TEATRO CIRCO COLISEO ARGENTINO EN BUENOS AIRES (05/08/1905)

La historia del actual Teatro Coliseo, ubicado en la calle MarceloTorcuato de Albear 1125, en el barrio Retiro, de la ciudad de Buenos Aires, ocupando un edificio que no es el original, se remonta casi a fines del siglo XIX, cuando esa calle se llamaba Charcas y en ese lugar estaba el “Columbia Skating Ring”, una pista de patinaje, que fue reemplazada por el Teatro Circo Coliseo Argentino..

La historia entonces, comienza el 10 de noviembre de 1903 cuando el Presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, ALEJANDRO CHRISTOPHERSEN, informó a los socios de la Entidad, la apertura de un concurso abierto para la construcción en ese lugar, de un teatro estable, para presentar espectáculos circenses. La leyenda cuenta que había sido el célebre payaso inglés FRANK BROWN, admirado por DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO y RUBÉN DARÍO, el generador de la idea y que para ello, le había solicitado los fondos necesarios a su amigo, el banquero franco-argentino CHARLES SEGUÍN (el mismo que financió la construcción del Chantecler, del teatro Casino, el Maipo y tantos otros).

El Coliseo, una maravilla arquitectónica de Carlos Nordmann. Fue demolido en 1938.

La obra le fue adjudicada al arquitecto alemán KARL NORDMANN, quien llegó al país en 1883 contratado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, para la dirección de las obras del Palacio Legislativo de La Plata y luego de los ocho meses que duró su construcción, el 5 de agosto de 1905 abre sus puertas en la calle Charcas (hoy Marcelo Torcuato de Alvear), el “Teatro Circo Coliseo Argentino” (imagen), bajo la dirección del mismo  FRANK BROWN y de JOSÉ PODESTÁ el payaso criollo conocido como “Pepino el 88”, quienes formaron una dupla inimitable, presentando espectáculos que fueron el origen de nuestro “circo criollo” y del teatro argentino.

El Teatro Circo Coliseo Argentino era un edificio que  fue apreciado en las más prestigiosas  publicaciones de arquitectura de la época, por su original y extraordinaria estructura estilo “art nouveau”, donde se destacaba un amplio arco de hierro y vidrio coronando el edificio. Tenía un gran anfiteatro, con capacidad para más de 2.000 espectadores y su pista central era un picadero de arena con la forma de herradura, característica que le da ese nombre a este tipo de construcción. Su escenario medía 19,5 metros de boca por 14,5 metros de profundidad y como era una sala multipropósitos, el picadero podía ser transformado en platea para albergar a los espectadores, cuando dejaba de ser circo, para transformarse en teatro. Tenía además una pista móvil para ejercicios acrobáticos, que podía transformarse en una pileta de 400 metros cúbicos:,  un subsuelo para el traslado de animales del y hacia el escenario,  que tenía salida hacia la calle Santa Fe, un restaurante, y localidades para dos mil personas sentadas en los palcos que circundaban la pista y 500 de pie.

Su acústica no era la mejor para un teatro de ópera, pero las circunstancias, la competencia (en algún momento, “El Coliseo”, “el Opera”, “el Colon” y “el Marconi” rivalizaban en programación), la declinación del gusto de los porteños por el Circo y el auge de otros géneros lo llevaron pronto a transformarse en en 1907 en uno de los teatros líricos más importantes de la ciudad

El 18 de abril de 1907 fue su primera vez como tal: Trozos de “Tosca”, con EMMA CARELLI y GIOVANNI ZENATELLo; “Aída”, con CRESTANI, CUCINI, ZENATELLO y “La Bohème”, con CARELLI y DANI, “La Condenación de Fausto” y un baile de máscaras decretaron su bautismo. A partir de entonces, se alternaban óperas y operetas, ubicándolo como uno de los rivales del Teatro Colón» y del Teatro Ópera y se erigió como uno de los teatros líricos más importantes de la región por la calidad de los artistas y compañías que se presentaban en su escenario. Y aunque su actividad central fue siempre la música clásica y la ópera, también solía presentar espectáculos teatrales, musicales, humorísticos y políticos.

Pero no fue la Ópera el género que le dio más fama popular. El 27 de agosto de 1920, desde su terraza, el doctor ENRIQUE TELÉMACO SUSINI, LUIS ROMERO CARRANZA Y MIGUEL MUJICA (llamados a partir de entonces “Los locos de la azotea”, realizaron la primera transmisión radiofónica de exteriores de la historia musical argentina. La ópera “Parsifal”, de RICHARD WAGNER, interpretada por la soprano argentina SARA CÉSAR, salió al aire inaugurando la radioemisora “L.O.R.  Radio Argentina” y a partir de entonces, ese día, fue considerado «el día mundial de la radiotelefonía», por el Primer Congreso Mundial de Radio que se celebró en Buenos Aires en 1934.

El Coliseo funcionó así durante tres décadas hasta que en 1937, por dificultades financieras, este teatro fue cerrado. El gobierno de Italia adquirió el complejo gracias a una donación del conde italiano FELICE LORA, que concedió en su testamento una importante suma de dinero para que el estado italiano construyera la «Casa de Italia», según la transcripción literal del escrito, un recinto donde instalar el consulado de su país de origen, asociaciones de fomento y espacios destinados para presentar manifestaciones artísticas y culturales con la finalidad de facilitar la integración y la convivencia entre italianos y argentinos. Sin embargo, las ideas quedaron postergadas cuando estalló la Segunda Guerra Mundial.

Y aunque en ese momento se decía “La preservación de lo histórico es un lema inamovible”, solo resistieron los cimientos de ese bellísimo edificio. No había conciencia por entonces del patrimonio urbanístico que se despreciaba. El edificio fue totalmente demolido y el terreno cubierto de ruinas y oculto por una tapia.

En los años siguientes, el gobierno italiano decidió volver sobre su proyecto é hizo construír un nuevo edificio en ese solar, para alojar parte de las oficinas del Consulado General de su país en Buenos Aires, conservando la sala de espectáculos. Finalmente, en 1953, el teatro fue reabierto con el nombre de Teatro Coliseo,  ocupando el edificio que actualmente vemos en la calle Marcelo T. de Alvear 1125 (ver Edificios memorables que ya no están).

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