CONFLICTOS DE LÍMITES DE ARGENTINA CON PAÍSES VECINOS

El desmembramiento del virreinato del Río de la Plata, lo incierto de algunos de los límites que separaban a sus liberados territorios, las políticas expansionistas de unos y el mal manejo diplomático, lindando con la incompetencia de otros, hizo que pronto surgieran litigios que los enfrentaron. La naciente República Argentina, limitando con cinco de ellos (Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay), no quedó al margen de tal situación y mantuvo litigios con todas ellas, felizmente zanjados por medio de la vía diplomática, aunque habiendo podido eludir por muy poco, los riesgos de una confrontación armada.

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Conflicto con Bolivia
Entre 1836 y 1839 Bolivia se unió con el Perú y formaron la “Confederación Peruana Boliviana”, pretendiendo instalar un nuevo foco de poder para su expansión soberana en la región. En mayo de 1837, luego de que SANTA CRUZ  invadiera la provincia de Jujuy, apoderándose de la mayor parte de esa provincia, la Puna de Jujuy y el norte de la provincia de Salta, poniendo en evidencia los planes de su política exterior, JUAN MANUEL DE ROSAS aliado con Chile, que mantenía un largo litigio sobre límites con Bolivia, les declaró la guerra, expresando que Bolivia  “amenazaba la independencia de estas repúblicas americanas”, pero la verdad es que lo hizo porque SANTA CRUZ había permitido a las fuerzas unitarias usar esa nación como base desde la cual lo atacaban.

Luego de producirse una serie de incidentes y escaramuzas sin significación, entre mayo y junio de 1838,  ejército de la Confederación Peruano-Boliviana, el 24 de junio de 1838,  derrotó en el combate de Montenegro a los efectivos enviados por ROSAS, quien a partir de entonces, imposibilitado de enviar más tropas y pertrechos, debido a los problemas que le provocaba su frente interno, decidió dejar en manos de su aliado, el ejército chileno, todo el peso de la contienda.

Y así fue hasta que éstas,  el 20 de enero de 1839,  al mando del general chileno MANUEL BULNES derrotaron a SANTA CRUZ en la batalla de Yungay, poniendo fin a la existencia de la Confederación Peruano-Boliviana.  Argentina obtendrá luego de esto, una victoria diplomática  al lograr que Bolivia abandone los territorios de la Puna de Jujuy que había ocupado (Santa Catalina, Yaví, Santa Victoria, Cangrejillos, Pueso, Abra Pampa, Cochinoca,Pastos Chicos, entre otras poblaciones), menos Tarija, que quedó bajo la soberanía de Bolivia (ver El Alto Perú).

Conflicto con Brasil
La cuestión de límites argentino-brasileños en el territorio de Misiones, tuvo un primer antecedente con el Tratado del 14 de diciembre de 1857, negociado por el canciller brasileño José María da Silva Paranhos. En él se establecía, en flagrante contradicción con la Constitución de 1853, que el gobierno de la Confederación, instalado en Paraná (provincia de Entre Ríos), aceptaba que los esclavos brasileños no perdieran su condición de tales por el solo hecho de pisar suelo argentino y que  la Argentina renunciaba a cualquier pretensión sobre Misiones al oeste de los ríos Pepirí Guazú y San Antonio.

Este Tratado no llegó a ser ratificado porque el Senado argentino se resistió a admitir como tales límites los ríos señalados en él y ese era el origen principal de las desavenencias entre argentinos y brasileños, que habían recibido este pleito como herencia do los españoles y portugueses.

Recién en 1890 el tema volvió a ser tratado por ambos gobiernos y luego de largas jornadas de discusiones, la cuestión pareció encaminarse hacia un acuerdo definitivo. En un salón de la Casa de Gobierno de la República Oriental del Uruguay, el 25 de enero de 1890, los Ministros de Relaciones Exteriores de la República Argentina y del Brasil, doctores ESTANISLAO  S. ZEBALLOS Y QUINTINO BOCAYUVA respectivamente, dieron por finalizado el tratamiento del famoso y legendario pleito de Misiones, es decir, la cuestión de límites entre nuestro país y el Brasil, firmando un Protocolo conocido como “Tratado de Montevideo”, por el que , se declaraban auténticos los planos del territorio en litigio entre ambos países y luego el Tratado de Límites entre la República Argentina y Brasil que en líneas generales estableció: 1º Fijar la línea desde la embocadura y margen derecha del Chapeco (Pepirí-Guazú) en el río Uruguay hasta la embocadura y margen izquierda del Chopim en el Iguazú.

