LA LEYENDA DE LA QUENA

Hay varias leyendas que hablan de la quena, (esa flauta de sonidos tan tristes y dolientes) contando su origen y todas ellas se refieren a la pérdida de un ser amado; en Jujuy prevalece el relato según el cual MARATEC, hijo de un jefe indio de la gente de MANCO CAPAC venida de los altos valles, estaba profundamente enamorado de ZENAQUET y se sintió tan apesadumbrado cuando murió su amada, que antes de que fuera sepultada pasó varios días y noches llorando desconsolado junto al cuerpo exánime de su amada.

El Blog de la Educación Musical: La leyenda de la quena

Quiso guardar para siempre, algo de su amada, quitó un tibia del cuerpo de ZENAQUET y comenzó a tallarla. Poco a poco fue tomando forma y dice a leyenda que “el viento se coló por ella y brotó un sonido triste y dulce que jamás se había oído”. De un gran amor y un tremendo dolor había nacido la quena, con la que expresaba su intensa tristeza y hasta el día de hoy siguen brotando de ella las melodías más tristes, pero también las más dulces.

En el Litoral, en cambio, hay otra versión que se difundió desde Entre Riíos y esta dice que cuando falleció la joven india guaraní PICASÚ, su amante GUAZUTÍ recogió sus gritos postreros en una caña de tacuara, creando así la primera quena.

Otra leyenda, pero esta vez del acervo folclórico del Perú, cuenta que cierta vez, un joven peruano llamado CAMPOREAL, hijo de español e india, se enamoró de MARÍA, una doncella española hija de uno de los conquistadores y que ese amor no fue consentido por los padres de CAMPOPERAL, por la afrenta que a su alcurnia éste le infligía. Con sus influencias, lograron que el joven nativo fuera alejado de Lima y le hicieron saber a CAMPOREAL que MARÍA ya no lo amaba y ya en su ausencia, casaron a su hija con un distinguido caballero español.

CAMPORAEAL vagó por en las montañas y buscó consuelo en la religión. Se hizo sacerdote y vivía con su dolor a cuestas hasta que el destino permitió que encontrara accidentalmente a su amada. Trató de eludirla, pero al encontrarse nuevamente en uno de sus oficios religiosos, ninguno de los dos pudo resistir la tentación y huyeron llenos de amor hacia las montañas donde vivieron apasionadas noches y días.

Pero el esposo de MARÍA, que no se resignaba a perderla, los encontró y mató a su esposa infiel, culminando una historia que parece ser fue un real suceso de la historia de la conquista en Perú, pero que a partir de entonces, da nacimiento a la leyenda.

Una que dice que al morir MARÍA se llevó consigo el alma y la mente de CAMOREAL y que éste, transido de dolor, veló a su amada durante largos días y que ya, cuando el cuerpo había entrado en descomposición, con una de sus tibias, hizo una flauta y con ella, comenzó a entonar unas tristes canciones que asustaban a quienes las oían; de ahí, que en Perú, al canto de CAMOREAL, se lo llama “Manchai-piutí (el canto aterrador).

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