LAS ENCOMIENDAS

LAS ENCOMIENDAS. Como los expedicionarios españoles eran pocos y debían entregarse al servicio de las armas, poco tiempo les quedaba para el trabajo civil. Con el objeto de remediar ese inconveniente, se creó el sistema de “las encomiendas”, por el cual, cada uno de ellos, en su carácter de colono, recibía su parte, no sólo en la distribución de las tierras, sino también en el reparto de la mano de obra necesaria para trabajar esas tierras. Es decir se les asignaba un grupo de indígenas para que la laboraran en beneficio de sus amos, “los encomenderos”. Existían dos tipos principales de encomiendas: la de los “mitayos” (la mita), que voluntariamente trabajaban dos meses al año para sus encomenderos; y la de los “yanaconas” (el yanaconazgo), que siendo prisioneros de guerra, eran considerados propiedad del encomendero y se los empleó en los trabajos más duros. Había leyes que protegían a los aborígenes, pero no se cumplían casi nunca y el abuso de los encomenderos fué tan grande, que se produjeron numerosas sublevaciones y el escándalo llegó a la corte española. Para investigar lo que sucedía, fue enviado un “Juez visitador”, quien luego de rendir un informe lapidario a su regreso a España, fue quien promovió la sanción de las famosas “Leyes de Indias”, que si bien no lograron poner freno a los abusos que cometían los españoles en las colonias de América, por lo menos sirvieron para disponer de un arma legal para castigar a aquellos que infringían la Ley y cuyos desmanes fueran denunciados o constatados.

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