COMBATE DEL ARROYO OMBÚ (16/02/1827)

Durante la guerra de las Provincias Unidas con Brasil, en las primeras horas del 16 de febrero de 1827, ya invadido el territorio brasileño por el ejército argentino que marchaba a las órdenes del general CARLOS MARÍA DE ALVEAR, las fuerzas republicanas, al mando del coronel LUCIO N. MANSILLA, derrotan y ponen en fuga en proximidades del Arroyo Ombú a una fuerte columna del ejército imperial que comandada por el general BENTOS MANUEL RIVEIRO se dirigía hacia Río Grande (ver La guerra de Argentina con Brasil)

El 14 de ese mes, el Ejército Republicano, había abandonado San Gabriel para continuar en dirección al norte por el camino a Santa María, pero ese mismo día regresó, aconsejado por la falta de agua, las dificultades para la marcha que ofrecían las sierras y el estado de los caminos imposibles de transitar.

Al salir de San Gabriel, con la intención de cubrir su flanco izquierdo contra una posible sorpresa de las fuerzas brasileñas, ALVEAR había seguido hacia el río Ibicuy, encomendándole al Coronel MANSILLA que al mando de 850 jinetes de diversas unidades, atacara y neutralizara la caballería imperial que bajo el mando del General BENTO MANUEL RIBEIRO lo acechaban.

El General MANSILLA comandando una fuerza mixta de aproximadamente 350 a 800 jinetes y 1.800 infantes, atacó entonces a unos 1.200 a 2.000 combatientes brasileños. El combate fue rudo y obstinado, BENTO MANUEL se batió con habilidad y valor, pero no pudo sostener la tremenda embestida de los escuadrones argentinos, bien disciplinados e instruidos. Lanzas, sables y caballos, chocaron con furor, debiendo al fin, tras de un largo bregar, ceder el campo los brasileños, dejando en él, gran cantidad de muertos, heridos y prisioneros, y huyendo hacia el Norte, en completa derrota, y tenazmente perseguidos por los vencedores, hasta el Ibicuy.

La división de MANUEL, que después de sufrir la sableada de LAVALLE en Bacacay, se había reorganizado rápidamente, recibiendo refuerzos importantes, quedó tan maltrecha y desmoralizada con la derrota del Ombú, y fue tan completa la dispersión de sus tropas que, a pesar de los esfuerzos de su pundonoroso y valiente jefe, no pudo presentarse en Ituzaingó (ver La guerra de Argentina con Brasil)

Este hecho es reconocido en los anales militares rioplatenses por sus particulares circunstancias y el desenlace que tuvo finalmente la acción: Durante la carga inicial, el terreno escabroso y la superioridad táctica de los imperiales hicieron retroceder la vanguardia argentina. La situación estuvo a punto de convertirse en un desastre cuando las fuerzas brasileñas formaron un semicírculo y se prepararon para contraatacar, mientras que el trompa de órdenes republicano se disponía a tocar la retirada.

Ante la inminencia de tener que replegarse, el ayudante del Coronel MANSILLA, el Coronel JOSÉ SEGUNDO ROCA (padre del futuro presidente Julio Argentino Roca), arrebató valientemente el clarín al trompa de órdenes para evitar que se diera la señal de retirada. Esto permitió que el Escuadrón del Regimiento 16 de Caballería, al mando del Coronel JOSÉ VALENTÍN DE OLAVARRÍA, realizara una carga arrolladora que frenó el avance brasileño.

Así, las tropas republicanas lograron rehacerse y retomar la ofensiva, infligiendo una dura derrota a las fuerzas de BENTO MANUEL RIBEIRO, una victoria, que sumada a la dispersión de estas tropas, resulto clave para que el ejército imperial no pudiera participar cuatro días más tarde en la decisiva Batalla de Ituzaingó  (ver Batalla de Ituzaingó).

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