LOS DERECHOS DE LA MUJER EN LA ARGENTINA

Desde tiempos inmemoriales y hasta principios del siglo XX, en la sociedad occidental, la mujer ocupaba una posición inferior con respecto al hombre en lo que se refiere a derechos civiles y políticos. Estaba destinada a ocuparse solamente de la crianza de sus hijos y a la administración del hogar familiar. Pero alrededor de 1828 apareció en Alemania una obra del autor y filósofo alemán KARL KRAUSE que propugnaba, entre otros derechos, mayores libertades y derechos para los débiles, mediante una teoría que fue llamada “Principios Krausistas” (1).

La teoría tuvo un impacto histórico colosal y fue rápidamente conocida, primero en Europa, especialmente en el ámbito hispanohablante a través de intelectuales como Julián Sanz del Río, que en 1840, en España, impulsó la creación de centros de renovación educativa y modernización social, destacando de manera especial la Institución Libre de Enseñanza.

El krausismo es una doctrina idealista basada en el “panenteísmo” (Dios contiene al mundo, pero es más grande que él) y el racionalismo armónico. Propone que la humanidad puede alcanzar la perfección moral mediante la educación, la ciencia y la libertad, promoviendo una profunda transformación individual antes que la política. Sus principios fundamentales son la primacía de la razón, la libertad de conciencia, la tolerancia y el liberalismo, la ética y la moral austeras, la educación renovadora y el culto a la ciencia (informado por IA ante la consulta “Qué es el Krausismo?).

El feminismo en la Argentina
Un texto aparecido en el Diario «El Censor» en 1819, nos da la pauta de lo equivocados que estaban nuestros hombres de entonces y expone una situación que comenzó a ser revertida, recién casi un siglo después, por la firme decisión de nuestras mujeres.

“Parece ser que la moda inglesa ha prendido fuerte entre nuestras mujeres y ya son muchas las que comienzan a rebelarse de lo que consideran una esclavitud impuesta por una sociedad de hombres. Según las nuevas costumbres que llegan desde Europa, las damas y señoritas, con el beneplácito de sus padres y sus maridos, tienen el derecho de pasar el día entero mano sobre mano, quejándose del exceso de trabajo y de la escasez del tiempo que disponen, para dedicarse a la danza, la música y el recitado”.

Tal el texto que apareció en 1819 en el diario “El Censor”, que fue rápidamente contestado mediante una nota aparecida en el mismo diario, dando comienzo, quizás, al movimiento feminista que hoy, es una lucha en la que se han embarcado todas las mujeres del mundo” (ver Feminismo en Buenos Ares en 1819).

No tenemos la nota que apareció en respuesta a estos disparatados conceptos. Lo que si sabemos, es que la lucha por los derechos femeninos ya había comenzado por aquellos días. No es una moda de los tiempos modernos, sino que se fue dando con fuerza, recién a partir de 1800, por lo que el feminismo, es una lucha que ya lleva más de doscientos años en la República Argentina.

Alrededor de la década de 1840 las teorías Krausistas y las noticias de los primeros movimientos feministas que se estaban desarrollando en Europa, llegaron al Río de la Plata y aquí cobraron un nuevo brío, pregonando la liberación de la mujer, pero más que como un derecho humano, más bien como una demanda al derecho de una mayor participación, es decir, como un bien mayor para la colectividad y para el organismo social

Primero, fueron las mujeres con influencia social o política o partícipes de los ideales de sus hombres, las que tibiamente comenzaron a expresar los reclamos de igualdad ante ellos y cada una lo hizo a su manera: MENCIA CALDERÓN, MARTINA CÉSPEDES, MARÍA REMEDIOS DEL VALLE, AGUSTINA LÓPEZ DE OSORNIO, MARÍA ANITA PERICHON DE VAUNDEILLE DE O’GORMAN, JUAN AZURDUY DE PADILLA, MANUELA PEDRAZA, JUANA MONTENEGRO, JUANA GABRIELA MORO, ENCARNACIÓN EZCURRA, MANUELA SÁNCHEZ, TRINIDAD GUEVARA, MARTINA CHAPANAY, VICTORIA ROMERO DE PEÑALOZA, EULALIA ARES VILDOZA, LA DELFINA, JOSEFA GÓMEZ, JUANA MANUELA GORRITI, MARÍA EUGENIA CASTRO, CARMEN FUNES.

