LA CIUDAD DE RÍO CEBALLOS. SU ORIGEN (1830)

A diferencia de otras localidades cordobesas, Río Ceballos no posee una fecha de fundación ni un fundador identificado, ya que surgió de manera gradual como un asentamiento de crecimiento espontáneo, pero para evocar sus orígenes y dotar a la comunidad de una identidad histórica, fue necesario establecer la fecha de su fundación.

Hasta hace muy poco, tomando el hito documental más antiguo que hacía mención de la ciudad con su nombre, se estableció el 20 de noviembre de 1851, como la fecha de su fundación, pero investigaciones más recientes del Concejo Deliberante de Río Ceballos, determinaron que la primera mención escrita del paraje como «Río de los Seballos» (1) en realidad, está formalmente datada, en un censo efectuado el 24 de septiembre de 1822, fecha que fue ahora, adoptada oficialmente como la nueva referencia de identidad local.

El territorio donde se encuentra hoy la ciudad de Río Ceballos, estuvo habitado por pueblos originarios “sanavirones” y “comechingone”, que ocupando diversos sectores de las “Sierras Chicas”, vivían en aldeas semi-enterradas de madera y paja. Designaban a la zona con el nombre indígena de “Isquitipe” y “Ministalalo” al arroyo que la cruzaba, denominaciones que aparecen en uno de los primeros títulos de propiedad que por cédula real se extendió en el año 1770 a favor de un capitán apellidado FLORES, como retribución de servicios prestados a la Corona española

La presencia de estas comunidades ha sido documentada mediante hallazgos arqueológicos en la región que confirman la existencia de un centro de población perteneciente a la cultura agro-alfarera en esos parajes, cuyos orígenes se remontan a los tiempos de la conquista, o sea en el siglo XVI.

Según la tradición histórica local, la región fue recorrida por JERÓNIMO LUIS DE CABRERA durante la expedición que realizara cuando fundó la ciudad de Córdoba el 6 de junio de 1573 y posteriormente, durante el proceso de exploración y ocupación del actual territorio cordobés, cuya documentación histórica, ya menciona la existencia de un arroyo “Ministalalo”, como un paso de comunicación entre los valles serranos y las llanuras orientales.

Más tarde, ya durante la época colonial, esos territorios formaban parte de las mercedes otorgadas por la corona española y luego de la fundación de la ciudad de Córdoba, fue una zona conocida en distintas épocas como Estancia San Isidro y al arroyo que la cruzaba, se lo empezó a llamar “Río de los Seballos” (sic), por ser éste (Juan de Ceballos), el nombre de un explorador y colono español que por aquellos años, había establecido un poblado en la región, sobre un antiguo asentamiento de pueblos originarios

Con el paso del tiempo y la llegada de los conquistadores españoles, el crecimiento de la aldea que ya había tomado el nombre de ese río, adquirió un gran impulso y actualmente, situada a 34 kilómetros de la ciudad de Córdoba, se alza en las estribaciones orientales de las Sierras Chicas, a 675 metros de altura, circundada por cerros cuyas laderas cubre una exuberante vegetación

Durante los siglos XIX y XX, experimentó un importante desarrollo vinculado al turismo serrano. Sus condiciones climáticas, paisajísticas y ambientales favorecieron la construcción de hoteles, residencias de veraneo e infraestructura destinada a los visitantes, consolidándola como uno de los principales centros turísticos de las “Sierras Chicas”, en la provincia mediterránea de Córdoba.

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