LA ESCUADRA DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA (1859)

El 20 de mayo de 1859, el Congreso promulgó una Ley que autorizaba a URQUIZA, Presidente de la Confederación, a «resolver la cuestión de la integridad nacional, por medio de negociaciones pacíficas o de la guerra…».

Una de las principales preocupaciones de los hombres de la Confederación; en vísperas del enfrenamiento armado, se refería a la formación y organización de una escuadra. Teniendo en cuenta la superioridad naval manifiesta en que había quedado Buenos Aires después de la deserción de COE y del levantamiento del sitio, esa preocupación se justificaba plenamente.

La Confederación adquirió seis buques, incluyendo un transporte: tres de ellos, el “Salto”, el “Menay” y el “Pampero”, fueron comprados en Montevideo; el “Hércules”, la goleta “Argos” y el transporte “Concepción”,  fueron adquiridos en Río de Janeiro. A estas unidades,  los hombres de Paraná pudieron sumar el “General Pinto”, vapor de la escuadra porteña que se sublevó cerca de Rosario y se entregó a URQUIZA, en un episodio en que fue muerto el oficial ALEJANDRO MURATURE, hijo del comandante JOSÉ MURATURE.

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Esta escuadra, sin embargo, carecía de armamento y equipo adecuados. En setiembre de 1859, los buques de la Confederación, al mando del comandante MARIANO CORDERO (imagen), se hallaban en el puerto de Montevideo en plena ta­rea de preparación para la guerra. La preocupación por la suerte de esta escuadra se evidencia en los documentos confederales de la época. Así el coronel RICARDO LÓPEZ JORDÁN, que se encontraba en Paraná encargado de concentrar caballadas y pertrechos para el ejército de la Confederación en campaña, le escribe a BENJAMÍN VICTORICA, con fecha 3 de setiembre de 1859, lo siguiente: «Principiaré por decirte que el Gral. Virasoro está aquí desde anoche habiendo dejado a nuestra Escuadra en cuarteles de invierno al entrar el verano; estoy absorto de sólo oírlo. Según él, aquélla no tiene otra compostura que cambiarle de gente por que todo aquello es un vivo desorden —me ha dicho que el día 25 estuvo la Escuadra Demagoga frente a Montevideo, que hizo meter la nuestra bajo los fuegos de la plaza y que allí permanece resguardada, pero lo que yo no me explico es cómo ha podido este hombre en momentos como éstos venirse,  cuando ha podido mandar a su hermano y menos que todo me explico que esté aquí desde anoche temprano sin pasar o volar si fuese posible hasta donde está el Presidente”.

El gobierno de Buenos Aires trató, en esos momentos, de anular la escuadra confederal por cualquier medio. No pudiendo hacerlo en combate, intentó que el gobierno de Montevideo la desarmase o la obligase a abandonar el puerto, poniendo de por medio razones de neutralidad. Pero mientras se discutía esto, CORDERO aprovechó para armar sus naves y cargarlas con pólvora y pertrechos para el ejército de URQUIZA, logrando así contar con una efectiva fuerza naval, cuyo desempeño, fue fundamental en las posteriores acciones que culminaron con la integración del Estado de Buenos Aires a la Confederación Argentina..

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