Mas tarde, ya durante el siglo XIX, las mujeres se interesaron profundamente en la política y asuntos públicos, trabajando en general con los hombres de la familia o para ellos, como es el caso de los esfuerzos de doña ENCARNACIÓN EZCURRA en favor de su marido, JUAN MANUEL DE ROSAS, o el de REMEDIOS ESCALADA, colaborando con su esposo, el general SAN MARTÍN, o el de «la DELFINA», acompañando a su esposo, el caudillo FRANCISCO RAMÍREZ en las batallas.

Finalmente, ya en el siglo XX, en 1906, aparecen en ese escenario, ahora como profesionales, empresarias y dirigentes políticas con influencia social o política o, ALICIA MOREAU DE JUSTO, JULIETA LANTERI, PETRONA ROSENDE DE LA SIERRA, ELVIRA DEL CARMEN RAWSON GUIÑAZÚ, ALFONSINA STORNI, VICTORIA MALHARRO, RAQUEL CAAMAÑO, las hermanas CHERTKOFF, GABRIELA CONI, SARA JUSTO, MERCEDES GAUNA DE MOLTAGLIATO, CECILIA BALDONVIO, VIRGINIA VOLTA y muchísimas más.

Y el movimiento cobró nuevas fuerzas. Continuaron desarrollando una intensa actividad para lograr el voto femenino y si bien no tuvieron mucho éxito ante las autoridades nacionales y en el ámbito de la Capital Federal, si lo tuvieron las filiales de algunas de las provincias: En Santa Fe y en San Juan, lograron el derecho municipal y luego provincial, a votar y a ser votadas.

Los derechos de las mujeres en Argentina están consagrados en la Constitución Nacional, en tratados internacionales con rango constitucional y últimamente, por medio de leyes de vanguardia sobre paridad, identidad de género y derechos reproductivos, lo que posiciona al país como pionero en Latinoamérica con leyes en defensa de los derechos fundamentales de la mujer

La Ley 11.357 de “Derechos Civiles”, sancionada el 14 de septiembre de 1926, garantiza a la mujer el derecho a administrar sus propios bienes, ejercer su profesión u oficio sin autorización marital y recuperar la patria potestad de sus hijos en caso de viudez (ver Los derechos civiles de la mujer).

La Ley 11.933 de “Protección por maternidad”, sancionada el 15 de octubre de 1934, prohíbe el despido por causa de embarazo o matrimonio, otorgando licencias pagas antes y después del parto.

La Ley 13.010, de “Derecho al voto” de las mujeres, impulsada por EVA PERÓN y consagrada en 1947, otorgó a las mujeres el derecho a votar y ser elegidas;

La Ley 20.744), llamada de “Contrato de Trabajo”, sancionada el 11 de septiembre de 1974, garantiza el derecho a la igualdad salarial y de trato. Promueve erradicar la brecha salarial y asegurar el acceso equitativo a puestos jerárquicos.

La Ley 26.150 de “Educación Sexual Integral” (ESI) sancionada el 4 de octubre de 2006 garantiza el derecho a recibir educación sexual en todos los niveles educativos del país

La Ley 26.485, sancionada el 11 de marzo de 2009 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres”, reconoce y protege a las mujeres contra distintos tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial y simbólica (modificaciones recientes a la normativa amplían la protección frente a la difusión no consentida de imágenes íntimas);

La Ley 26.618 de “Matrimonio igualitario”, sancionada el 15 de julio de 2020, posicionó a la República Argentina como el primer país de América Latina en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo

La Ley 26.743, de “Identidad de Género” sancionada el 9 de mayo 2012, permite a las personas trans (incluyendo a las mujeres trans) ser tratadas de acuerdo a su identidad de género y modificar su nombre y sexo registrado en el DNI.

la Ley 27.412 de “Paridad de Género”, promulgada el 22 de noviembre de 2017, establece que las listas de candidatos a legisladores nacionales deben estar compuestas por un 50% de mujeres y un 50% de hombres, de manera intercalada;

La Ley 27.610, de “Derechos Sexuales y Reproductivos”, sancionada el 30 de diciembre de 2020 garantiza el derecho a acceder de manera legal, segura y gratuita al aborto hasta la semana 14 de gestación inclusive.

