BOTICAS DE ANTAÑO (1811)

Siempre o casi siempre, a determinada altura de los mostradores de las Boticas (como se llamaba entonces a las Farmacias), había una imagen de la Virgen de los Remedios. Este era el símbolo característico de las Boticas del Buenos Aires de antaño. El boticario era una autoridad. Y no solo de recetas. Opinaba sobre cualquier tema o cosa, aún de los más inverosímiles y era generalmente, «el primer médico» al que concurría la gente para consultarlo cuando sentía algún dolor o descompostura.

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En 1780 era muy conocida “La Botica del Colegio”, que estaba ubicada en la esquina de las San Carlos y Santísima Trinidad (hoy Alsina y Bolívar). Su propietario era FRANCISCO MARULL, un personaje cuyos consejos y recetas eran frecuentemente solicitados. En su Botica se vendía un producto que en aquella época er toda una rareza: el té, un artículo de poco consumo en la ciudad, pues solo era costumbre de los ingleses y otros extranjeros residentes en la ciudad. En la casa de la familia DORREGO, había una Botica que era atendida por el catalán ANTONIO MIRÓ, un pariente de quien fuera Gobernador de Buenos Aires y fusilado por orden de LAVALLE el 13 de diciembre de 1828.

 

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