PINO HACHADO. UNA RETIRADA ESTRATÉGICA (16/12/1879)

El Teniente Coronel NAPOLEÓN URIBURU al mando de efectivos de la 4º División del Ejército Nacional, cierra el cerco que había tendido alrededor del cacique picunche FELICIANO PURRÁN que con su tribu de aborígenes pehuenches, se hallaba en la zona de Peña Haichol, en el noroeste de la actual provincia de Neuquén y lo obliga a emprender la retirada.

Durante la Campaña al Desierto comandada por el Coronel CONRADO VILLEGAS, por delegación del General ROCA, el cacique pehuenche PURRÁN, que como otros importantes jefes mapuches, durante dos décadas había mezclado hábilmente la guerra y la negociación con las autoridades y los caciques de ambos contendientes, el 16 de diciembre de 1879, le propuso al teniente coronel RUFINO ORTEGA, a cargo del Fuerte Chos Malal un nuevo acuerdo de paz (1). La respuesta fue una expedición militar en su contra encabezada por el teniente coronel NAPOLEÓN URIBURU, que partió desde el Fuerte San Rafael para dirigirse a Chos Malal, donde se presumía que se hallaba PURRÉN con su tribu.

El cacique Purrán *** **Feliciano Purrán **fue un poderoso **toqui pehuenche **del siglo XIX. **Principal cacique pehuenche**, dominaba un territorio que abarcaba las tierras entre el** río Agrio y el Barrancas

Las tropas gubernamentales avanzaban cortando las fuentes de agua, destruyendo tolderías y asediando los territorios clave de veranada e invernada pehuenche entre los ríos Agrio, Barrancas y Neuquén por lo que, alarmado ante el empuje que traía esta nueva Campaña al Desierto dispuesta por el presidente NICOLÁS AVELLANEDA, cuando el cerco militar comenzó finalmente a cerrarse sobre él y sus aliados, para evitar la encerrona de las tropas argentinas, PURRÄN optó por un repliegue estratégico y decidió cruzar la Cordillera de los Andes y establecerse en Chile para salvar a su gente, su ganado y reorganizar la resistencia

Sin temer los peligros que implicaba tamaña marcha a través de peligrosos desfiladeros y caminos de cornisa, grandes alturas y un clima muy riguroso, emprendiendo una gesta que puede considerarse épica. Movilizó a más de 800 personas de su comunidad (entre mujeres, ancianos y niños y muy pocos guerreros) y las miles de cabezas de ganado que había atesorado. Se dirigió a la Cordillera y la cruzó por el desfiladero de Peña Haichol (2), una casi desconocida ruta cordillerana, boscosa y cubierta de pehuenes que los indígenas dominaban a la perfección y que esperaban frenara el ímpetu de sus perseguidores.

Cuando el Coronel URIBURU llegó a Chos Malal, no encontró a nadie y cuando sus exploradores hallaron el rastro de PURRÉN y su gente que se internaba en el monte, se lanzó en su persecución. No se registraron enfrentamientos a fuego o a lanzas en esta retirada de los aborígenes, porque los militares marchaban con retraso debido al cansancio de sus caballos y las dificultades que ofrecía a su avance, ese monte casi impenetrable por lo que finalmente, PURRäN su gente y su ganado, lograron llegar sanos y salvos a Chile.

Este texto ha sido confeccionado con información producida por medio del sistema de IA de Google, lo que permitió dejar bien establecido lo que en verdad sucedió en esa oportunidad: lo de “Pino Hachado” no fue un combate; fue una “retirada estratégica” de un aborigen inteligente.

(1). “Tengo reunidos tres mil hombres de pelea, que no molestan y otros mil en el territorio sud que defienden intereses y vidas. Usted, señor Ortega, nos hace proposiciones de amistad, pero es usted quien debe mandar un jefe a parlamentar, porque yo me considero en mi casa y usted es un forastero. Si usted se muestra caballero nosotros corresponderemos igual, si usted se muestra generoso, nosotros también lo seremos”. “He hecho hacer una junta general para consultar a los caciques sobre la paz. Comparecieron aquí con su gente de pelea Huentén, Meliqueo, Huenu-pi, Sayhueque, Namuncurá, Inacayal y otros veinte más […] Me suplican mis guerreros que les dé permiso para operar, pero espero los arreglos de amistad como mejor convenga”.

(2). El nombre de “Pino Hachado” con el que se conoce ese paso fronterizo y las acciones que allí se desarrollaron, se debe a que en la persecución, las fuerzas de gobierno derribaron un gran pino, para tenerlo como referencia al adentrarse en esos desconocidos montes que hacían impenetrables eso territorios. Durante muchos años, en recuerdo de este combate, los lugareños conservaron los restos de ese pino hachado, hasta que fue destruido por un incendio que devastó el bosque entero.

La zona donde actualmente se ubica la “Villa Pehuenia” (en los alrededores del volcán Batea Mahuída y en la angostura de los lagos Aluminé y Moquehué. provincia de Neuquén), era el lugar donde pasaban sus veranos los mapuches y es recién a fines del siglo XIX que se instala allí definitivamente la comunidad “Mapuche Puel”, mientras la “Comunidad Mapuche Plácido Puel” se ubica en la costa del Lago Aluminé (ver Confrontación con los aborígenes en la República Argentina).

Un epilogo nada edificante de este suceso
En enero de 1880, El Mayor MANUEL RUYBAL, esta vez decidido a apresar al cacique PURRÉN, parte desde Campana Mahuida al mando de una nutrida partida compuesta con efectivos del Regimiento General Lavalle N.º 11 de Caballería de Línea y siguiendo una rastrillada, se interna en Chile. Cuando llega al caudaloso río Bío Bío, se sorprende al encontrar en la margen de enfrente al otrora poderoso cacique picunche con su gente, que habían escapado de la encerrona que el Coronel URIBURU le armara en el Neuquén.

PURRÉN comenzó entonces una febril gestión para asegurar la libertad para los de su tribu. Intentó pactar condiciones de paz tanto con las autoridades trasandinas como con el Mayor RUYBAL mediante parlamentarios y cartas y el 17 de enero de 1880, confiando en el éxito de sus tratativas, concurrió a un parlamento en territorio fronterizo, donde las tropas del Ejército Argentino (con la participación documentada del alférez BOER y el soldado GUILLERMO PECHMAN), lo emboscaron y lo tomaron prisionero sin que mediara una batalla. Fue trasladado a Buenos Aires y posteriormente confinado en Martín García y más tarde en una estancia de la provincia de Buenos Aires, desarticulando así, definitivamente el gran cacicazgo pehuenche de la cordillera.

Lo que ocurrió en “Pino Hachado” fue el último acto de autonomía de las comunidades pehuenches de la zona, que usaban los pasos cordilleranos, no para escapar de un país a otro, sino para transitar libremente por lo que siempre consideraron un único territorio conectado que les pertenecía ancestralmente: la Cordillera de los Andes, que dejaba de ser ahora, un espacio de libre tránsito y comercio para transformarse en un límite geopolítico fuertemente militarizado.

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