Pioneros en la lucha por los derechos de la mujer en la Argentina
ENRIQUE DEL VALLE IBARLUCEA, Abogado, parlamentario, dirigente, orador y escritor, llamado “el primer senador socialista de América se dedicó con especial ahinco a la defensa de los “Derechos Humanos”, tanto los relacionados con los obreros como los vinculados con la sociedad en su conjunto, el ejercicio de una verdadera Democracia política, social y económica, la libertad de pensamiento y culto religioso, la emancipación social de la mujer y la educación pública entre otros temas.

Del VALLE IBARLUCEA fue un fuerte defensor de los derechos de la mujer y en especial de la sanción de un Lay que autorizara el divorcio y con ello la ruptura del vínculo conyugal en la República Argentina. En 1901 como secretario del “Centro Jurídico y de Ciencias Sociales”, presentó una moción al Congreso Nacional, para que se aprobara el proyecto de Ley de Divorcio, presentado oportunamente por él y en 1902, escribió “Fundamentos científicos del divorcio” donde defendió la disolución legal del matrimonio basándose en la sociología positivista, el libre albedrío y la emancipación femenina. Su postura buscaba contrarrestar el dogma religioso y la indisolubilidad civil defendida por el Estado conservador de la época.

Sostuvo ante los furibundos ataques del Episcopado Argentino, diciendo “esta es una reforma necesaria para liberar a quienes, al haberse dejado de cumplir las obligaciones que nacen del matrimonio, no deberían seguir vinculados legalmente, lo que no tiene nada que ver con el tema religioso, agregando: “Ya San Mateo en los Evangelios, admite el divorcio”.

ALICIA MOREAU DE JUSTO y los derechos de la mujer (1906)
ALICIA MOREAU DE JUSTO fue una destacada dirigente del Partido Socialista y una pionera de la lucha por el reconocimiento de los valores de la mujer y su derecho a votar y a ser votada. Nació cuando un siglo comenzaba a despedirse y asomaba el siguiente, el siglo XX, durante el que luchó contra todas las barreras que se interpusieron entre sus derechos nacientes y su tenacidad personal y política.

Muy joven, se acercó a las corrientes del pensamiento socialista, donde conoció a dirigentes como JOSÉ INGENIEROS, ENRIQUE DEL VALLE IBARLUCEA y JUAN B. JUSTO. En 1906, con apenas 21 años, fundó el Movimiento Feminista en la Argentina y participó en el Congreso Internacional de Libre Pensamiento, a partir del cual inició su militancia feminista. En 1907, junto con JULIETA LANTERI, SARA JUSTO y ELVIRA RAWSON DE DELLEPIANE se erigió en una de las mujeres que establecieron un precedente fundamental al fundar el Comité Pro Sufragio femenino, iniciando así un largo camino que culminó en 1950 mediante la intervención de Eva perón.

En 1909, Alicia, mientras estudiaba en la Universidad de Buenos Aires y su padre Armand Moreau, colaboraron con DEL VALLE IBERLUCEA en la “Revista Socialista Internacional” y en el “Ateneo Popular” y finalizados sus estudios de medicina y ya como médica especializada en Ginecología, comenzó a colaborar con el dirigente socialista ENRIQUE DEL VALLE IBERLUCEA, identificado con la “izquierda” partidaria, como redactora del periódico “Humanidad Nueva” y centraliza su trabajo en temas vinculados con la educación y la mujer.

