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LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE DEL AÑO XIII (31/01/1813)
El 31 de enero de 1813, convocada por el Segundo Triunvirato, para que funcionara como su órgano legislativo, inicio sus deliberaciones en Buenos Aires la Asamblea General Constituyente (conocida como Asamblea del Año XIII), reunida con el objeto principal de dictar una Constitución para regir los destinos de la nueva Nación surgida luego de los acontecimientos producidos el 25 de Mayo de 1810 (ver La Asamblea del Año XIII).
Recordemos que el Segundo Triunvirato surgió del movimiento popular del 8 de octubre de 1812 dirigido por la Logia Lautaro y que los revolucionarios exigieron la inmediata convocatoria de una Asamblea General, que debía realizarse en el término de noventa días. Las provincias habían manifestado reiteradamente su oposición al centralismo de Buenos Aires y para satisfacer esa opinión del interior, el nuevo gobierno publicó el 24 de octubre de 1812 una proclama convocando a elecciones para diputados.
Si bien esta Asamblea se definía “constituyente”, no logró cumplir con ese objetivo principal, aunque tomó una serie de medidas que fueron trascendentes en lo político, en lo social y en lo institucional, para la entonces Provincias Unidas del Río de la Plata y que marcaron el destino de los territorios que hoy conforman la República Argentina (ver La Asamblea del Año XIII no alcanzó sus objetivos).
Definidos los nombres de sus representantes por medio de elecciones libres y espontáneas, varias figuras ilustres se incorporan a ella: VICENTE LÓPEZ, VALENTÍN GÓMEZ, CAYETANO RODRÍGUEZ, FRAY JUAN IGNACIO CASTRO BARROS, HIPÓLITO VIEYTES, JOSÉ MOLDES, MANUEL DE SARRATEA e IGNACIO CHORROARÍN, entre otros, quienes juraron «promover los derechos del país, con tendencia a la felicidad común de la América».
Considerada como una de las cuatro grandes Convenciones argentinas (junto con el Cabildo abierto de Mayo de 1810, que produjo la revolución emancipadora, el Congreso de Tucumán que en 1816 declaró la Independencia y el Congreso Constituyente de Santa Fe que redactó la Constitución de 1853) aunque no hizo una explícita declaración de Independencia y no concretó la adopción de una Constitución, para lo que había sido convocada (1), su trabajo aseguró lo primero y removiendo las autoridades coloniales vigentes y favoreciendo el despertar de una conciencia reformadora entre el pueblo, preparó el camino para lo segundo.
En el Decreto de su convocatoria, establecía la forma de elección de los diputados, el número de esos representantes y la composición de la Asamblea; que la provincia de Buenos Aires (por ser la de mayor importancia y población), sería representada por cuatro diputados, mientras que las demás capitales provinciales nombrarían a dos y el resto de las ciudades solamente uno y ordenaba que “los poderes de los diputados serán concebidos sin limitación alguna y sus instrucciones no conocerán otro límite que la voluntad de los poderdantes”.
En su Reglamento daba directivas e instrucciones donde establecía que los alcaldes de barrio de cada ciudad principal, debían reunir a los vecinos “libres y patriotas», los cuales elegirían un elector a pluralidad de votos, para que posteriormente, esos electores concurrieran a sus respectivos Cabildos para proceder a la elección del o los diputados que los representaría en la Asamblea. Cabe mencionar que la gran mayoría de los electos para ello, respondían a la Logia Lautaro.
La Asamblea del Año XIII, fue la primera de carácter nacional argentino, y si bien no cumplió con su primer objetivo de dictar una Constitución, realizó una amplia y fecunda labor, especialmente en el primer período de sesiones, que se prolongó desde el 1º de febrero hasta el 18 de noviembre de 1813, en cuyo transcurso los diputados trabajaron intensamente y con espíritu auténticamente revolucionario, llegando a votar 114 resoluciones durante este primer período de su gestión.
