ORIGEN REMOTO DEL GREMIALISMO ARGENTINO (1780)

Los gremios de trabajadores organizados tuvieron un pequeño papel en la Argentina colonial y los intentos de establecer el gremialismo en Buenos Aires durante el período virreinal tuvieron limitado éxito.

En 1772, los maestros zapateros solicitaron al gobierno autorización para organizarse en un gremio, a fin de protegerse, tanto ellos mismos, como al público, de los inexpertos obreros que abrían negocios sin estar capacitados. Años más tarde, en julio de 1780, setenta y tres de ellos, afectados por la proliferación de ineptos que “se dicen zapateros”, sin tener las condiciones ni los conocimientos necesarios para ello, se dirigieron al Gobernador y Capitán General de Buenos Aires JUAN JOSÉ DE VÉRTIZ Y SALCEDO solicitando el ordenamiento de esa actividad mediante la agremiación obligatoria de los artesanos zapateros:

Excelentísimo Señor: Los Artesanos de Zapatería, puestos con su mayor rendimiento ante la Superioridad de Vuestra Excelencia exponen y dicen Que: … un manifiesto atraso en los Artesanos de esta Capital, porque siendo tan limitadas las ganancias (que por consecuencia se impiden por la multitud de sujetos que ocupan en estos ejercicios y ponen tienda pública de Maestros sin más conocimientos de su oficio o arte que es preciso para el desempeño de un aprendiz, u oficial hábil en perjuicio de los verdaderos Maestros ; no se esmeran éstos en perfeccionar las obras ni dar leal trabajo de ley correspondiente a su instituto…) exponen a la alta consideración de Vuestra Excelencia los perjuicios que ha introducido el abuso, y los beneficios que deben resultar del formal establecimiento de este gremio bajo de las reglas y constituciones que se sirviese darle la alta economía de Vuestra Excelencia

Establecido el Gremio con las formalidades necesarias, deberán haber dos o más Maestros mayores que vigilen las Tiendas públicas reconociendo las obras y los materiales de su composición para que cesen los manifiestos fraudes que de ordinario siente el público. Ello es cierto… que en todo Gremio erigido bajo de las reglas oportunas ninguno debe ser recibido a la maestría sin el examen de todo lo que debe saber perteneciente al oficio y a más de la habilidad y perfecta instrucción con que se entra a servirlo prestan el juramento de usar fiel y legalmente el ejercicio o arte que profesan. Buenos Aires, julio 19 de 1780.

A continuación los peticionantes presentaron un proyecto de “Reglamento Económico del Gremio de Zapateros de la Capital de Buenos Aires,  que comprendá las personas principales a cuyo cuidado debe correr el Gobierno y Policía del Gremio» (Extraído de “Documentos para la historia del Virreynato del Rio de la Plata, Tomo  I, pägs. 106 y sig. Buenos Aires, Facultad de Filosofia y Letras.

Primera agremiación
En 1782 mediante un Bando,  el Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, JUAN JOSÉ DE VÉRTIZ Y SALCEDO, responde a la solicitud de los maestros zapateros y mediante un Bando dispone que …” por cuanto la misma experiencia en los frecuentes casos que se ofrecen, hace conocer que para el mejor orden y arreglo de esta República (sic), conviene precisamente reducir a gremios y por clases a todos los Artistas y oficiales mecánicos que haya en ella y su distrito, por tanto ordeno y mando que dentro de 30 días contados desde esta publicación, comparezcan personalmente ante el Escribano de Gobierno, los Relojeros, Doradores, Oribes, Plateros,  Labrantes y Clavadores de Piedras, los Estatuarios, Tallistas, Carpinteros, Silleteros y Toneleros, los Armeros, Herreros, Cerrajeros, Bronceros, Caldereros, Faroleros y Herradores, los Sastres, Cordoneros, Tintoreros y Sombrereros, los Zapateros, Guarnicioneros, Lomilleros y Curtidores; los Albañiles y Cateros: los Barberos y Peluqueros, y cualesquiera otros que se ejerciten en oficios de la clase re­ferida : y en la inteligencia que esta «comparecencia» la deben hacer ya sea Maestros, Oficiales o Aprendices. Y para que llegue a noticia de todos se publicará por Bando en la forma acostumbrada fijándose también en los lugares públicos (Extraído de “Documentos para la historia del Virreinato del Río de la Plata”, Tomo I, Facultad de Filosofía y Letras).

En 1788, fueron los plateros quienes se organizaron con el objeto de regular el adecuado entrenamiento de los trabajadores de esa industria y a tales fines, se registraron cuarenta y siete miembros, veinticinco criollos,  quince portugueses y siete españoles.

Pero no todos estaban de acuerdo con la agremiación de los trabajadores y artesanos. En 1799, un grupo de zapateros, mayoritariamente extranjeros y negros, que constituían una considerable proporción del número total del gremio, pero que habían sido excluidos de la dirección del mismo e ignorados por aquellos más poderosos que habían tomado las riendas del gremio, deseaban crear otro gremio que los contuviese. CORNELIO SAAVEDRA,, en esos tiempos, síndico del Cabildo, inspirado en los principios libertarios de la Revolución Francesa, objetó la formación de tal gremio invocando la libertad de trabajo y manifestando que “el derecho a trabajar, es el privilegio más sagrado e indesctructible que la humanidad conoce”.

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