En 1914, luego de que estallara la Primera Guerra Mundial se puso al frente del movimiento pacifista y en 1918 funda la “La Unión Feminista Nacional”, una entidad de clara filiación socialista, que aspiraba a nuclear a los distintos grupos feministas y a unir los reclamos de igualdad civil con los de las sufragistas. ” y a la que adhirieron, la poetisa ALFONSINA STORNI, VICTORIA MALHARRO, RAQUEL CAAMAÑO, las hermanas CHERTKOFF, GABRIELA CONI, MERCEDES GAUNA DE MOLTAGLIATO, CECILIA BALDONVIO y VIRGINIA VOLTA entre otras (ver Mujeres en la Historia Argentina). Ese mismo año, el senador socialista IBERLUCEA presenta ante la Cámara, un proyecto de ley sobre la emancipación civil de la mujer y es apoyado por la Unión Feminista Nacional

En 1919, la doctora MOREAU DE JUSTO participó como delegada en el “Congreso Internacional de Obreras” que se reunió en Washington, donde tomó contacto con las sufragistas norteamericanas y a su regreso, uniendo los esfuerzos de la Unión Feminista Nacional, con los del Partido Feminista y la Asociación pro Derechos de la Mujer continuó desarrollando una intensa actividad para lograr el voto femenino. Si bien no tuvieron mucho éxito ante las autoridades nacionales y en el ámbito de la Capital Federal, si lo tuvieron las filiales de algunas de las provincias: En Santa Fe y en San Juan, lograron el derecho municipal y luego provincial, a votar y a ser votadas (ver Primera vez que la mujer votó en la Argentina). En 1921 se afilió al Partido Socialista y se casó con el fundador de ese espacio político, JUAN BAUTISTA JUSTO.

JULIETA LANTERI, primera candidata a Diputada (1920)
En 1911, en un tiempo en que una mujer honesta no debía salir sola a la calle, JULIETA LANTERI, siempre vestida de blanco, se atrevió a pararse sobre un cajón en la plaza Flores para protagonizar el primer acto sufragista de nuestra historia., exigiendo el voto femenino, Libreta Cívica e igualdad de derechos(ver Mujeres en la Política Argentina).

Nacida en Italia en 1873, llegó a la Argentina cuando tenía seis años y fue la tercera médica recibida en el país. Entonces pidió su adscripción a la cátedra de Enfermedades Mentales, que le fue negada, supuestamente por ser italiana. Después de un complicado trámite obtuvo la ciudadanía en 1911 y pidió ser inscripta en el padrón de la Capital Federal ya que ninguna de las condiciones de la ley la excluían. Así fue como el 26 de noviembre de 1911 se presentó para votar en la iglesia de San Juan y se convirtió en la primera sufragista latinoamericana.

En 1912 creó el “Partido Feminista Nacional”, cuyos objetivos eran luchar por el sufragio universal y la igualdad civil para ambos sexos, igual salario para igual trabajo para hombres y mujeres, igualdad civil para los hijos legítimos y los considerados ilegítimos, licencia remunerada durante el embarazo y el amamantamiento y la abolición de la pena de muerte.

Como además de votar, Julieta quería afirmar su derecho a ser elegida y presentó una carta ante la Junta Electoral que aceptó su candidatura a diputada nacional y luego de muchos años de lucha en defensa de los derechos de la mujer, en 1920, se presentó en las elecciones como candidata a diputada por el Partido creado por ella, protagonizando un verdadero acto de coraje en la Argentina de aquella época (ver Feminismo en Buenos Aires en 1819).

Después de tres meses de campaña en los que soportó las burlas de los diarios, llegó el momento de la elección. Obtuvo pocos votos, claro que todos masculinos. En 1932, en un sospechoso accidente, murió atropellada por un auto que conducía un miembro de la fascista Liga Patriótica (ver Mujeres en la Historia Argentina)..

(1). El krausismo es una doctrina idealista y humanista basada en la filosofía del alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). Propone una vía media (el «racionalismo armónico») entre el teísmo y el panteísmo, buscando la perfección moral del ser humano y la reforma social a través de la educación, la ciencia y la razón.

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