Primera sesión ordinaria
Siendo las ocho de la mañana del 1° de febrero de 1813, con la presidencia del joven Diputado por Corrientes, CARLOS MARÍA DE ALVEAR y actuando como Secretario HIPÓLITO VIEYTES, se realizó la primera sesión ordinaria de la Soberana Asamblea General Constituyente, instalada el día anterior, con la presencia de los siguientes representantes provinciales: Carlos María de ALVEAR (Corrientes), Francisco ARGERICH (Luján), Vicente LÓPEZ Y PLANES, Hipólito VIEYTES y JOSÉ VALENTÍN GÓMEZ (Buenos Aires), Juan LARREA y Gervasio Antonio POSADAS (Córdoba), Agustín José DONADO (San Luis), Bernardo de MONTEAGUDO (Mendoza), Tomás Antonio VALLE (San Juan), Mariano PERDRIEL (Santiago del Estero), José Fermín SARMIENTO (Catamarca), Juan Ramón BALCARCE (Tucumán), Pedro José AGRELO y José de MOLDES (Salta), Pedro Pablo VIDAL (Jujuy). Después se incorporarán Manuel LUZURIAGA (Buenos Aires), Ramón Antonio de ANCHORIS (Entre Ríos), Francisco ORTIZ (Corrientes), José de AMENÁBAR (Santa Fe), Agustín Pío ELÍA y José Gregorio BAIGORRI en reemplazo de Larrea (Córdoba), Pedro Ignacio CASTRO BARROS (La Rioja), Nicolás LAGUNA (Tucumán), Simón DÍAZ DE RAMILA y Gregorio Ferreira (Potosí), Pedro Ignacio RIVERA (Mizque), José María SERRANO y Ángel Mariano TORO (Charcas).
La Asamblea empezó por declarar que en ella residía la representación y ejercicio de la Soberanía de la Provincias Unidas del Río de la Plata. Nombró en seguida como su Presidente al representante de Corrientes, el Diputado CARLOS MARÍA DE ALVEAR y Secretarios a JOSÉ VALENTÍN GÓMEZ e HIPÓLITO VIEYTES. Dispuso luego dejar provisionalmente las responsabilidades del Poder Ejecutivo, en manos de las personas que hasta ese momento lo ejercían, previa prestación, ante ella, del juramento que había sancionado y en el que, por primera vez, se prescindía de prometer fidelidad a Fernando VII (como se había comprometido el Triunvirato el 20 de octubre de 1812 al firmar el “Tratado de Pacificación” con JAVIER DE ELÍO, virrey del Río de la Plata no reconocido por el Gobierno de Buenos Aires.
Finalmente se discutió el orden en el que serán tratados, según su prioridad, los diversos asuntos que se pondrán a consideración de los Diputados, pasando de inmediato a un cuarto intermedio hasta el día siguiente, para iniciar a las 8 de la mañana, la segunda sesión ordinaria de la Asamblea (2).
Sus medidas
La labor de esta Asamblea durante el que fue su primer período de sesiones, incluyó una serie de reformas que transformaron el escenario político de estos nuevos territorios: Un rápido resumen de las reformas políticas, sociales, judiciales, eclesiásticas, económicas y militares que impulso esta Asamblea, deberá incluir que luego de declarar la inviolabilidad de los miembros de la Asamblea, ratificó la soberanía del pueblo y , el reemplazo del sello real patrio;, quitó de la moneda el busto del rey y dispuso la acuñación de monedas sustituyendo la imagen real por el sello de la Asamblea; declaró fiesta cívica el 25 de mayo; dispuso la adopción de un Himno sobre la base de la canción patriótica escrita el año anterior por Vicente LÓPEZ Y PLANES con música de Antonio Blas PARERA y adoptó el estandarte azul y blanco usado inicialmente por MANUEL BELGRANO en 1812 como Bandera oficial.