Entre estos extremos se seguirán donde sea posible los mayores accidentes del terreno, y donde no, se trazará línea recta, entendiendo que el Chapecó y Chopim quedan en territorio brasileño. 2º Respetar la posesión de los pobladores. 3º, Oportunamente se entenderán los dos países sobre organización de una Comisión que proponga la línea a que se refiere el artículo 1º

Estuvieron presentes en el momento de la firma de ambos documentos, los jefes y ayudantes de las respectivas Comisiones de Límites. Firmaron al pie del Protocolo el coronel argentino JOSÉ IGNACIO GARMENDIA y el teniente coronel brasileño DIONISIO EVANGELISTA DE CASTRO CERQUEIRA, y en el Tratado de Límites, lo hicieron  el Ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina doctor ESTANISLAO S. ZEBALLOS, el Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil QUINTINO BOCAYUVA y los Ministros Plenipotenciarios de la República Argentina en Brasil ENRIQUE B. MORENO y del Brasil en nuestro país barón LEONEL DE ALENCAR.

El Diario Do Commercio, de Río de Janeiro, cuando en su edición del día 9 de enero de 1858 se ocupó del tema, dijo que el Ministro argentino ENRIQUE B. MORENO había sido el principal autor del Tratado y que “había sacrificado la gloria de un triunfo diplomático, a la gran idea sudamericana de unión y paz”.

Pero a fines de 1890, surgidas algunas desaveniencias, Brasil y Argentina decidieron poner el asunto en manos del Presidente de los Estados Unidos para que laudara. El 7 de setiembre de ese año, ambos países oficializaron tal decisión, luego de ser aprobada por sus respectivas legislaturas. El Doctor CARLOS CALVO fue designado defensor de la tesis argentina,  mientras que el Brasil nombró como representante a José María da Silva Paranhos, barón de Rio Branco. Muerto Calvo en mayo de 1893, nuestro país designó en su reemplazo al doctor Estanislao S. Zeballos, para preparar el correspondiente alegato.

El 5 de febrero de 1895, muy pocos días después de haberse hecho cargo de la presidencia el Doctor JOSÉ EVARISTO URIBURU,  el Presidente de los Estados Unidos, GROVER CLEVELAND, dictó su fallo, ampliamente favorable a Brasil. De acuerdo con éste (que se limitaba a indicar la ubicación de los ríos que habrían de servir de límite entre los dos países), la Argentina perdió 1.200 leguas de territorio.

En su Memoria de 1895 el doctor ZEBALLOS ofrece pormenores de las ventajas cartográficas con que concurrió el Brasil al arbitraje: «El material que ha presentado al àrbitro revela largas, pacientes y metódicas investigaciones de conjunto, y de detalle, de manera que todo es completo y claro en ellos. Sus mapas comparados, coordinados y reducidos a diferentes meridianos revelan una investigación y labor científica bien dirigida. La República Argentina tenia material trunco. Le faltaban documentos y los mapas más importantes, y mandó por ellos a Portugal y España al último y de prisa, en 1892 y 1893, cuando ya corrían los términos del arbitraje”.

Conflictos con Chile
En 1856, Argentina y Chile firmaron un “Tratado de paz, amistad, comercio y navegación” que fue el primer intento de encauzar por el camino de la paz y el entedimiento, las lógicas diferencias que deberán tener a los largos de sus historias, considerando la enorme extensión e irregularidad de la linea fronteriza que los separa. Entre otros aspectos, acordaba la aplicación del principio del “uti-possidetis” relativo a lo que cada estado poseía en 1810 y posponía la resolución de los litigios limítrofes para el futuro. En su artículo 39º, el tratado proponía los mecanismos de la negociación diplomática directa y del arbitraje para solucionar las diferencias en las tierras australes.

Pero la presencia argentina en la Patagonia con motivo de las campañas que se realizaron al desierto, provocaron que Chile hiciera un reclamo diplomático de soberanía que finalmente no prosperó. Pero una ley argentina del 16 de Junio de 1875 —que acordaba subvenciones a los barcos que mantuvieran comunicación marítima con la costa patagónica— volvió el tema a la mesa de discusiones y alteró las relaciones argentino-chilenas.

