MUJERES ARGENTINAS AL VOLANTE

La pasión que el automovilismo había despertado en los argentinos, también hizo presa en algunas mujeres, que atreviéndose a desafiar los riesgos de una “velocidad infernal”, el traqueteo de estructuras tambaleantes y malolientes y el esfuerzo que demandaba poner en marcha esos curiosos artefactos, se lanzaron por las calles de la ciudad a una aventura, en aquellos tiempos alucinante.

La palabra de MAGDALENA MADERO DE TORNQUIST, titular del Registro de Conductor N° 7 que le fuera otorgado en 1911, nos transporta a aquella época de valientes amazonas mecánicas que con su coraje hicieron historia en el automovilismo argentino.

Entrevistada en cierta oportunidad por un diario de Buenos Aires, recordó que su Registro le fue entregado por el Secretario de la Municipalidad JORGE NEWBERY y que hoy ese documento está en el Museo de Luján. Con una sonrisa cómplice, dice que ella siempre fue una mujer audaz, así que cuando circulaba con mi automóvil iba muy tranquila, pero la gente me miraba con curiosidad y como era una época donde se acostumbraba decir piropos, eran muchos los que escuchaba a mi paso. Una vez, circulando por la calle Florida, llevé por delante a una chica, pero como iba a muy baja velocidad, simplemente, más que atropellarla, la empujé. Me bajé, le di mi tarjeta por si quería hacer un reclamo y para mi sorpresa, al día siguiente se apareció en mi casa con un ramo de flores, pidiéndome disculpas por haberse interpuesto en mi camino. ¡ Cómo cambiaron los tiempos, verdad?.

Antes se manejaba muy despacio, porque los autos eran muy lentos, pero ya por 1923 empezaron a cambiar las cosas. Sin duda, los autos de hoy son más veloces, pero también son más seguros, aunque lo de antes, tenían un encanto que hoy no tienen. Yo tuve varios coches en aquella época. Un “Rolls Royce”, un “Packard”, un “Iota Franchini”, pero no éramos muchas las mujeres que manejaban. Las hermanas Gath por ejemplo, sacaron el Registro, pero nunca las vi manejando.

No se veía bien que una mujer empuñara el volante. Su lugar era el de acompañante, luciendo sus hermosos sombreros y tratando de que su sombrilla no le fuera arrebatada por el viento. Los estereotipos de género y la falta de modelos para seguir, hicieron que hasta mediados del siglo XX, fueran muy pocas las mujeres que nos atrevimos a manejar. Nos sentíamos como culpables por hacer algo que la sociedad veía con malos ojos, pero así y todo, algunas nos atrevimos y poco a poco, dejaron de criticarnos.

Los primeros Registros de Conductor
En 1906, cuando la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. comenzó a implementar las primeras normativas de tránsito en la ciudad, se inició el Registro de las personas habilitadas para manejar automóviles. El 11 de abril de ese año, comenzaron a entregar los “Registros para Conductor” a las mujeres y la lista de las primera cincuenta fue encabezada por las hermanas VIOLETA Y OFELIA GATH, quizás las hijas del empresario ALFREDO GATH, que con LORENZO CHAVES había fundado en 1883, una de las más famosos Tiendas de aquella época (Tiendas Gath & Chaves), a quienes les otorgaron el N°1 y N°2 de esos Registros (ver Primeros Registros de Conductor a las mujeres).

Las mujeres en el automovilismo deportivo argentino
Pero no fueron muchas las mujeres que en aquella época se animaban a conducir automóviles y menos aún, las que se animaban a dar el paso y participar en las carreras de autos, un deporte que había nacido hacía poco y que ya convocaba a multitud de espectadores y a gran cantidad de aficionados que se lanzaron a las improvisadas pistas para dirimir su pericia y coraje. A la escasa vocación que ellas tenían, se agregaba que a muchas no se les permitía correr por el simple hecho de ser mujer. Hasta hubo Reglamentos de alguna que otra competencia, donde se prohibía taxativamente la participación de mujeres en el evento.

