LA LOGIA LAUTARO (00/06/1812)

A mediados de este año, se estableció en esta ciudad de Buenos Aires la Logia Lautaro (1), una sociedad secreta con una clara definición política y un firme y elaborado objetivo: la Independencia y la unidad de los pueblos americanos”. Tal la noticia aparecida en la Gazeta de Buenos Aires en su edición del 03 de diciembre de 1812, bajo el título “Sociedad secreta en el poder”

 “Aun cuando por su carácter secreto (continúa diciendo la nota), poco es lo que se sabe sobre sus actividades, es notorio que sus miembros poseen un plan coherente para captar y controlar los factores de poder que incidirán en la dirección política, a fin de orientar el rumbo de la revolución hispanoamericana”.

Esta logia, aunque autónoma, parece tener como modelo a las logias establecidas en Londres y Cádiz con la misma finalidad. Las reglas generales de organización y constitución de estas entidades datan de principios del siglo XVIII y fueron formuladas en la llamada “Constitución de Anderson”; de allí la similitud básica que se observa en muchas Constituciones del mundo, en lo que hace referencia en sus declaraciones de principios.

Logia Lautaro, parte 2 | Respetable Logia Libertadores Nº434

Francisco de Miranda y las logias americanas.
Recordemos que en Londres, ya desde hacía un tiempo, desarrollaba una intensa actividad lo que podía llamarse el “Grande Oriente Político” y que desde allí, partían todas las comunicaciones, directivas y proyectos que se vinculaban con el innegable interés británico por el futuro de América y que en Londres también, en 1797 el prócer venezolano FRANCISCO DE MIRANDA había fundado una sociedad secreta llamada “Gran Reunión Americana”, con los mismos propósitos independencistas. Allí nucleó a los criollos sudamericanos que soñaban con la Independencia de su patria e instaló filiales en Paris y en Madrid y en 1808 otra en Cádiz, con el nombre de “Sociedad de Lautaro” o de los “Caballeros Racionales”. Se supone que en estas logias se iniciaron los dirigentes patriotas americanos, quienes al regresar a sus patrias, levantaron la bandera de la emancipación.

En esta asociación, ramificada en el ejército y la marina y que en Cádiz solamente contaba con cuarenta iniciados en sus dos grados, estaba compuesta por americanos, entre ellos el chileno CARRERA y algunos españoles. SAN MARTÍN fue uno de los primeros en afiliarse en la Sociedad de Caballeros Racionales y casi al mismo tiempo lo hizo SIMÓN BOLÍVAR, ligándose así, por un mismo juramento prestado en el Viejo Mundo, los dos futuros libertadores del Nuevo Mundo, que partiendo con el mismo propósito, elevándose por iguales medios y a la misma altura, debían encontrarse más tarde frente a frente en la mitad de sus carreras. El teniente de marina JOSÉ MATÍAS ZAPIOLA, fue otro que se incorporó pronto, y luego lo hicieron el capitán de carabineros CARLOS DE ALVEAR, y el barón de HOLMBERG, destacado militar perteneciente a la nobleza alemana.

San Martín y la Logia Lautaro
En 1811, al tomar conocimiento de los sucesos acaecidos durante la Revolución de Mayo, SAN MARTÍN pidió su baja en el ejército español y pasó a Londres, con la intención de embarcarse para Buenos Aires y ofrecer su espada y sus servicios al gobierno independiente. En Londres se encontró con sus amigos ALVEAR y ZAPIOLA y se puso en contacto con MANUEL MORENO, que acababa de dar sepultura en el mar a su ilustre hermano Mariano y con el que fue, más tarde, uno de sus mejores amigos; el diplomático y general TOMÁS GUIDO.

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Pocos meses después de su llegada a Inglaterra, en compañía de ZAPIOLA y ALVEAR, del capitán de caballería FRANCISCO DE VERA, del Capitán de milicias FRANCISCO CHILAVERT, del Subteniente ANTONIO ARELLANO y del Teniente Coronel de Guardias Valonas, el barón de HOLMBERG, se embarcó en el buque “George Canning” (recordar que este era el nombre del político, que como canciller inglés, fue quien bregó para que Inglaterra reconociera la Independencia Argentina), llegando a Buenos Aires el 9 de Marzo de 1812.

