COMBATE DE PULMARI II (17/02/1883)

En este combate, también llamado «Combate de la Laguna Aluminé», el Comandante JUAN G. DÍAZ, al mando de un destacamento de 18 soldados logra repeler el ataque de una partida de mapuches que lo atacó en Pulmarí, en proximidades del Lago Aluminé, provincia de Neuquén.

El Comandante JUAN G. DÍAZ, acompañado por el subteniente CARLOS WAPPERS iba al mando de un destacamento de 18 soldados (seis soldados del 2º de Línea, ocho del Regimiento 2 de Caballería y dos del Regimiento 5 de Caballería) en persecución de una partida de mapuches que el 6 de enero había exterminado el destacamento del Capitán CROUZELLES, en Pulmarí.

Marchaba por una rastrillada hacia el lago Aluminé y al llegar al valle de Pulmarí (un estrecho desfiladero ubicado en el departamento Aluminé, entre los lagos Aluminé y Moquehue, al suroeste de la Provincia del Neuquén), fueron atacados por los aborígenes que perseguía.

Las tribus de mapuches, debilitadas por el avance del ejército nacional, se replegaban hacia la cordillera buscando el apoyo y el refugio que ofrecían los fortines del ejército chileno al otro lado de la frontera y en su fuga hacia Chile, la partida de los caciques REUQUECURÁ (hermano de CALFUCURÁ) y NAMUNCURÁ, responsables del exterminio del Capitán CROUZELLES y sus hombres en Pulmerí, se había hecho fuerte en ese mismo lugar para emboscar a sus perseguidores.

Fue una batalla desigual con altas bajas para ambas partes y los relatos históricos señalan que hubo apoyo y presencia de fuerzas militares chilenas colaborando con la resistencia indígena, lo que marcó la tensión geopolítica de la época en la frontera cordillerana.

Así relató este encuentro el oficial al mando: «… Cuando nos aproximábamos al espejo de agua, fuimos atacados por un contingente de 100 a 150 indios que en grupo de 20 o 30 iban saliendo detrás de las lomas. Haciendo acollarar las mulas tomé posesión de un médano, pues temía ser cargado por los indios, más estos se limitaron a hacerme algunos tiros”.

“En vista de no ser atacado retrocedí buscando puntos estratéjicos (sic) para mi defensa, hasta que lograron sacarme a un valle; entonces vimos gran polvareda que no dejaba duda que era gente que nos cerraba el paso de un arroyo que debíamos pasar. Previendo encontrar allí muchos indios me desvié a la derecha, y notando que los indios amenazaban cargarme por retaguardia, tomé posesión de un arroyito seco que encontré a mi paso”.

“En ese momento se presentó en mi flanco izquierdo un infante del ejército chileno con bandera de parlamento, mandé no hacer fuego, mas como viera que detrás de él venía una compañía de infantería en guerrilla y ocultándose, y que la indiada me atacaba por retaguardia y teniendo en cuenta lo sucedido a otras comisiones anteriores, mandé romper el fuego, siendo yo el primero en efectuarlo.

Desde este momento se trabó un encarnizado combate cargándonos por último los enemigos a la bayoneta, hasta cuarenta pasos de nuestra débil posición, donde dejaron 7 muertos y algunos heridos que fueron recojidos (sic) por los indios poniéndose en retirada al trote”.

Fueron años de duras luchas contra los mapuches y en Pulmarí, un lugar situado a pocos kilómetros de donde se encuentra hoy la localidad de “Villa Pehuenia”, tuvieron lugar dos de los combates más sangrientos de todos los que se libraron entre las fuerzas del ejército y los aborígenes y junto con el de “Pino Hachado”, fueron de los últimos que se libraron con las comunidades mapuches que resistían la ocupación del territorio que habían usurpado.

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