Aprobó algunas reformas económicas e implantó un programa esencial de cambios básicos y reformas sociales e institucionales; impulsó diversas reformas eclesiásticas y aunque reconoció a la Iglesia Católica Romana como Iglesia oficial, garantizó la tolerancia religiosa y la Iglesia argentina fue declarada independiente de toda autoridad foránea. Se reasumió el patronato eclesiástico; a los sacerdotes se les prohibió tomar sus votos finales antes de los treinta años, se secularizaron los fondos religiosos de los hospitales y se reformó la administración eclesiástica.
Dispuso el mejoramiento de la organización y la disciplina del ejército; estableció que el de “Brigadier general” fuera el más alto grado del escalafón militar, prohibió el uso indebido del uniforme y ordenó aplicar muy severos castigos a los desertores; dispuso la creación de una Academia Militar para formar oficiales y encomendó a Pedro Cerviño, la redacción de los planes de estudio y a fin de mayo de 1813, creó el Instituto Médico-Militar, y lo puso a cargo del doctor Cosme M. Argerich.
El 1º de junio de 1813 fueron rechazados los diplomas que acreditaban a los representantes de la Banda Oriental, al ser consideradas “inadmisibles” las propuestas presentadas por los Diputados orientales instruidos por ARTIGAS (3). En el seno de la Asamblea se consideraba que aún no era oportuno romper totalmente los lazos con España y con la excusa de una supuesta imperfección de los títulos de estos enviados, se los rechazó (4).
Decretó que en el término de quince días fueran removidos todos los empleados civiles, militares o eclesiásticos, que siendo de origen europeo, no hubieren obtenido el título de ciudadanos; se ordenó retirar de todos los edificios públicos el escudo de España y se deslindaron las atribuciones de los poderes públicos.
Se crearon nuevas divisiones para la administración política, dando lugar a los orígenes de las modernas provincias argentinas. No se abolió la esclavitud, pero “como un homenaje a la Humanidad y en desagravio a la Justicia”, se decretó la libertad de vientres, declarando libres a todos los hijos de esclavos que hubieran nacido desde el 31 de enero en adelante y fueron declarados libres los hijos de esclavos y los esclavos ingresados al país. Ordenó la clausura del tribunal de inquisición, la abolición de los instrumentos de tortura y de los castigos escolares.
Se prohibió el uso de títulos de nobleza y haciendo suyos los fundamentos de la Junta Grande que el 1º de setiembre de 1811 había dispuesto el cese de “la mita”, el “yanaconazgo” y “la encomienda”, declaró absoluta y terminantemente extinguidos a estos despiadados sistemas de explotación del hombre. A los indios se los relevó del pago del tributo y de los trabajos forzados y se los declaró libres e iguales; abolió el mayorazgo a favor de una herencia igual para todos los hijos y se prohibió la tortura durante las investigaciones criminales.
Convocada por segunda vez por el Segundo Triunvirato, a raíz de la existencia de graves problemas internos, el 21 de enero de 1814 se instaló nuevamente en Buenos Aires, con Diputados representando a todo el país y el 31 de enero de 1814, debido a los crecientes conflictos que enfrentaban a los grupos artiguistas con los líderes porteños, complicados en una estéril lucha por el poder dentro del Segundo Directorio, dispuso su disolución y la creación del Directorio, cargo para el que fue nombrado GERVASIO ANTONIO DE POSADAS, que asumiendo como Director Supremo, reunió en una sola persona, las responsabilidades del poder ejecutivo (ver El Directorio).
Luego sesionó brevemente, pues lo hizo hasta el 8 de febrero de ese mismo año, fecha en la que sancionó la Ley de amnistía. Los diputados volvieron a reunirse desde el 25 hasta el 29 de agosto, ocasión en la que se votaron escasas leyes. El organismo carecía ya de una orientación definida y vacilaba peligrosamente ante la presencia de diversos problemas que imponía la política de esa época.