El Secretario de la Legación chilena en Buenos Aires, MÁXIMO LIRA protestó en julio y agosto de ese año por la sanción de la Ley y la concesión de tierras en la Patagonia a la empresa Galles y Cía., sosteniendo que Chile estaba en posesión  pacífica del estrecho de Magallanes hasta el río Santa Cruz y que la Patagonia se hallaba sujeta a arbitraje, a lo que el Ministro de Relaciones Exteriores Argentino BERNARDO DE IRIGOYEN respondió  que “Chile nunca tuvo posesión indiscutida de las tierras que ocupaba y que no podía avanzar más allá de Punta Arenas, ni ejercer jurisdicción sobre el Atlántico”.

Si bien se iniciaron algunas conversaciones que no arribaron a ninguna solución, a comienzos de 1876 surgieron algunas dificultades que provocaron la interrupción abrupta de las mismas. Meses después, Chile, acreditó en Buenos Aires como nuevo plenipotenciario a DIEGO BARROS ARANA, quien, en junio de ese mismo año, acordó con IRIGOYEN una transacción, limitada a las tierras e islas magallánicas. Pero ésta fue desechada por ambos gobiernos.

El 12 de mayo de 1877 fue firmado un nuevo convenio, pero la Cancillería chilena lo rechazó, causando una gran agitación pública en ambos países y la retirada de BARROS ARANA de Buenos Aires. Pero el enviado chileno regresó nuevamente en diciembre del mismo año y negoció un nuevo Tratado “ad referendum”. Este documento fue terminantemente rechazado esta vez por el gobierno argentino y el 12 de junio de 1877, el Presidente NICOLÁS AVELLANEDA envió al Congreso un extenso mensaje con la historia de estas tramitaciones y el anuncio del retiro de la Legación Argentina en Santiago de Chile y el retiro del enviado plenipotenciario chileno BARROS ARANA de Buenos Aires.

Máxima tensión y aprestos bélicos. En octubre de 1878 la situación se agravó cuando una nave chilena, la corbeta “Magallanes” apresó al barco norteamericano “Devonshire” que estaba cargando guano en la Caleta de Monte León, con licencia argentina. AVELLANEDA dio entonces, orden a la escuadra nacional para que se alistara y marchara de inmediato para poner bajo control argentino ambas márgenes del río Santa  Cruz. El 25 de noviembre de 1878 la escuadra argentina, al mando del Comodoro LUIS PY, tomó posesión  de la desembocadura de dicho río y se instaló en el lugar, forma definitiva la Subdelegación Marítima “Santa Cruz”. Por su parte, el gobierno chileno ordenó a su escuadra que se trasladara al Estrecho de Magallanes y cuando parecía inminente un choque armado, se abrió una nueva negociación que  culminó en el Convenio “Fierro-Sarratea”, firmado el 6 de diciembre de 1878, y mediante el cual se mantuvo el “statu quo”: con la Argentina sobre el Atlántico y Chile sobre el Estrecho.

Vuelve la calma. El 30 de junio de 1879,  en la ciudad de Buenos Aires, sobre la base del Convenio “Fierro-Sarratea”firmado en diciembre del año anterior, fue firmado por los respectivos Plenipotenciarios, un Convenio aplazando por diez años la cuestión de límites entre Chile y la República Argentina. La república de Chile quedó, en tanto, ejerciendo jurisdicción en el mar y costas del Estrecho de Magallanes, canales e islas adyacentes, y nuestro país en el mar y costas del océano Atlántico e islas adyacentes, pero el Congreso argentino vetó este Convenio, después de haberle puesto su conforme el Presidente de la República, doctor NICOLÁS AVELLANEDA.

En marzo de 1879 llegó a Buenos Aires el nuevo representante chileno JUAN MANUEL BALMACEDA, quien el 3 de julio de ese año, firmó un “pacto de modus vivendi” por diez años. El Pacto fue firmado por el Gobierno de Chile pero el Senado argentino  sancionó su rechazo y se abrió así un nuevo impasse.

