LA QUENA

La quena es un instrumento musical andino de origen precolombino, quizás el instrumento de viento más antigüo que se conoce que haya existido en América.

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Nacida seguramente en el Perú antigüo, es frecuente su aparición en las tumbas precolombinas, pues  fue muy popular entre los «quichuas», los «aimarás» de la sierra y  los «yuncas» de la costa. Hoy su uso se extiende principalmente por Perú, Bolivia y el norte de la República Argentina, países donde con ella, se ejecutan,  especialmente  canciones del altiplano, como ser huainitos, carnavalitos, kaluyos, bailecitos y yaravíes, acompañado generalmente con tambor y a veces con charango u otra quena, afinada a  otro tono.

En idioma español se la denomina quena o quena quena o kena, un término que deriva de las voces quechuas: “kkhéna”, «Kena», «Khoana», «Kjena», «Kkhena», que puede traducirse como “flauta”. Afinada generalmente en SOL mayor, también hay variantes como la Quenilla y el Quenacho que producen diferentes sonidos.

“El folklorista argentino, JULIO VIGGIANO ESAIN, afirma que la quena es un reflejo de los antiguos pífanos pastoriles, del «Yo» chino, del «Lutheum», del «Kagourafouge», de seis agujeros, de antiquísimo uso en el Japón; lo que revela la unidad de pensamiento, y tal vez, según determinadas teorías, el remoto contacto o prolongación en el continente americano de las primitivas culturas.Como «quena» apareció en 1612, en el vocabulario «aimará», del Padre LUDOVICO BERTONIO (traducido como “flauta de caña” o “quena quena») y en 1653, el Padre BERNABÉ COBO la definió diciendo: “la Quena quena,  es una caña sola como flauta, para cantar endechas».

Se han encontrado quenas de caña (en Perú hacia las Guayanas y hasta el Paraguay) de arcilla, calabaza y metal (en la cuenca del Amazonas); cerámica, calabaza, hueso (de pelícano, llama, ciervo, jaguar y en Bolivia hechas con hueso de ala de cóndor), piedra (en el altiplano precolombino), e incluso de arcilla.  Además se  encontraron en muestras arqueológicas halladas en la región de Nazca (Perú), una gran cantidad de pinturas antiguas que registran este instrumento, que fue común a las culturas primitivas andinas,  frecuentemente asociado a la fertilidad y a los rituales de resurrección y vida. Actualmente se la fabrica con caña, barro, madera o hueso y con bambú, especialmente el que se encuentra en la provincia de Tucumán, por su dureza y rigidez.

Ubicada dentro del grupo de las flautas verticales, la quena tiene 6 orificios superiores y uno debajo que se tapa con el pulgar. Su longitud suele rondar el medio metro, aunque varía de acuerdo al modelo y  al tono que se quiera lograr (se han encontrado quenas de 15 centímetros y otras de hasta 120 centímetros de longitud). Su tubo es hueco, con un diámetro de unos dos centímetros. Posee una boquilla, con un corte que puede tener forma de V o U. la que apoyándose sobre la parte superior externa del labio inferior, produce el sonido demandado, según sea la apoyatura de los dedos sobre los agujeros.

La quena sirvió para llenar la soledad del indio;  para expresar sus penas y alegrías y los sentimientos hacia la mujer amada, por lo que era el instrumento ideal para las manifestaciones amorosas y meditaciones íntimas. Su sonido lúgubre y angustioso está  está directamente relacionado con la expresión del dolor o de la pena (ver La Leyenda de la Quena). El número de flautas quenas extraídas de las sepulturas es elevado. La quena, que había sido la compañera inseparable durante la vida del indio, seguía a éste a la tumba.

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