Finalmente, la Asamblea se reunió nuevamente en enero de 1815, hasta que, una situación de extrema inestabilidad institucional, agravada por insuperables disensiones internas, provocó que se determine su clausura el 26 de enero de 1815, tras lo cual publicó un “Manifiesto”(5).
Apostillas (extraídas de “Claroscuro de la Historia Argentina, del doctor Claudio Gallo)
A las 9 de la mañana del domingo 31 de enero de 1813, los 17 diputados que en representación de las provincias del interior acudieron a esta Asamblea, se reunieron en el Fuerte, para dirigirse luego a la Catedral de Buenos Aires para “implorar el auxilio divino”, para cumplir con las responsabilidades que habían aceptado como diputados. Allí juraron de dos en dos sobre los Evangelios y luego marcharon hacia el Consulado, lugar donde sesionarían, que se levantaba en el solar que hoy ocupa el Banco de la Provincia de Buenos Aires, en la esquina de las calles San Martín y Mitre.
Ese día de enero de 1813, después de celebrarse el Tedeum, los Diputados electos, acompañados por autoridades eclesiásticas y militares se dirigieron al edificio del Consulado, que había sido destinado a la nueva corporación ubicado en la calle San Martín, donde hoy tiene su sede el Banco de la Provincia de Buenos Aires y siendo las 12 horas, se dio comienzo a la sesión inaugural de esta histórica Asamblea Constituyente, compuesta por representantes de todas las provincias libres del antiguo Virreinato.
Los Diputados electos el 24 de octubre anterior prestan juramento de dos en dos, comprometiéndose a sostener la religión católica y a promover los derechos de la causa del país y el bien y la felicidad común en América y luego, el doctor JUAN JOSÉ PASO, que como Presidente del Triunvirato ejercía, interinamente, la presidencia de la Asamblea, les dirigió una ligera alocución, serena y digna, expresando: “Cerca de tres años hemos corrido desde el principio de nuestra Revolución a paso vacilante y sobre sendas inciertas, por falta de un plan que trazase indistintamente las rutas de nuestra carrera y destino. Tal vez este es el único principio que ha originado la variedad de opiniones y la división de partidos que han debilitado considerablemente nuestra fuerza moral, que es de la mayor necesidad encontrar”.
“El Gobierno cree pueda lisonjearse de haber llenado en esta parte el voto público con la convocatoria de los señores diputados que hoy se ven reunidos para la celebración de la asamblea que va a formarse: el Gobierno tiene mil votos que esperar que los señores representantes responderán dignamente a la distinguida confianza de sus altos destinos.., desde este punto, toda autoridad queda concentrada en esa Corporación augusta, de la que han de emanar las primeras órdenes y disposiciones que el Gobierno, con las Corporaciones que le acompañan, se retira a esperar en su posada para darles el más pronto y debido lleno, luego que, constituida, se digne comunicárselo.”, retirándose en seguida, para dejarles entregados a sus funciones.
A la Asamblea le fueron presentados cuatro proyectos de Constitución, pero ninguno fue aprobado y entre el 31 de 1813 y el 26 de enero de 1815, fecha en la que se clausuró, realizó 111 sesiones divididas en cinco períodos, y en el primero de los cuales (del 31 de enero al 8 de setiembre de 1813), fue cuando tuvo su mayor actividad, 84 sesiones (ver “Proyectos de Constitución presentados ante la Asamblea del Año XIII” )
En las primeras semanas de sesiones, sólo hubo buenos augurios. El 5 de febrero se conoció la victoria de SAN MARTÍN en San Lorenzo y el 3 de marzo se festejó el triunfo de MANUEL BELGRANO en Salta. Gobierno e iglesia se hicieron los distraídos y dejaron pasar que era el primer día de la cuaresma: en la plaza se armó un baile popular y debieron iluminarla porque duró hasta pasadas las 11 de la noche; si bien el 7 hubo un Te Deum, al día siguiente se celebró la victoria de Belgrano con una corrida de toros. Ya habría tiempo para la penitencia para esperar la Pascua.
