PEDRO DE MENDOZA ABANDONA BUENOS AIRES (22/04/1537)

PEDRO DE MENDOZA ABANDONA BUENOS AIRES. A bordo de la carabela “Magdalena”, PEDRO DE MENDOZA, Primer Adelantado del Río de la Plata, vuelve a España, gravemente enfermo e impotente para afianzar el asentamiento que había fundado en 1536. Poco más tarde DOMINGO DE IRALA, su sucesor, dispuso el traslado de los últimos habitantes que quedaban vivos hacia Asunción y abandonó la ciudad de Buenos Aires cerrando así una de las epopeyas más trágicas de la Conquista. MENDOZA había llegado un año antes a estas costas al frente de una de las mayores expediciones enviadas por España, formada por trece naves y más de mil quinientos tripulantes y una importante caballada. La historia no deja bien parado a Mendoza: miembro de una familia noble, era brutal y despiadado y se había enriquecido con el asalto y saqueo a Roma, realizado por tropas españolas en 1527. El viaje a América tenía por fin la fundación de ciudades pero lo guiaba una profunda ambición alimentada por los relatos de la existencia de tesoros fantásticos en el sur del Nuevo Mundo. Mendoza gastó casi toda su fortuna en la preparación del viaje a cambio de la promesa de quedarse con gran parte de las riquezas que pudiera encontrar. En el momento de la partida, el Adelantado ya padecía las consecuencias de la sífilis que lo afectaba. Antes de que la expedición llegara al Río de la Plata, en 1535, dio muestras de su espíritu vengativo cuando, acusándolo de traición, ordenó dar muerte a puñaladas a JUAN DE OSORIO, un hombre respetado por la tripulación pero que había despertado su envidia. Mendoza fundó por primera vez la ciudad de Buenos Aires que pasó por todas las desgracias: desde el ataque de los indígenas hasta el hambre que llevó a la antropofagia. Partió desde un poblado arrasado y vencido por la sífilis, murió en alta mar en el mes de junio.

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