LOTERÍA NACIONAL (10/10/1826)

Mediante un decreto del Congreso Nacional, se crea la Lotería Nacional, autorizándosela a para realizar periódicamente una “lotería de beneficencia”, para mejorar las condiciones de vida de la población y los fondos que generara, debían ser destinados a la asistencia social. El nuevo organismo, que dependía del Poder Ejecutivo Nacional, era el encargado de regular, administrar, explotar y ejercer el contralor de los juegos de azar y su sede estaba ubicada en la calle Santiago del Estero 126 de Buenos Aires. En sus primeros años, el único juego consistía en la adquisición de billetes pre impresos de 6 cifras, para optar a alguno de los premios en efectivo que se ofrecían como Primero, Segundo y Tercer Premio. El 2 de febrero de 2018, la entidad creada en 1893, fue disuelta.Como antecedente, recordemos que el 10 de octubre de 1826, el gobierno de RIVADAVIA, estableció una Lotería Nacional como permanente recurso del erario público, nombrando como Administrador, a SANTIAGO WILDE, y como Secretario a IGNACIO NÚÑEZ, quienes anunciaron en la Gazeta Ministral, el plan adoptado por esa superioridad, en virtud del decreto del 10 de octubre de ese año.

El juego de lotería, tiene su origen en la época colonial, cuando el Rey Carlos III de España en abril de 1769 dispone por mandato real, que se implante de manera oficial la Lotería en la Nueva España, denominándosela «Real Lotería General de la Nueva España». Este juego se reglamentó en 1770 y el primer sorteo se realizó el 13 de mayo de 1771, con un premio de 84,000 pesos. Los billetes costaban cuatro pesos y eran divididos en medios y cuartos para que su valor mínimo fuera de un peso y pudieran participar en los sorteos personas de bajos ingresos. De las utilidades obtenidas mediante estos sorteos, se destinó un porcentaje menor al Hospicio de pobres. Debido al éxito obtenido con estas rifas, más tarde se creó la «Lotería Auxiliar para Obras Públicas» y en los años siguientes, aunque con cambios en el nombre de la institución y suspensiones temporales de actividades, se continúa con las rifas y sus ganancias se destinan a la ejecución de obras públicas, al fomento de las artes y al apoyo en la solución de necesidades urgentes de la población.

Se cuenta que en Buenos Aires, allá por el año 1816 ya se jugaba “una lotería”. Organizada por la Hermandad de Caridad. El billete se vendía a 10 centavos y los vendedores, a quien se los llamaba “loteros”, se instalaban en las esquinas céntricas de la ciudad, sentados ante una mesita, equipados con varios papeles rayados y numerados, un enorme tintero, una larga pluma de ganso y un “arenillero” de estaño (para limpiar la pluma), elementos todos que cuando llegaba la noche y era hora de retirarse, dejaban bien acomodados en algún oscuro “zaguán” de las cercanías.

Los billetes se llamaban “cédulas”. Éstas eran unos simples papelitos cuadrados de 5 centímetros por lado, numerados y que en su reverso tenían escrita la que se llamaba “la contraseña”. El que quería comprar uno de ellos, le decía al lotero: “quiero una cédula”. “Qué quiere usted poner” le contestaba éste. “San Antonio dame suerte le respondía. “Y de contraseña?, era la última pregunta del lotero, que escribía, por ejemplo, al dorso de la cédula: adquirida, “Animas benditas”, certificando así que el comprador era el dueño de ese número.

El sorteo de esta Lotería se realizaba en la Plaza de la Victoria, todos los martes a la una de la tarde y ante la presencia de toda la población (por lo menos los que tenían comprada una Cédula y por supuesto numerosos curiosos). Todos los números estaban dentro de un gran globo y un andaluz, llamado CLAVIJO los iba sacando de a uno por vez y anunciaba en voz alta el número extraído, mientras el público entusiasmado gritaba (de alegría o desconsuelo) ¡!Clavijo!!.

Los premios ordinarios eran de $ 100 y alguno que otro de los llamados extraordinarios eran de $300. Sólo había 10 premios como máximo y muchos esclavos de aquella época, comprando una Cédula de 10 centavos, ganaron los suculentos premios de $300 y pudieron comprar con ellos su libertad

El resultado de los sorteos, se imprimían en hojas que se entregaban a los loteros para que puedan informar a su clientela si sus números había resultado favorecidos. Estos extractos contenían la “seña” y la “contraseña” que ya hemos explicado y decían, por ejemplo, así:

“Virgen del Carmen, dame suerte” (Seña), “Alma de mi abuela” (Contraseña) el número 240 con 100 pesos de premio. “La calva de Clavijo (Seña), “Jesús me ampare” (Contraseña) el número 350 con 300 pesos.

Extraído de “Buenos Aires, 70 años atrás”. José Antonio Wilde, Ed. EUDEBA, Buenos Aires, 1960; Revista “Todo es Historia” Número 36;

2 Comentarios

  1. comprar online a la primitiva

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    Saludos

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    1. Horacio

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