Roca asume como Presidente de la Nación (12/10/1880). El General JULIO ARGENTINO ROCA asume la presidencia y heredó el problema que había quedado pendiente desde la anterior presidencia de AVELLANEDA, durante la cual todos los intentos de acuerdo habían fracasado. La situación llegó a tal punto de tensión que hasta fueron suprimidas temporalmente las Legaciones de ambos países. El gobierno chileno quería que toda la Patagonia fuera objeto de arbitraje, pero Roca no aceptó la pretensión. En noviembre de 1880 el representante de los Estados Unidos en Chile se dirigió por carta a su colega acreditado en Buenos Aires, enviándole una propuesta que debía servir de base para una nueva negociación argentino-chilena. Roca dio su apoyo a la gestión de los ministros estadounidenses y, sobre la base de anteriores negociaciones, en febrero de 1881 se reanudaron las conversaciones para solucionar el litigio.

Se firma un nuevo Tratado. Finalmente, el 23 de julio de 1881 los Ministros Plenipotenciarios, doctor BERNARDO DE IRIGOYEN por la República Argentina y FRANCISCO DE ECHEVERRÍA por la de Chile, firmaron, para poner a la consideración de sus respectivos gobiernos, un Tratado de Límites que debía poner fin a la controversia sobre los derechos de soberanía de cada país, sobre el Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego.

En mayo el anteproyecto del Tratado fue aprobado por las dos partes y siete meses después del comienzo de las conversaciones se llegó al acuerdo que fue firmado en Buenos Aires por el cónsul general de Chile, FRANCISCO DE BORJA ECHEVERRÍA, y por el ministro argentino de Relaciones Exteriores, BERNARDO DE IRIGOYEN. El Tratado presentaba muy pocas modificaciones en relación con un acuerdo realizado en 1876, que finalmente no había sido aceptado por el gobierno chileno. Establecía la libre navegación del estrecho de Magallanes, su neutralidad a perpetuidad y el compromiso de no fortificarlo en toda su extensión. Además, quedaba para la Argentina parte de Tierra del Fuego y la Isla de los Estados, dejando fuera de la disputa toda la Patagonia, hasta el paralelo 52. En el tratado se sentó el principio de que en adelante los conflictos serían sometidos al fallo de una nación amiga.

En marzo de 1893, el Ministro Plenipotenciario argentino en Santiago, NORBERTO OUIRNO COSTA, suscribió con el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, ISIDORO ERRÁZURIZ, un protocolo adicional del tratado de 1881, mediante el cual se declaraba absoluta la soberanía de cada Estado sobre su respectivo litoral marítimo: Chile no podía pretender punto alguno sobre el Atlántico, ni nuestro país sobre el Pacífico. Dicho  pacto fue aprobado y ratificado por los gobiernos de ambos países.

Las Comisiones demarcadoras de límites habían reanudado así sus trabajos, y en mayo de 1895 estaba ya delineada la frontera en Tierra del Fuego. Se habían colocado 5 hitos en el encadenamiento principal de la Cordillera de los Andes, y continuaban los estudios para el sector del cerro San Francisco. Pero al dejar el nuevo pacto en pie, las aspiraciones chilenas a hacer del “divortium aquarum la base de demarcación y no la línea de las altas cumbres, se fue alejando la posibilidad de un acuerdo definitivo.

En 1895, al asumir JOSÉ EVARISTO URIBURU la presidencia de la Nación, la principal controversia giraba sobre la determinación del punto de partida de demarcación én la Cordillera de los Andes: la Argentina no admitía que fuese el cerro San Francisco, por 26 grados, sino un punto de la Puna de Atacama, por 23 grados. En el curso de ese año la controversia se reflejaba polémica­mente en artículos periodísticos y folletos publicados en ambos lados de la cordillera.

En, setiembre de 1895, en vista de los desacuerdos que surgían entre los peritos en la exploración y fijación de hitos, los gobiernos de Chile y la Argentina elaboraron un convenio para evitar la suspensión de los trabajos; y al año siguiente formalizaron otro, aclaratorio del anterior. Este último establecía que las operaciones de demarcación de límites entre ambos países se extenderían en la Cordillera de los Andes hasta’el paralelo 23 de latitud austral, debiendo trazarse la línea divisoria entre dicho paralelo y el de 26° 52′ 45″.

