SEGUNDO CENSO NACIONAL (10/06/1895)

Por disposición del Poder Ejecutivo de la Nación y dirigido por DIEGO G. DE LA FUENTE, se realiza en el país el “Segundo Censo Nacional de Población”, a 26 años del primero, promovido por DOMINGO F. SARMIENTO (ver Censos y Empadronamientos). La realización de este segundo Censo,  se había decretado en 1894,  durante la presidencia de LUIS SÁENZ PEÑA y se puso en práctica bajo la administración de JOSÉ EVARISTO URIBURU. Los resultados fueron publicados tres años más tarde y la impresión corrió a cargo del Taller Tipográfico de la Penitenciaría Nacional. En el operativo que incluía datos de comercio, industria y edificación tomaron parte 16.816 personas. Ya estaba incorporado el llamado «desierto» (por La Patagonia y la región chaqueña). En este Censo se introdujeron preguntas relacionadas con religión, fecundidad, propiedad de los inmuebles y nacionalidad. Los resultados estadísticos se publicaron en español y en francés. Para la difusión de los resultados en el Pabellón Argentino de la Exposición Universal de París (1900), se realizó una edición bilingüe.

Este Censo reveló que el país tenía 4.044.911 habitantes, 2.217.835 más que en el primer Censo. De ese total, 1.690.966  correspondían a la población urbana y 2.263.945 a la rural. Los habitantes nativos sumaban 2.950.384 y por la fuerza de la inmigración, los extranjeros constituían el 25% de la población y eran 1.004.527. De esta cifra 181.093 eran italianos  y 80.352, eran españoles

Mientras que en las provincias, salvo Misiones, no había ni un habitante por cada diez kilómetros de superficie, la Capital concentraba la mayor densidad de habitantes. Este Censo contabilizó 663.854 habitantes (318.361 argentinos y 345.493 extranjeros. De éstos últimos 181.093 italianos y 80.352 españoles). La población negra había disminuido con relación al Censo anterior y la mayoría ocupaba puestos en el servicio doméstico de las casas de familias pudientes, trabajando como cocheros o porteros. Los indígenas sumaban 30.000 y también habían retrocedido en gran parte como consecuencia de las matanzas durante la Campaña al Desierto de 1879.

En cuanto a la edad, los resultados fueron insólitos: casi el 17 por mil aseguró tener más de 100 años, un promedio imposible. Los porcentajes de enfermedades resultaron bastante alentadores sobre todo entre los inmigrantes, aunque en el rubro “alienados” casi doblan a los argentinos, demostrando las duras condiciones de la inmigración. Otro dato que surge, leyendo las cifras que arroja este Censo es que el 70% de los menores de 14 años no concurre a la Escuela y que el 53% de los mayores de 14 años, son analfabetos.

En este Segundo Censo Nacional, se nos informa además que la situación industrial en 1895 muestra que  algunos oficios habían comenzado a extinguirse, desaparecían los arrieros, troperos, talabarteros y tejedores. Pero en función del desarrollo técnico aparecían empleados de ferrocarril (4.824) y telefonistas (182) y aumentaron los empleados del gobierno. Se sabe tambi{en que la mayor actividad se concentraba en la Capital Federal y en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. En esa región se localizaba el 83 % de los establecimientos que empleaban el 85 % del personal. Sin descuidar la importancia de las industrias tucumanas y cuyanas, parece razonable explicar dicho fenómeno por la existencia de ventajas comparativas. Dada la escasez de los recursos —un concepto a veces olvidado por muchos historiadores—, las zonas más prósperas («Historia de la Industria Argentina», Adolfo Dorfman).

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