defensor de la postura sanmartiniana, exigiendo la inmediata declaración de nuestra Independencia. Había sido uno de los motores de la Revolución cuando aún los sucesos de Mayo de 1810 estaban en los planes de unos pocos y hasta había sido un importante donante de caballos para el Regimiento de Granaderos a Caballo.

En esos días, estaba a cargo de la imprenta de los Niños Expósitos y dicen que se ocupó personalmente del diseño del sello que acompañaría, en especial, a toda la papelería oficial.

Al parecer, la persona indicada para hacer ese sello vivía en Buenos Aires y a él recurrió DONADO. Era JUAN DE DIOS RIVERA TUPAC AMARU, le decían “el inca” y luego de la derrota de su insurrecto primo (ver “Sublevación de Tupac Amarú), se estableció en Córdoba primero, luego en Luján y por último en Buenos Aires. Era un platero al que también se le adjudica la autoría el único retrato hecho en 1809 a un siempre joven MARIANO MORENO.

Descripción
La forma del escudo parece ser que está inspirada en una cabeza vista desde arriba, rodeada por laureles. De la misma forma que ignoramos en qué se inspiró realmente MANUEL BELGRANO a la hora de crear nuestra enseña patria, el escudo nacional, bien podría ser una copia de uno francés de fines del siglo XVIII o podría ser obra de un platero altoperuano u otro radicado en Chile. Todas estas suposiciones, son algunos de los tantos secretos que encierran nuestros símbolos patrios.

Posee dos cuerpos, uno superior azur (azul celeste) y otro inferior, plata (blanco). Los antebrazos simbolizan la hermandad de las provincias y el gorro frigio rojo  (un símbolo jacobino que simboliza la Libertad), está orientado hacia la izquierda, sobre una pica, ratificando el compromiso de las provincias de defender esa libertad. El sol, de 16 rayos rectos y flamígeros intercalados, nos habla del nacimiento de una nueva nación. En cuanto a los laureles son la victoria en el logro de la independencia. La cinta, en el extremo inferior, en forma de moño, es símbolo de unión, y sus colores azur y blanco representan la nacionalidad argentina. Alrededor lleva la leyenda: “Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata”.

Hay quienes dicen que el autor del diseño fue el propio DONADO; otros, ISIDRO ANTONIO DE CASTRO, un artista peruano residente por esos años en Chile o hasta el propio tucumano BERNARDO MONTEAGUDO. Lo cierto es que el sol incaico y la borla del gorro frigio, típico accesorio que los indígenas del noroeste llevaban colgando de sus orejeras, son pistas que delatarían que el diseño pertenecería a un altoperuano. El cuño original era de plata y bronce.

Escudo de la República Argentina - Wikipedia, la enciclopedia libre

Finalmente, el 12 de marzo de 1813, con la firma del presidente del cuerpo, TOMÁS ANTONIO VALLE y DE HIPÓLITO VIEYTES, se lo adoptó como el escudo oficial y en mayo de ese año, ya se suprimió de la papelería oficial la leyenda “Valga para el reinado del señor don Fernando VII para el bienio de 1812 y 1813” y fue reemplazado por “Valga por los años 4 y 5 de la libertad”. Los que vendrían. Que no serían menos azarosos que los pasados.

¿Diseño único o parecido a otro?
Nuestro escudo guarda una curiosa similitud con uno usado como un salvoconducto de un club revolucionario francés, que servía para ingresar a la Asamblea Legislativa que funcionó entre 1791 y 1793. Solo los detalles de mar y olas sobre el azul y el sol, el resto de los elementos concuerdan. ¿Cómo habría ido a parar al lejano Río de la Plata? ¿Habrá llegado a las manos de MANUEL BELGRANO gracias a una enigmática mujer, conocida como madame Elisa Pichegru? ¿Será cierto que esta dama debió refugiarse en la lejana Buenos Aires por sus ideas jacobinistas y que, a partir de su relación con el creador de la Bandera, le habría dado el escudo?

¿Qué tienen las manos?
En 1943, el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública recibió una nota que sorprendió a los funcionarios. Un tal doctor JORGE C. TAULLARD ofrecía sus servicios y ponía a disposición un trabajo que había realizado en el que había estudiado tanto anatómica, como radiológica y artísticamente las manos del escudo. Aseguraba que había que modificarlas, ya que habían sido maltratadas por artistas y escultores. “A un gobierno como el actual que traza principios, corresponde el toque de atención”, advertía.

TAULLARD, profesor de Anatomía y Fisiología, cirujano de la Asistencia Pública, especializado en plástica y estética, y hasta escultor, ya había hecho un pedido similar, sin suerte, al gobierno anterior. Fue la Academia Nacional de la Historia quien cerró la cuestión, agradeciendo la colaboración de este preocupado profesional. A partir del Decreto 10.302 aquel símbolo que había aprobado la histórica asamblea como sello oficial, era oficialmente adoptado como “representación del escudo argentino”.

Fuentes: Decreto 10302. Academia Nacional de la Historia, Boletines 17 y 39; “Memorias Curiosas”. Juan Manuel Beruti, Ed. EMECE, Buenos Aires, 2001; Historia Argentina, Ediciones Océano, Barcelona, España, 1982; “Mármol y bronce”. Mármol y bronce. José M. Aubin, ED. Ángel Estrada y Cía., Buenos Aires, 1911; Buenos Aires desde su fundación hasta nuestros días Siglos XVlll-XIX. Manuel Bilbao, Imprenta Alsina, Buenos Aires. 1902.

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