EL CAPITAL INGLES EN EL DESARROLLO DE LA ECONOMÍA ARGENTINA

En la Argentina, el capital  privado y sujeto a riesgo comenzó a predominar en las inversiones, cuando ya no había más riesgos.» Así define el historiador canadiense HENRY  S. FERNS, en su documentado y valioso libro “Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX”, el papel que jugó el capital extranjero, y principalmente británico, en el desarrollo económico argentino en el período inmediatamente posterior a Caseros.

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Tal como señala FERNS, los capitales ingleses que llegaron al país en la primera gran etapa inversionista que se extendió entre 1862 y 1875, eludieron todo riesgo y se concentraron en su casi totalidad en la financiación de empréstitos contraídos por el Estado argentino y en la instalación de su red ferroviaria, cuyas ganancias fueron garantidas por el mismo Estado argentino (ver Los ingleses y los ferrocarriles argentinos).

 No existió, como es creencia generalizada, una acción audaz y pionera por parte de los capitalistas ingleses. Estos se limitaron, en su enorme mayoría, a prestar dinero al gobierno, o a invertirlo en empresas cuyos riesgps quedaban a cargo del gobierno. Este último es el caso, entre muchos otros, del famoso Ferrocarril Central Argentino, cuya construcción se atribuye a la audacia y visión de un norteamericano llamado GUILLERMO WHEELWRIGHT, que actuaba como personero de los inversores ingleses y cuya audacia, en realidad, se redujo a poner en marcha una empresa a la cual, de antemano, el gobierno de BARTOLOMÉ MITRE se había comprometido por ley a asegurar un 7 % anual de ganancia sobre el capital invertido.

Pero ni siquiera esta firme garantía pudo vencer el temor de aquellos “audaces pioneros ingleses”. Como señala FERNS, “Desde el comienzo,  el Central Ar­gentino estuvo falto de capital, pero ni los directores ni los inversores estaban dispuestos a aventurar las sumas necesarias para que la linea alcanzara un grado de funcionamiento productivo”. Fue necesario, por lo tanto, para terminar el último tramo de la vía que unió a Rosario con Córdoba, que el Estado argentino corriera con todos los gastos de esa obra. Para ello el gobierno aportó el capital necesario, mediante la adquisición de 17.000 acciones de la compañía, y renunció, al mismo tiempo, y para exclusivo beneficio de los inversores británicos, a percibir el dividendo anual que le correspondía por esas acciones.

Lo que el gobierno pagaba, lo pagaba en definitiva el pueblo argentino. De ahí que la mentada contribución de los capitalistas extranjeros al progreso económico del país se redujo,  en el período 1862-1875 a realizar un gran negocio sin correr riesgo alguno. Fue, por otra parte, el Estado argentino, con los ca­pitales que obtuvo a través de los empréstitos contratados en Londres, el que llevó a cabo la construcción de la mayor parte de la red ferroviaria que penetró en el interior del país.

La línea del ferrocarril que unió a Córdoba con Tucumán, construída durante el gobierno de Avellaneda —línea que, económicamente, era en ese momento improductiva—, fue pagada por el Estado con los fondos que le prestaron los ingleses, cobrando buenos intereses.  Estos consideraron demasiado riesgosa la construcción de ferrocarriles en tierras poco pobladas y de escasa producción y se limitaron a actuar como prestamistas de un gobierno que cumpliría rigurosamente con la amortización y pago de intereses de las deudas contraídas.

La medida exacta de la magnitud del esfuerzo económico realizado por el Estado argentino —o sea por el pueblo argentino en su carácter de contribuyente— para financiar y realizar las obras que los capitalistas extranjeros no se atrevieron ni quisieron emprender, está dada por la siguiente cifra: en 1875 el pago de los intereses y amortizaciones de los empréstitos contratados en Lon­dres en libras esterlinas, absorbía el 25 % de la totalidad de los ingresos del gobierno nacional.

Reproducimos, a continuación, un cuadro publicado en él libro citado de FERNS, donde se puede apreciar, claramente, cuál fue el destino de las inversiones británicas en nuestro país en el período señalado. Sobre un total de más de 23 millones de libras esterlinas, el 80 % había sido Invertido en empréstitos al gobierno argentino, o en empresas ferroviarias cuyas ganancias estaban garantidas por ese mismo gobierno:

Empréstitos al Gobierno: 12.970.000 £; Ferrocarriles: 6.610.000 £; Bancos, 6.610.000 £; Bancos: 1.600.000 £; Tranvías: 800.000 £; Saladeros: 530.000 £; Minas: 200.000 £; Obras de gas: 200.000 £; Telégrafos: 150.000 £. Lo que hace un total de 23.060.000 £.

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