La Asamblea del Año XIII había sido convocada para declarar la independencia, pero como en esos momentos Inglaterra estaba aliada a España y ésta le había dado ventajas exclusivas en el comercio, Inglaterra, a través de la masonería, impone la postergación la declaración de la Independencia. En la logia, casi todos —excepto San Martín y Zapiola— aceptan la imposición inglesa.
Al frenarse la trascendental decisión deben modificar el significado de los símbolos que para tal ocasión se habían preparado, así el escudo aprobado fue denominado “Sello”, el himno “Canción Patriótica” y el día de fiesta nacional “Día Cívico” (de los dos primeros no hay constancias de aprobación, pero sí del 25 de Mayo como “Día Cívico”).
“Como tantos otros símbolos patrios (La bandera que de azul se hizo celeste, el escudo que quedó sin banderas ni armas), el Himno sufrió en 1860 un “arreglo” encomendado a Juan Pablo Esnaola: de la marcha vibrante y guerrera se hizo un himno sacro y majestuoso conforme al nuevo tiempo que empezaba en la Argentina. Esta versión de Esnaola ha prevalecido a pesar de algún intento de 1927 de volver al ritmo de los tiempos heroicos. La letra fue abreviada durante la segunda presidencia de Roca, suprimiendo las estrofas denigrantes a España al cantarse en los actos oficiales” (ver El Himno Nacional argentino).
Entre las decisiones que tomó la Asamblea del Año XIII, está la de abolir los elementos de tortura, tal como también lo había hecho la Corte de Cádiz. Como en la cárcel no había elementos de tortura se optó para no dejar pasar la oportunidad de tener una ceremonia tan especial, por quemar una silla que era la que habitualmente se utilizaba para atar a los reos que a veces se sometían a interrogatorios violentos.
En esta Asamblea se decretó la “Libertad de vientres”, no la abolición de la esclavitud, como erróneamente se cree. La misma fue abolida posteriormente (en la práctica), por Rosas. En realidad Rosas reglamentó la situación de los esclavos en 1825, fecha que la colectividad afro de Buenos Aires, tomaba como la de su libertad. Luego vinieron otras reglamentaciones que favorecían la situación de los negros e impedía taxativamente su compra – venta. No obstante ello fue en la Constitución de 1853 cuando por primera vez se habla en forma taxativa de la abolición de la esclavitud en la República Argentina. Lástima que por ese entonces Buenos Aires no era parte de las Provincias Unidas (Los “Trece Ranchos” como las llamaban los porteños). Recién se reincorporaría en 1860. Todo esto creó numerosas situaciones de indefinición, que en muchos lugares postergó la definitiva (y relativa) libertad de los hombres de color.
La Asamblea abolió la Mita y el Yanaconazgo y otras formas de contribuciones personales de los indios, declarando que éstos son libres e iguales a todos los demás ciudadanos. La “ola” indigenista apuntaba a respetar los derechos de los aborígenes del Alto Perú, dóciles, lejanos y brutalmente explotados. Los cercanos Tehuelches, indómitos, libres y agresivos, no eran los destinatarios de estas “democráticas” proclamas.
Fue también en esta Asamblea del Año XIII, donde por vez primera se evitó jurar por Fernando VII. Lamentablemente, durante el funcionamiento de la Asamblea, en el seno de la Logia Lautaro, se impone la línea de Alvear contra la de San Martín, que queda en minoría. Los diputados de Artigas son rechazados y los objetivos de San Martín no se cumplen en esta etapa de nuestra historia. Había sucedido que la logia eligió los representantes de la misma al margen de la gente y del origen de los diputados. Por ejemplo por Mendoza se eligió a Monteagudo, por Córdoba a Larrea y Posadas, Alvear por Corrientes, etc. Otra jugada de la logia fue concentrar el poder en un Directorio, es decir en las manos de un solo hombre que estaba facultado a nombrar a los gobernadores de las provincias. Esto era “unitarismo” ideológicamente puro. Así fueron Directores Posadas y luego Alvear, hasta que en 1815 cae Alvear y se disuelve la Asamblea del XIII. Para reemplazar a Alvear se elige en Buenos Aires, con el voto de toda la ciudad, un reemplazante: Álvarez Thomas.
