LA VESTIMENTA DEL GAUCHO

Mucho se ha dicho y sobre todo se ha  escrito acerca del gaucho como tipo humano y muchas páginas han sido dedicadas a su especial vestimenta, una de sus características que más lo identifican y que le ha sido impuesta sin duda, por la existencia de varios factores que influyeron para ello.

Porque debido a las exigencias que le imponían su forma de vida, su trabajo y hasta sus distracciones, .tuvo que adaptarse a su medio y lo hizo con sabiduría y hasta con elegancia. Las ropas del gaucho eran muy distintas de las del habitante de las ciudades de entonces y aún, de las del hombre de campo de hoy. Para componer su vestido, buscó todo lo que podía  hacerle más cómodo su modo de vivir y de trabajar. Los pantalones citadinos lo aprietan, la corbata lo oprime y necesitaba aire y libertad. Por eso, rasga en el medio un trozo de paño y pasando la cabeza por la hendidura, hace una especie de casulla que llama «poncho», una prenda que le sirve de abrigo, de protección contra la lluvia, de manta para pasar la noche y hasta de puerta para su rancho.

Y así fue conformando su atuendo: usaba “botas» de anca de potro, hechas con el cuero de las patas del caballo,  cuyas punteras dejaban  al descubierto los dedos del pie para estribar; calzoncillo cribado” (de piernas anchas como de enagua, cuya  parte inferior, la que salía por debajo del “chiripá”, con bordados calados y “cribas”, y hasta flecos más o menos largos que caían sobre las botas. Esos “cribos” eran los que le daban nombre a los “calzoncillos cribados”; camisa de mangas holgadas con puños abotonados, “chiripá” que ceñía su cintura cayendo en amplios pliegues sobre los muslos, dejando desnudas las piernas (que después cambió por la “bombacha” en razón de la mayor comodidad que esta le brindaba); una “faja” para sostener el chiripá y encima de ésta un cinto ancho de cuero, adornado con monedas de plata (y hasta de oro), que se cerraba con la “rastra”, un lujo que reemplazaba a la hebilla en el cinturón o en el tirador (1); el “chaleco” , que se prendía bien abajo con botoncitos, también de metal precioso y encima la “chaqueta”, corta, de cuello parado y abierta en la parte inferior delantera, dejando ver el chaleco. Un pañuelo al cuello, la vincha para sujetar la melena, .»sombrero» pajizo o copudo de alas cortas, con forma de cubilete y «pañuelo» de algodón atado alrededor del cuello completando  su vestuario. Un conjunto en fin de prendas para las que no se necesitaban costuras ni cortes artísticos, pero que era  el más simple, el más cómodo que pueda improvisarse, cuando no se dispone sino de una tela, unos cueros y un cuchillo

Completando este vestuario, llevaba «espuelas» con enormes rodajas ajustadas con tientos al  tobillo,  un “rebenque” y el infaltable «facón» atravesado atrás a la altura de la cintura, un cuchillo de grandes dimensiones (se dice que el de Santos Vega medía casi 50 centímetros de largo), un elemento vital para su supervivencia, que además de facilitarle su alimento, para “despenar” a su presa, cuerearla y depostarla, le servía de improvisado martillo, pala, cortador de nudos rebeldes, tensador de los alambrados y mil usos más que su destreza para manejarlo, le permitían hacer, sin olvidar que en sus manos era un arma formidable para dirimir sus diferencias en feroces duelos criollos.

Una vestimentas para cada ocasión
En marzo de 1992, el Correo Argentino emitió una serie de estampillas, alusivas a la vestimenta del gaucho y en esas viñetas, podemos encontrar la ratificación de lo expuesto. En cada una de las circunstancias que se tuvieron en cuenta para hacer estas ilustraciones, puede observarse la variedad de las prendas, que para cada una de esas ocasiones vestían nuestros gauchos.

Vemos que mientras se hallaba abocado a la conquista amorosa, el modelo nos muestra que tenía un sombrero de fieltro de alas levantadas, un gran pañuelo “serenero”, poncho pampa, tirador de cuero, boleadoras, chiripá listado, botas de potro despuntadas, altas y hasta la rodilla sujetas con ligas, y grandes espuelas “nazarenas”. En la imagen de un gaucho  “Posando con su caballo”, lleva el típico sombrero de copa alta, con forma de cono truncado, una gran pañuelo “serenero” anudado bajo el mentón, una amplio poncho listado, camisa blanca y chiripá. Calzoncillos con largos flecos y botas de potro despuntadas y rebenque  “porteño” de cuero crudo de cabo corto.

Por su parte, el “Gaucho en la pulpería”, muestra un poncho muy colorido, chiripá, sombrero de fieltro de alas levantadas y pañuelo a la cabeza, debajo del sombrero, mientras que el “Gaucho propietario” se viste con sombrero de copa con forma de cono truncado con divisa federal a modo de cintillo. Camisa blanca de lino con chaleco, pañuelo a modo de corbata y chaqueta a la cintura con botones dorados. Calzoncillos cribados, poncho, a modo de chiripá y faja bordada. Calza botas de potro con espuelas y lleva un lazo en su mano.

(1)..- De las prendas de adorno que eran usadas por el gaucho, “la rastra” es una de las que aún hoy subsisten y quizás es la que goza de la mayor preferencia  por parte de nuestros hombres de campo. “La rastra” es un lujo que reemplaza a la hebilla en el cinturón o en el tirador. Consiste en una chapa de metal  (plata u oro), modelada de diversas formas, llevando por lo general, grabado o calado las iniciales del nombre y apellido del dueño (a veces ambos completos), adornadas con  artísticos dibujos..

1 Comentario

  1. Nazareno

    Me gustó mucho la vida y la constumbre de los hombres que anotaron nuestra pampa hijos auténtico desendientes de mestizaje entre el español y el indio.

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