MUSEO MUNICIPAL DEL TRANSPORTE

El “Museo Municipal del Transporte Dr. Carlos Hillner y Decoud”, ubicado en Quilmes, provincia de Buenos Aires, es un notable repositorio de vehículos de los fines del siglo XIX y comienzos del XX que expone el avance del transporte automotor, impulsado por el desarrollo de mejores técnicas y la rápida desaparición de los medios con tracción animal relegándolos al olvido.

Esta magnifica colección de carruajes de la época, quizás única en el país, contó para su instalación, con los que donara el doctor HILLNER Y DECOUD que fueron de su pertenencia y con otros antiguos vehículos que se fueron incorporando, como producto del esfuerzo participativo de quienes alientan la esperanza de mantener vivo el recuerdo de nuestra historia pasada, para edificar un sólido futuro.

Ubicado en la calle Laprida 2200 (esquina Av. Centenario), hoy, es uno de los espacios culturales y recreativos más importantes del Partido de Quilmes en la provincia de Buenos Aires que ofrece interesantes visitas guiadas y un hermoso Parque arbolado un área de descanso con bancos y mesas para disfrutar la serenidad que ofrece el espacio, los juegos infantiles, funciones de títeres y ferias artesanales.

En sus varios pabellones, pueden verse expuestos en impecable estado, viejos carromatos que tirados por mulas o caballos estaban destinados a prestar servicios urbanos; una importante colección de lujosos atalajes, monturas, cabezadas, tiros de cuatro caballos con “madroños” (1)  y otros con cascabeles.

Y una veintena de carruajes, rudimentarios medios de transporte que se usaban en el pasado en Europa y en la Argentina, dan idea del avance de la industria automotriz y causan asombro de quienes toman contacto con ellos por primera vez. Llantas de hierro, arranque a manivela y sombrillas en lugar de capota, pero vidrios biselados, asientos de cuero y un tamaño imponente. Las precariedades técnicas de la época, junto al confort y la sofisticación de una sociedad que disfrutaba la vida y lo hacía con “clase”.

Un ómnibus de 1880, un carruaje para trasportar perros y otro usado por el Correo en París. Un “spider” que cuenta con asiento para “lacayo” fabricado en Londres, un “phaeton” de cuatro ruedas fabricado en Londres y refaccionado en Buenos Aires, un “phaeon spider” con capota fabricado en 1860 en París; modelos utilizados en la cacería, carruajes “ómnibus”, un “carretón cervecero” con 31 barriles de madera que iba tirado por ocho caballos, un carro “volquete” empleado para recoger basura de las calles, un carro perrera con jaulas de alambre y un carro aguatero. El carruaje utilizado por la reina Isabel durante su visita a la Argentina en 1910 y hasta antiguas bicicletas, de esas con una gran rueda delantera y curiosos tándems para dos y cuatro personas.

Proyectos que incluyen la incorporación de figuras ataviadas con uniformes y ropas de la época, embarcaciones de aquel entonces y la creación de un gran lago en los terrenos de la propiedad, muestran el interés de las autoridades del Museo de ofrecer al público no un repositorio de cosas muertas, sino que sea una cosa viva, que no solamente exhiba, sino que también exprese el espíritu y la razón de su existencia junto con la gente y el medio que le fue contemporáneo.

(1).. El madroño es un adorno tradicional de estilo español y andaluz, utilizado en la caballería y la hípica. Consiste en una pequeña bola o borla de lana, seda o hilo que suele colgar de las cabezadas, muserolas o gruperas.

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