EL GREMIALISMO (1799)

Los gremios de trabajadores organizaados tuvieron un pequeño papel en la Argentina colonial y los intentos de establecerlos en Buenos Aires durante el período virreinal tuvieron limitado éxito. Los plateros se organizaron en 1788, a fin de regular el adecuado entrenamiento de los trabajadores de esa industria y a tales fines, se re­gistraron cuarenta y siete miembros, veinticinco criollos,  quince portugueses y siete españoles. Los maestros zapateros solicitaron al gobierno autorización para organizarse en un gremio similar, a fin de protegerse,  tanto ellos mismos,  como al público,  de los inexpertos obreros que abrían negocios sin estar capacitados para ello. Esta solicitud  fue objetada por aquellos zapateros,  mayoritariamente  extranjeros y negros, que constituían una considerable proporción del número total del gremio, pero que habían sido excluidos de la dirección del mismo e ignorados por aquellos más poderosos que habían tomado las ruendas del gremio. Cornelio Saavedra, síndico del Cabildo, acompaño esta objeción y a estos efectos, redactó una nota advirtiendo contra la formación de tal gremio,  invocando la libertad de trabajo y manifestando que  “el derecho a trabajar es el privilegio más sagrado e indestructible que la humanidad conoce”.

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