Que los deportes de motor se consideraran masculinos tiene varias explicaciones. Una de ellas es que construir y operar vehículos fue en sus inicios una tarea sucia y por lo tanto, mal vista en mujeres. Otra es que el deporte era muy costoso y la cantidad de mujeres con capacidad y deseo de gastar sus fortunas en competir era mucho menor que la de los hombres. También los padres de familia preferían dedicar su dinero a sus hijos varones, sumado a que el deporte es muy arriesgado y los padres evitaban que sus hijas pusieran su vida en peligro. Y así fue hasta bien entrado el siglo

IANINA ZANAZZI, piloto argentina que fue ícono en la década de 1990, reveló hace unos años que en la Fórmula 1 no la dejaban participar por ese motivo: “Pedí que me anotaran como hombre, y cuando llegué no les quedó otra que tomarme la prueba. Fui la más rápida y hasta creían que acortaba el camino y hacía trampa porque no era posible que hiciera esos tiempos. Pero sí, los hacía”.

La presencia de mujeres en el automovilismo argentino crece firmemente, superando barreras históricas y prejuicios en un entorno tradicionalmente masculino. Figuras como DELIA BORGES (años 50) marcaron los inicios y hoy más de 170 pilotos compiten en categorías nacionales y zonales y para fomentar la participación de las mujeres varias competiciones han creado clasificaciones y galardones específicos para ellas y en algunos casos, campeonatos promocionales solo para mujeres, generalmente monomarca.

Sobre todo en carreras motorizadas, varones y mujeres pueden competir en igualdad de condiciones en los deportes de motor, al igual que en la hípica y la náutica, a diferencia de numerosos deportes. Las diferencias biológicas entre ambos sexos son matizadas por el hecho de que la fuerza motriz de los vehículos es un motor, ya que los pilotos deben esencialmente maniobrar, accionar el acelerador y el freno, lo cual requiere sobre todo coordinación visual motriz y reflejos más que fuerza pura. La ventaja de peso de las mujeres se neutraliza fácilmente reglamentando que el peso mínimo de los vehículos se mide con piloto incluido.

La primera mujer de la que se tienen registros de haber competido en una carrera motorizada en el mundo, fue la francesa Heléne van Zuylen, quien completó la carrera París-Ámsterdam-París en 1898 y en el orden local, la lista comienza con la ya nombrada DELIA BORGES y sigue con MARÍA DE LOS ÁNGELES HANHCIK, quien, con 15 años, fue Campeona Argentina de Karting Categoría Junior en 1980; la también ya nombrada IANINA ZANAZZI, pionera en la Fórmula Renault y Honda, la primera mujer en la Argentina en ganarles una carrera a nivel nacional a los hombres (20 de junio de 1999), pionera en la Fórmula Renault y Honda y triunfadora en la Copa Porsche, rompiendo barreras históricas; VALENTINA PERTEGARINI, pionera como campeona mundial como navegante en la Categoría “Challenger” del W2RC (2024), VALENTINA FUNES, piloto de Fórmula Nacional; AGUSTINA MATTIO, CANDELA RIESTRA y ROCÍO MIGLIORE, integrantes del “Vitarti Girl’s Team” primer equipo de automovilismo conformado íntegramente por mujeres (pilotos, mecánicas, ingeniera); DORA BAVIO y PANAGÓPULO, las primeras en competir en el Turismo Carretera (1960); MELIZA PREVEDELLO y SABRINA SCICOLONE referentes en el Rally Argentino l; ALICIA REINA, la primera piloto argentina en correr en el Dakar 2014, en la categoría autos; NADIA CUTRO, la primera mujer campeona del Rally Argentino. Se coronó en 2017 con un Toyota Etios en la clase RC3 Junior.

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