Al dejar URIBURU la presidencia no se había alcanzado la meta de fijar la línea de frontera, pero, a pesar de algunos pronósticos sombríos de guerra, estaban dadas las bases legales para superar los roces graves mediante negocia­ciones, peritajes y arbitrajes. El conflicto con Chile influyó, no obstante, poderosamente en la vida argentina, ya que posibilitó actos de política interna: en primer lugar, la reelección de Roca y, en segundo, la división de las dos principales figuras del ,P. A. N. (Roca y Pellegrini), relacionada con la crisis financiera que la paz armada había comportado.

En 1896 se agudizó la tensión en las relaciones entre la Argentina y Chile, y en las calles de Santiago y de Buenos Aires llegaron a desfilar grupos de ciudadanos que pedían armas para terminar con el problema por la vía de la fuerza, pero las cosas no pasaron a mayores. En 1898 nuevas disenciones, nuevamente  llevaron a las partes al borde de la guerra. Las cancillerías decidieron, entonces, somete: la cuestión del límite definitivo al rey de Inglaterra, Eduardo VII, quien se expidió en 1902 dando una solución definitiva al dividir unos  94.000 km2 en disputa y otorgando 40.000 a la Argentina y 54.000 a Chile.

Los Pactos de Mayo. A raíz de los inconvenientes originados por la aplicación del Tratado de 1881, y para evitar la repetición de nuevas situaciones que atenten la paz, en mayo de 1902 se firmaron tres pactos que son conocidos como “Los Pactos de Mayo”. Son ellos: “El Acta preliminar”, el “Convenio de Limitación de Armamentos Navales” y el Tratado General de Arbitraje entre Chile y Argentina de 1902”. Allí, además de fortalecer el principio bi-oceánico acordado en 1893, se establece que cualquier conflicto entre Chile y Argentina, será solucionado pacíficamente,  que todas las controversias que pudieren surgir, serán dirimidas mediante un arbitraje neutral que será realizado por la corona británica o en su reemplazo por la Confederación Suiza, a quienes se someterán los problemas y cuyo fallo será inaplebable.

Conflicto con Paraguay
Durante la presidencia de NICOLÁS AVELLANEDA (1874-1880), fue necesario atender  a un conflicto suscitado por la posesión de Villa Occidental, una población-ubicada en el Chaco Austral  que se hallaba en posesión de la Argentina y que era reclamada por Paraguay (1), una situación que tensaba más las relaciones entre ambos países que tenían sin resolver aún los términos definitivos de la paz  acordada luego de la Guerra de la Triple Alianza.

A comienzos de 1875 viajó a Río de Janeiro el canciller CARLOS TEJEDOR, a fin de negociar con sus pares de Brasil, los vizcondes  de Río Branco y Caravellas y el de Paraguay, JAIME SOSA ESCALADA, los contenidos de los Tratados de Paz y de Límites que darían por terminados ambas cuestiones. Después de rápidas negociaciones, terminadas el 19 de mayo, SOSA y TEJEDOR firmaron un acuerdo de transacción, según el cual Paraguay cedía Villa Occidental y territorio adyacente,  mientras la Argentina renunciaba al derecho de indemnización previsto por el tratado de la Triple Alianza. Sin embargo, el 6 de Junio de 1875 el Congreso paraguayo rechazó el tratado y declaró traidor a SOSA. “El Paraguay se encuentra sometido a la política Imperial”, diría al Presidente AVELLANEDA, el nuevo ministro de Relaciones Exteriores argentino, BERNARDO DE IRIGOYEN, que por entonces, había reemplazado a TEJEDOR.

El nuevo Ministro, se propuso negociar directamente con Paraguay, sin la intervención de Brasil  y a mediados de noviembre de ese mismo año, acreditó para ello en Asunción al doctor MANUEL DERQUI., quien dio por terminada su misión, con ta firma de un protocolo, que se mantuvo en reserva, de acuerdo con el cual, Argentina aceptaba someter al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos la posesión de las tierras al norte del Pilcomayo, que incluían a la Villa Occidental y  Paraguay se comprometía a reanudar las negociaciones por la paz en Buenos Aires, para lo cual se invitó a participar en las mismas a Brasil, quien designó para ello a FRANCISCO JAVIER DA COSTA AYMAR D’ ANDRADE. A principios de febrero de 1876 se firmaron en Buenos Aires  tres Tratados: de Paz, de Amistad y de Límites. Por este último, ratificando lo acordado con DERQUI, la posesión definitiva de Villa Occidental y territorio adyacente hasta el río Verde,  quedaba sometido al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos.