(1). Uno de los primeros propósitos de esta Asamblea había sido redactar y adoptar una Constitución, pero cuando se presentaron cuatro proyectos: uno por la Comisión designada para ello, otro por la Sociedad Patriótica, uno anónimo tercero y un cuarto presentado por los partidarios del caudillo oriental Artigas, que era muy similar al contenido de la Constitución de la Confederación de los Estados Unid1os, y en el que se proponía la autonomía provincial con un mínimo poder nacional, en contraste con los otros dos, que eran fuertemente centralistas, la Asamblea decidió no considerar ninguno de ellos.
(2). El Decreto que dictó en esta fecha, contiene las siguientes resoluciones: Artículo Primero: “En esta Asamblea reside la representación y el ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Artículo Segundo: Que el Presidente lo sea el señor diputado por Corrientes, Carlos María de Alvear. Artículo Tercero: Que sus Secretarios para el despacho, lo sean los diputados de Buenos Aires don Valentín ín Gómez y don Hipólito Vieytes. Artículo Cuarto: Que las personas de los diputados que constituyen la Soberana Asamblea son inviolables y no pueden ser aprehendidas, ni juzgados, sino en los casos y términos que la misma Soberana Asamblea determine. Artículo Quinto: Que el Poder Ejecutivo quedase delegado interinamente en las mismas personas que lo administran con el carácter de Director Supremo. Artículo Sexto: Que para que el Poder Ejecutivo pueda entrar en el ejercicio de las funciones que se le delegan comparezca a prestar el juramento de reconocimiento y obediencia a esta Autoridad Soberana.
(3). Esta brecha temporal (entre que se inauguró la Asamblea en enero hasta que les fueron rechazados sus diplomas en junio de ese mismo año), se explica por los pasos previos que debieron darse y el traslado y cambio de sedes que se les impuso a los delegados). Recordemos que en enero de 1813, la Asamblea se inaugura en Buenos Aires sin presencia oriental, ya que la Banda Oriental estaba en pleno conflicto bélico (el sitio de Montevideo), que recién entre el 5 y el 21 de abril de ese año, Artigas convoca al “Congreso de Tres Cruces” y allí se eligen a sus seis delegados y se redactan las famosas “Instrucciones del Año XIII, que finalmente, a mediados de mayo de 1813, éstos llegan a Buenos Aires y presentan formalmente sus pliegos y credenciales ante la Comisión verificadora de la Asamblea y que el 1° de junio de 1813, la Asamblea sesiona y vota formalmente el rechazo de los diplomas, ratificando la decisión días más tarde.
(4). El motivo legal esgrimido por los centralistas porteños liderados por Carlos María de Alvear, que eran mayoría en la Asamblea (de los 17 diputados que conformaron el bloque porteño, 10 eran masones y la mayoría de ellos respondían a Carlos María de Alvear), se basaba en un defecto de forma, argumentando que la elección se había realizado en un campamento militar y no respetaba los reglamentos vigentes. Sin embargo, el motivo real fue político: las “Instrucciones” que portaban exigían la declaración inmediata de la independencia, una forma de gobierno confederal y republicana, y que la capital del nuevo Estado se estableciera fuera de Buenos Aires, ideas que chocaban de frente con los planes centralistas y unitarios de la élite de Buenos Aires, por lo que así se concretó la ruptura definitiva entre Artigas y el gobierno porteño.
Los diputados por la Banda Oriental, enviados por Artigas, traían una propuesta política realmente revolucionaria que reflejaba claramente las aspiraciones de la mayor parte de las Provincias Unidas ante el centralismo porteño. Proponían declarar la independencia plena, establecer un régimen federal y que la capital de las Provincias Unidas estuviera fuera de Buenos Aires.
