PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS (1822)

Según la tradición, en 1822 el matrimonio Olivera, compuesto por DOMINGO OLIVERA y su esposa DOLORES PIRIZ DE OLIVERA llegó a la localidad de Remedios de Escalada, hoy Partido de Lanús, provincia de Buenos Aires, dispuestos a radicarse allí y explotar un tambo familiar. Entre las cosas que encontraron abandonadas en la vivienda que iba a ser su hogar hasta que pudieran afianzarse económicamente, DOLORES encontró los restos quemados de lo que evidentemente había sido un imagen religiosa.

Era en realidad nada más que un leño quemado que guardaba la forma de una cabeza y dos manos sostenidos con alambre pero delicadamente talladas, que no podían dejar de trasuntar un cierto aire místico. De inmediato, DOLORES identificó a estos restos como los restos de una quizás vandalizada imagen de la Virgen María, por lo que después de asearla lo mejor que pudo, la colocó en un lugar resguardado.

Y es la misma DOLORES quien contaba en aquellos días, que luego de una gran tormenta, un hato de 50 vacas que habían comprado con muchos sacrificios, escapó de su corral y se perdió en la inmensidad que eran aquellos territorios en esa época. Desesperado, su marido salió a buscarlas y luego de tres días de haber recorrido incansablemente cuanto lugar, quebrada o recoveco de la propiedad sin éxito, DOLORES, tomando en sus manos esos restos quemados que había encontrado, les otorgó su convicción de que eran los de una imagen de la Virgen María y le prometió vestirla y construir una Capilla para honrarla, si su marido encontraba las vacas perdidas.

Y así fue nomás. Don DOMINGO salió aquella madrugada como siempre a buscar sus vacas, pero esta vez no regresó frustrado y con las manos vacías. Arreándolas con la ayuda de su perro, traía las 50 vacas sanas y salvas.

DOLORES cumplió su promesa. Con un artesano del lugar hizo componer esos restos. Los vistió con un rico vestido de seda y dos coronas de plata, una para la para la virgen y otra para el niño y mandó construir un camarín en el vestíbulo de su casa, pero pronto, comprendiendo que eso no era suficiente, le entregó la imagen a los padres salesianos, que habiendo recibido en donación unos terrenos sobre las calles Francisco Bilbao y Ameghino, de esa localidad de Remedios de Escalada y construido allí un oratorio, se comprometieron a entronizar esa imagen, para que se la honrara como “Nuestra Señora de los Remedios. En 1934, el oratorio se convirtió en la Parroquia “Nuestra Señora de los Remedios” y allí está hoy, compartiendo sus responsabilidades para con la comunidad que la alberga, con un instituto educativo y una casa salesiana en el barrio porteño de Parque Avellaneda

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