Poco después de su llegada, SAN MARTÍN, ALVEAR y ZAPIOLA fundaron la “Logia Lautaro”, a semejanza y con similares propósitos que la “Gran Reunión Americana” fundada en Londres por FRANCISCO DE MIRANDA en 1797. Tomaron de la masonería su misterio, disciplina, jerarquías y algunos símbolos. “Los afiliados, escribe Bartolomé Mitre, se daban el título de Hermanos y su leyenda mística estaba simbolizada por las letras U.F.V., que quiere decir Unión, Fe, Victoria”.

Los miembros de la Logia Lautaro estaban ligados a misteriosos vínculos que mantuvieron en secreto hasta la muerte. Datos de interés sobre la constitución de esta sociedad, se conocieron cuando muerto BERNARDO DE O’HIGGINS, se hallaron varios documentos aclaratorios, entre sus papeles. Los integrantes de la Logia debían ser americanos y además de juramentarse ayuda mutua, estaban obligados a consultar la voluntad de la sociedad, en caso de ocupar, cualquiera de ellos, un cargo público.

La sociedad sostenía dos principios básicos: Independencia y Constitución Republicana y se comprometía a ser opositora de toda autoridad que no los respetara. Por esta causa no tardó en enfrentarse con el Triunvirato, dirigido en esa época, con mano firme, por Rivadavia. En esta circunstancia la logia Lautaro y la Sociedad Patriótica, unificaron su acción, pero mientras la primera actuaba en secreto, la agrupación liderada por BERNARDO DE MONTEAGUDO, trabajaban a través del periodismo y las reuniones públicas.

Sus integrantes se comprometieron a “trabajar por la independencia de América y su felicidad, obrando con honor y procediendo con justicia”. Estaban decididos a participar activamente en los acontecimientos políticos que se avecinaban en estas tierras, donde las palabras libertad y soberanía, después de mayo de 1810, ya eran más que palabras, eran una necesidad incontrolable. La bautizaron “Lautaro » en homenaje al bravío caudillo indígena chileno destacado en la lucha contra la dominación hispánica a comienzos de la conquista de Chile.

Su finalidad concreta, relacionada con el ideario americanista del patriota venezolano FRANCISCO DE MIRANDA, era asegurar el triunfo de la causa revolucionaria americana y sus objetivos eran lograr la independencia, instaurar la democracia y dictar una Constitución. Tuvo filiales en Tucumán y Mendoza y también en Santiago de Chile y Lima, Perú y pronto se incorporaron a ella, ANCHORENA, MONTEAGUDO, la mayor parte de los hombres políticos que se distinguieron durante la época del Triunvirato y en la Asamblea del año 1812 y los dirigentes de la Sociedad Patriótica creada el 13 de enero de 1812.

La Logia Lautaro tuvo un comienzo de actividades verdaderamente trascendente para la marcha de los intereses del nuevo estado que había nacido el 25 de mayo de 1810. Trabajó con menos estridencias que otras sociedades de la época, pero también con mayor organización y disciplina y con planes concretos. Sus miembros, abocados al logro de sus objetivos, hasta 1820 (año en que fue disuelta por grandes divergencias internas y acusaciones de traición), ejercieron gran influencia en los acontecimientos políticos rioplatenses y tuvieron activa participación en los hechos que desencadenaron la caída del Primer Triunvirato, órgano de gobierno al que le atribuían la responsabilidad de una política irresoluta en materia de independencia y soberanía. Por su ineficacia, se había trasformado en un escollo para las aspiraciones de prescindencia total y absoluta del poder español y su caída produjo el aceleramiento de los proyectos para llevar adelante la lucha por la Independencia.

A la “Logia Lautaro” se le debe también, además de la organización de la Asamblea del año 13, la unión de los que luchaban por la Independencia sobre el Atlántico y sobre el Pacífico y por ella se fortaleció la unión con Chile, que sirvió luego para liberar al Perú.

