LAS COOPERATIVAS EN LA ARGENTINA

La idea del cooperativismo llegó a la República Argentina, a fines del siglo XIX, de la mano de los inmigrantes que llegaban desde Europa. Intelectuales y militantes políticos que se exiliaban, obreros y artesanos que venían en busca de mejores condiciones de vida, traían consigo estas ideas y aquí impulsaron las primeras experiencias que nacieron con impronta criolla.

cooperativa de crédito

Muchas de ellas, fueron fundadas por esos mismos extranjeros; especialmente en las colonias agrícolas y llegaron a ser consideradas como una conveniente alternativa al respaldo y control de la actividad oficial.

El cooperativismo moderno había nacido en el año 1844, cuando 28 obreros tejedores del condado de Lancaster (Inglaterra) crearon la «Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale», con la finalidad de establecer un almacén de comestibles y ropas, fabricar juntos los artículos más necesarios y destinar una parte de los beneficios a la instrucción de los socios y sus familias”.

Quedaba así definida una nueva forma jurídica, que amparaba la gestión de un grupo de personas, que aportando sus respectivos capitales y/o conocimientos, aspiraban a lograr ventajas mutuas e individuales, que no podrían obtenerse de otra manera, con las mismas condiciones (1).

*. Las Cooperativas son importantes como medio para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de mujeres y hombres en todo el mundo.
*. Ponen a disposición de sus asociados infraestructuras y servicios esenciales, incluso en áreas olvidadas por el Estado y las empresas inversoras.
*. Permiten que las personas tomen el control de sus economías futuras.
*. Al no ser propiedad de accionistas, los beneficios económicos y sociales de su actividad, permanecen en las comunidades en las que se establecen o se devuelven a sus miembros.
*. Colaboran eficazmente en la creación y mantenimiento del empleo y contribuyen a la promoción del trabajo digno y formal.

Durante los primeros años del siglo XX, en la República Argentina, las Cooperativas se formaron para satisfacer las necesidades de casi todas los niveles de la vida popular, tanto urbana como rural, abarcando desde las asociaciones destinadas a las compras de artículos de consumo, pasando por las de comercialización agrícola hasta las asociaciones cooperativas de crédito; su multiplicación en cuanto a cantidad, número de miembros, disponibilidad de capital y alcance de operaciones fue tan grande, que se tornó necesaria su federación, la capacitación para su funcionamiento, así como también su regulación y protección jurídica.

Las primeras
La primera Cooperativa que funcionó en la Argentina fue la “Sociedad Cooperativa de Producción y Consumo de Buenos Aires”, que se fundó en 1875 a instancias del sociólogo francés ADOLFO VAILLANT, quien llevó sus ideas acerca del cooperativismo también al Uruguay.

Aunque no hay registros que lo avalen, en la provincia de Santa Fe, se habla todavía de una Cooperativa de Consumo que habría sido creada por colonos suizo-alemanes en la localidad de Esperanza en esa provincia (ver Colonia Esperanza).

Considerándose que es la segunda (2), en 1884 impulsada por FEDERICO BAUCIS, se fundó EN Paraná, provincia de Entre Ríos, la “Sociedad Cooperativa de Almacenes. Limitada”, con el propósito de abastecer inicialmente comestibles y bebidas a sus asociados, para abarcar luego otros ramos del comercio o la industria y que funcionó hasta 1860.

Llegamos así a la que fue la tercera Cooperativa fundada en la Argentina. Se llamaba “Compañía Mercantil del Chubut” y fue creada en 1885 por un grupo de colonos galeses, en la ciudad de Trelew.

En 1922, se formó en Rosario la “Asociación de Cooperativas Rurales” (más tarde conocida como la “Asociación de Cooperativas Argentinas”). En 1925 la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires ofreció cursos gratuitos sobre cooperativismo y publicó muchos artículos sobre este tema y en 1926 se aprobó la ley que regulaba las cooperativas

En esa época ya existían doscientas cincuenta cooperativas (noventa rurales y ciento sesenta urbanas) con una totalidad de aproximadamente noventa mil miembros; en 1942, la cifra de sociedades cooperativas había ascendido a seiscientas cincuenta y seis, que abarcaban intereses del consumidor, productos lácteos, agricultura (eran las más numerosas), créditos, valores y producción de energía eléctrica.

Durante la primera presidencia de JUAN DOMINGO PERÓN (1946-1955), se promovió el desarrollo de las cooperativas, consideradas como instituciones que funcionaban por los mejores intereses de los trabajadores; dicho gobierno quería cubrir la economía de toda la Nación con cooperativas y esperaba estimular la producción al reemplazar el trabajo de los asalariados por el de los trabajadores asociados.

En 1960 la cantidad de cooperativas sumaba más de tres mil, comprendiendo sus miembros más del 10% de la totalidad de la población nacional; el valor de sus operaciones financieras constituía casi el 15% de la totalidad de operaciones nacionales; la producción agrícola de todas las especies constituía por lejos el más importante sector cooperativo y en segundo lugar, se encontraba la industria láctea.

Las cooperativas resultaron especialmente útiles —y a veces esenciales— para lograr el éxito en el desarrollo de las colonias agrícolas.

(1). “Una Cooperativa socio-económica, es por lo tanto, una asociación autónoma de individuos que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente gestionada”, según dice la definición universalmente aceptada.

(2). El periodista DANIEL TIRSO FIOROTTO afirma que la primera Cooperativa que funcionó en el país, fue la “Asociación Panadería del Pueblo”, fundada en Paraná, provincia de Entre Ríos, en 1855,  que se reunía en el Club Socialista de Paraná.

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