ASESINATO DEL MARISCAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE (4/6/1830)

ASESINATO DEL MARISCAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE. Cuando recién amanecía este día, el mariscal Antonio JOSÉ DE SUCRE, figura relevante de las luchas por la Independencia argentina y héroe de la independencia americana, es emboscado y vilmente asesinado en Berrucos, en viaje de regreso desde Bogotá hacia Quito. El general cayó herido de muerte con impactos en el pecho, la cabeza y la espalda, mientras sus asesinos huían amparándose en la oscuridad reinante. El mariscal Sucre había nacido en la ciudad de Cumaná, actual República de Venezuela, el 23 de febrero de 1795. Vencedor de Pichincha y de Ayacucho y según la opinión de Simón Bolívar, “el más modesto de los grandes hombres”. Su cadáver fue sepultado por su asistente CAICEDO en un pequeño prado de las cercanías del lugar de su muerte. Años más tarde su familia lo trasladó a Quito y fue depositado en la iglesia de San Francisco. El mariscal SUCRE nació en Cumaná, Venezuela. Procedía, según algunos historiadores, de una familia de origen sefardí y era hijo, nieto y bisnieto de militares españoles. Siguiendo la tradición familiar se incorporó al ejército, eligiendo las fuerzas que luchaban por la independencia americana y a los 16 años era teniente, a los 23 años, general, y a los 30, gran mariscal. Logró sus ascensos en el campo de batalla, unido a Bolívar desde 1818, quien lo consideraba su amigo y el mejor de sus soldados. Durante la campaña sobre Nueva Granada acordó con el jefe español Pablo Morillo un pacto para evitar que los efectos de la guerra cayeran sobre los civiles. En 1822 En 1822, participó en la batalla de Pichincha que aseguró la liberación de Ecuador y luego, integrando el Ejército Libertador del Perú, acompañó a SAN MARTÍN y a BOLÍVAR en su marcha hacia el Perú, último reducto de las fuerzas realistas y en diciembre de 1824, fue uno de los comandantes que derrotó a los españoles en Ayacucho, la última gran batalla por la independencia de Sudamérica. Después de la victoria, tomó medidas para que la vida y la dignidad de los vencidos fueran respetadas. Poco después de llegar a La Paz, en 1825, decretó la independencia de Bolivia y, aunque no era su deseo, desempeñó el cargo de Presidente durante dos años, en los que emancipó a los esclavos, estableció la libertad de imprenta y redujo los privilegios de la Iglesia a favor de una educación estatal. Pero muy pronto surgieron conflictos internos que terminaron con los sueños de formar un gran país americano y durante un alzamiento militar fue herido y obligado a renunciar. Se retiró a la casa de campo que poseía su esposa y se dedicó por un tiempo a la agricultura. En 1830 fue nombrado Diputado en Ecuador. Mientras se dirigía a Quito, tres mercenarios pagados por sus enemigos lo asesinaron a balazos. Fue, según dijera Simón Bolívar, “el más modesto de los grandes hombres”.

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