Pero Buenos Aires estaba dispuesta a entregar a Artigas su provincia con tal que dejara de presionar con sus ideas federales, postura que Artigas nunca aceptó. Él quería ser jefe de los orientales; pero integrante de las Provincias Unidas. No lo logró. La existencia del Uruguay es la mejor prueba de su (nuestro) fracaso (ver Artigas y la Asamblea del Año XIII).
Por otra parte, los seguidores de Alvear, consideraron que de no hacerlo, se incrementaría con estos seis diputados, la influencia del General San Martín, de quien, en esos momentos, Alvear estaba absolutamente distanciado y en franca oposición por el rechazo del Gran Capitán a sus ideas y proyectos.
El rechazo de los diputados de la Banda Oriental por parte de una mayoría “alvearista”, complicó aún más la situación del Triunvirato que vio peligrar el éxito del sitio de Montevideo ante el abandono de Artigas y debió aceptar, sin poder evitarlo, el fortalecimiento del caudillo oriental, que ponía en peligro los proyectos monárquicos de Alvear.
(5). El “Manifiesto a los Pueblos de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, publicado a mediados de enero de 1815, fue el documento político con el que la Asamblea del Año XIII intentó justificar su labor, pacificar el frente interno y defender su cuestionada legitimidad poco antes de su disolución definitiva en abril de ese mismo año. Firmado en un momento de extrema debilidad política —marcado por la renuncia del Director Supremo Gervasio Posadas y la controvertida asunción de su sobrino Carlos María de Alvear—, el documento operó como una rendición donde justifica el no haber sancionado una Constitución, ni declarado la independencia absoluta de España, es decir, no haber cumplido ninguna de las dos metas que impusieron su instalación, debido al complejo panorama internacional (el regreso de Fernando VII al trono español y la caída de Napoleón), argumentado que las «vicisitudes y dificultades extremas» de la guerra y la diplomacia obligaron a postergar esas decisiones “en pos de proteger la seguridad del Estado”, a la vez que resalta los profundos cambios estructurales que el cuerpo de diputados sí logró sancionar para modernizar el país
Fuentes. “Claroscuros de la Historia Argentina. Doctor Claudio Gallo, Ed. Dunken, Buenos Aires, 2014; “La Historia Argentina que muchos argentinos no conocen”. Armando Alonso Piñeiro, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1993; “Historia Argentina”. José María Rosa, Ed. Oriente, Buenos Aires, 1970; Wikipedia, “Historia Argentina”. José Luis Busaniche, Ed. Solar, Buenos Aires, 1969; “La aurora de la Independencia”. Carlos S. A. Segreti, colección “Memorial de la Paria”, Tomo II, Ed. La Bastilla, Buenos Aires, 1980; “La Asamblea del Año XIII” https://www.revisionistas.com.ar/?p=9771.
Me fué muy útil… Gracias!!!
Hola mmmmm quiero decirte chau :v :3
:v
para el cole me pidieron me salvaron
Gracias me sirvió mucho
RE POQUITO
Enserio!!!
k lo k prro Modo diablo Bbeeeeee skerryyyyy atte:Anuel Brrrr Bbcitaaaa
Está bueno me re sirvio
buenardo
6678
dios mio que comentarios que hacen
Gracias a esta Asamblea podemos tener un país sin racismo fué extraordinario el comportamiento
De los que intervinieron y dejaron las bases para el futuro contrato social La consttución que se concreta en 1853
Muy bueno este trabajo merece un aplauso el trabajo de investigación que se realizó en esta Asamblea
Gracias y felicitaciones
rtysu
claveee
feo
La verdad un exelente trabajo, se entiende muy bien y no sólo este sino las demás cosas que eh leido en esta página. Una tristeza que muchos no aprecien este tipo de trabajo y el esfuerzo que se pone el ello.