LA MUERTE DE MARCO M. AVELLANEDA (3/10/1841)

LA MUERTE DE MARCO M. AVELLANEDA, Luego de la batalla de Famaillá, librada en Tucumán el 19 de setiembre de 1841, en la que el jefe unitario JUAN GALO DE LAVALLE es derrotado por las fuerzas federales comandadas por MANUEL ORIBE, el Director civil de la “Coalición del Norte”, MARCO M. AVELLANEDA, participante activo en esta acción, que había huído hacia la provincia de Salta, luego de ser tomado prisionero en Alemania, es sumariamente juzgado y ejecutado en Metán (Salta). Su cabeza cortada se expuso en la plaza de Tucumán elevada en una lanza. A los quince días, doña FORTUNATA GARCÍA DE GARCÍA, esposa del doctor DOMINGO JOSÉ GARCÍA, Secretario del general MANUEL BELGRANO, logró que el coronel CARBALLO, jefe de la plaza, le entregara la cabeza del mártir, a la que dio piadosa sepultura. por la cristiana resignación y el viril comportamiento. Cuando le dijeron que su último momento había llegado, se apresuró a concluir el cigarro que tenía entre sus labios, lo arrojó y presentó con altivez al verdugo su cabeza , diciéndole con altivez de gran señor: ¡Acabe usted, pues!. El doctor Marco M. de Avellaneda había nacido en la ciudad de Catamarca el 18 de junio de 1813. Se recibió de abogado en Buenos Aires en 1834. “Dotado de palabra fácil y persuasiva, a medida que enriqueció su espíritu con los libros, se hizo notar por su singular elocuencia, excitando el entusiasmo y la admiración de sus condiscípulos, que lo llamaban Marco Tulio Cicerón, Desempeñó altos cargos públicos: fue Presidente del Tribunal de Justicia; Presidente de la Legislatura; Ministro general de gobierno de Tucumán acompañando al Gobernador Pedro Garmendia, y Gobernador de la misma provincia. A su elevado patriotismo se debe que las provincias de Catamarca, La Rioja y Córdoba formaran parte de la “Coalición del Norte”, aliadas a la provincia de Salta en franca lucha con JUAN MANUEL DE ROSAS, que en esa época ejercía el poder más arbitrario, desangrando la Nación. El doctor FÉLIX FRÍAS, Secretario del general Lavalle, refiriéndose a la muerte de Marco M. de Avellaneda, dice: “La pérdida de aquel Avellaneda, gobernador de Tucumán, es una de las más dolorosas que ha deplorado la revolución argentina “, agregando que sus últimos instantes fueron admirables por la cristiana resignación y el viril comportamiento.

1 Comentario

  1. Graciela

    Que triste cuánta sangre derramada, sin necesidad. Con el poder enorme de la palabra, no entiendo porqué tanta violencia en el mundo.

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