OPINIONES. LOS TRANWAIS

“Es común que muchos nombres, en la actualidad, no signifiquen solo nomenclatura. En general, al decir “Gath y Chaves”, nadie piensa que existió un señor Gath y un señor Chaves ni que las máquinas Singer, se llamaban así porque existía un señor Singer.

Algo similar ocurre con Lacroze, ya que pocos recuerdan que los hermanos Juan y Federico Lacroze, cuyo apellido hoy sigue ligado a nuestra Historia mediante la Estación Lacroze, todavía existente, fueron los precursores de aquellos “aterrorizantes” vehículos de tracción a sangre, que al anunciar su llegada gracias a la corneta del mayoral, producían un desbande entre los asustados peatones que se guarecían, para no so ser atropellados por ese monstruo mecánico.

Vale aclarar que, aunque los Lacroze fueron los reales precursores del servicio de tranvías en Buenos Aires, para la Historia, Jorge Drabble y Mariano Billinghurst se le anticiparon en casi dos años, porque ellos iniciaron un servicio de tranvías en 1868 y los Lacroze, recién en 1870 obtuvieron su licencia oficial.

Los “Tranwais” a caballo comenzaron a sufrir la competencia de la electricidad en 1897, cuando el ingeniero norteamericano Carlos Brigth obtuvo la concesión para su línea “Casa de Gobierno-Parque Tres de Febrero”, cuyos vehículos iban a una velocidad temeraria: 30 kilómetros por hora (dixit Arquitecto José María Peña, publicado en «100 hechos que hicieron la Argentina», editado por la Revista Gente y la Actualidad, Buenos Aires, 1975).

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