En 1813, se produjo una grave crisis en el seno de la Asamblea reunida ese año con el fin de concretar esos mismos objetivos de independencia y soberanía y ella derivó en una escisión dentro de la “Logia Lautaro”. Al llegar de España noticias del retorno de Fernando VII, un grupo, acaudillado por CARLOS MARÍA DE ALVEAR, consideró oportuno retrasar la declaración de la independencia y tratar de llegar a un acuerdo con el restaurado Rey, mientras concentraba poder en un solo representante del Poder Ejecutivo: el futuro Directorio. El grupo sanmartiniano continuó fiel al mandato de la Logia pero, como sabemos, no logró su propósito pues la Asamblea no declaró la Independencia ni dictó la Constitución, aunque si hizo suyo el proyecto de ALVEAR, creando el Directorio, concentrando por ello el poder en una sola persona, cargo que, como consecuencia lógica, recaería más tarde en el mismo ALVEAR.

Con respecto a la formación de la Logia Lautaro, el general ZAPIOLA dice en sus “Memorias”, que ésta se llamaba en Cádiz “Sociedad Lautaro” y en Buenos Aires se llamó “Logia de Lautaro”. Que cinco eran los grados que la constituían: El primer grado de iniciación de los neófitos era el juramento de trabajar por la independencia americana; el segundo, la profesión de fe del dogma republicano, no recordando los demás, según dice en un informe, que redactó en base a un cuestionario formulado por el general BARTOLOMÉ MITRE. Por este informe también se sabe que la forma del juramento del segundo grado era la siguiente: “Nunca reconocerás por gobierno legitimo de tu patria sino aquel que sea elegido por la libre y espontánea voluntad de los pueblos; y siendo el sistema republicano el más adaptable al gobierno de las Américas, propenderás por cuanto medio esté- a tus alcances a que los pueblos se decidan por él”.

El autor de “Efemérides Sanmartinianas”, JACINTO YABEN transcribe la información del general Mitre que el historiador PAZ SOLDÁN, a su vez, reproduce en su “Historia del Perú Independiente”, diciendo: “Las sociedades secretas, compuestas de americanos, que antes de estallar la revolución se habían generalizado en Europa, revestían todas las formas de las logias masónicas; pero sólo tenían de tales los signos, las fórmulas, los grados y los juramentos. Su objeto era más elevado, y por su organización se asemejaban mucho a las ventas carbonarias. Compuestas en su mayor parte de jóvenes americanos fanatizados por las teorías de la Revolución francesa, no iniciaban en sus misterios sino a aquellos que profesaban el dogma republicano y se hallaban dispuestos a trabajar por la independencia de la América”.

Estas sociedades, que establecieron sus centros de dirección en Inglaterra y España, parece indudable que tuvieron su origen en una asociación que con aquellos propósitos y con el objeto inmediato de revolucionar a Caracas, fundó en Londres a fines del siglo pasado el célebre general Francisco de Miranda, quien buscó sucesivamente el apoyo de los Estados Unidos y de la Inglaterra en favor de su empresa.

Sea que realmente la asociación de MIRANDA fuese la base de la que posteriormente se ramificó por toda la América del Sur, sea que a imitación de ella se organizase otra análoga, o que la idea brotase espontáneamente en algunas cabezas, el hecho es que en los primeros años del siglo XIX una vasta sociedad secreta, compuesta casi exclusivamente, de americanos, se había generalizado en España con- la denominación de Caballeros Racionales, contando entre sus miembros algunos títulos de la alta nobleza española (ver «Sociedades secretas en el Río de la Plata)..

(1) En realidad hubo dos Logias Lautaro, ya que a partir de la revolución del 8 de octubre de 1812, dos tendencias se pusieron en evidencia en su seno. El ideal revolucionar defendido por SAN MARTÍN, fue reemplazado por la idea de un partido personalista propuesta por ALVEAR, lo que motivó la derrota de los partidarios del primero en la Asamblea del Año XIII. Ésta, que fue la primera Logia Lautaro, fue un dócil instrumento de ALVEAR y cayó junto con su jefe en 1815. Luego, en 1816, bajo la inspiración de SAN MARTÍN surgió una segunda Logia Lautaro, esta vez, con la dirección de TOMÁS GUIDO.

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