LOS PRIMEROS ÁLAMOS QUE SE PLANTARON EN ARGENTINA (1809)

Es historia conocida en la provincia de Mendoza que aproximadamente en julio de 1809, un vecino  oriundo de España, que se llamaba JUAN COBO,  comenzó a plantar álamos en su quinta de Maipú. Se trataba de las especies de álamo de italia  (populus fustigiata) y de álamo negro (populus nigra), cuyas semillas se hacía traer desde Cádiz por una firma comercial española, que realizaba un intenso tráfico con el puerto de Buenos Aires.

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Luego de muchas experiencias y no menos fracasos con algunas de las semillas que traía (que no se adaptaban a las condiciones climáticas de la zona cordillerana), COBO, un apasionado  de la horticultura, plantaba todo tipo de plantas y árboles, exóticos para los mendocinos de aquella época y pronto vio recompensados sus esfuerzos, logrando óptimos resultados con el álamo de italia.

Rápidamente comenzaron a verse, plantados a la vera de las acequias que corren paralelamente a lo largo de las calles de la ciudad de Mendoza, vigoros retoños nacidos en la finca de don COBO y el excelente resultado de esta experiencia, movió a las autoridades a difundir la plantación de álamos en toda la provincia, por ser éste una especie arbórea  rústica, de rápido crecimiento, fronda abundante y que se adapta perfectamente bien a los rigores del clima cuyano y quizás lo más importante, venía a satisfacer una necesidad de madera para la industria de la construcción, una actividad que debía comprar (y pagar precios exorbitantes, encarecidos especialmente por los gastos de transporte), madera en Chile, Paraguay y Tucumán..

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