Finalmente, el 12 de noviembre de 1878 el Presidente RUTHERFORD HAYES falló a favor del Paraguay (ver Laudo Hayes). La Argentina dispuso la evacuación inmediata de Villa Occidental y el 14 de mayo de 1879 le fue entregado oficialmente al Paraguay,  el territorio en litigio.

(1)..Cuando en 1869 el gobierno provisorio del Paraguay exigió el pago del impuesto de patentes a los habitantes de Villa Occidental, el ciudadano estadounidense EDUARDO HOPKINS que tenía intereses allí, con el objeto de no pagarlo, se dirigió al general argentino EMILIO MITRE, destacado en Asunción luego de finalizada la guerra, instándolo a que se apoderase de la villa. En respuesta,  el general MITRE,  el 17 de noviembre de 1869 notificó al gobierno provisorio de Paraguay que: “Habiendo el señor Hopkins recibido una intimación por la cual se le da conocimiento de una resolución de la Capitanía del Puerto de esta Ciudad ordenándole que saque patente para el establecimiento que tiene en el Chaco, debo dirijirme á V. E. para hacerle presente que el Chaco es exclusivamente argentino y que en él nada tienen que hacer las autoridades paraguayas.— Muy pronto mandaré por tanto á la Villa Occidental una guarnición y un Gefe á fin de que enarbolen allí la bandera y establezcan nuestra jurisdicción. Días después fue ocupada la villa izando la Bandera Argentina en ella. La localidad fue rebautizada “Villa Argentina”, estableciéndose un cuartel militar. Ni lerdo ni perezoso, el 25 de noviembre de 1869, el Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil, baròn de Río Branco (apodado o Virrei do Paraguaí), hizo que el triunvirato paraguayo elevara una nota de protesta ante Argentina y así comenzó este litigio que finalizó el 14 de mayo de 1879..

Conflicto con la República Oriental del Uruguay
Argentina y Uruguay mantuvieron durante largos años un conflicto relativo a los límites del río Uruguay y a la posesión de las islas existentes en el mismo. La cancillería argentina sostenía la tesis de que la delimitación debía hacerse siguiendo el trazado de la línea de navegación (el “thalweg”) y por  su parte, la cancillería del Uruguay  sostenía que la línea divisoria debía ser la intermedia. La cuestión fue muy estudiada y debatida hasta que el 16 de enero 1916, el gobierno de Uruguay propuso a su par de Argentina un convenio mediante el cual se estipulaba que se aceptaba la línea del “thalweg o vaguada” para establecer el límite del río en litigio

La propuesta fue aceptada por el gobierno Argentino y el 28 de septiembre de ese mismo año, fue firmado el tratado Brum-Moreno (por BALTASAR BRUM, Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay y ENRIQUE B. MORENO, Ministro Plenipotenciario argentino en Montevideo. El Tratado dejaba bajo soberanía uruguaya a 69 islas y bajo soberanía argentina a 58, pero el acuerdo no fue aceptado por las Cámaras Legislativas de Uruguay, luego de una tenaz oposición ejercida por el Partido Blanco, liderado por LUIS ALBERTO DE HERRERA.

El estado de ambigüedad que se generó a continuación, produjo algunos conflictos locales por el uso de las mismas y fue como consecuencia de uno acaecido en la isla Martín García, que ambos países,, el 13 de enero de 1938 firmaron un  Acta, mediante la cual acordaron mantener en las islas, el “statu quo” vigente al 1º de enero de 1916. Hubo luego otras gestiones, acuerdos y desacuerdos, hasta que finalmente en 1961 se llegó a una solución definitiva y satisfactoria para ambos países (ver Tratado de Límites del Río Uruguay de 1961).

Fuentes: “Hombres y Hechos en la Historia Argentina”, César Civita, Editorial Abril, Buenos Aires, 1972; “Antecedentes del Diferendo de Límites con Chile”, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Buenos Aires 19769; “Conflictos en el Atlantico Sur”, José Estanislao Cortines, Ed. Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires, 1989; “Las cuestiones de límites con Chile”, César Quirós, Ed. Instituto de Estudios Históricos”, Buenos Aires. 1965;  “Crónica Argentina”, Editorial Codex, Buenos Aires, 1974; “En la isla del fuego”, Juan E. Belza, Ed. Instituto de Investigaciones Históricas Tierra del Fuego, Buenos Aires, 1974.

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