HOMBRES Y MUJERES NEGROS EN LOS EJÉRCITOS DE LA PATRIA (1780)

Desde sus orígenes coloniales, los ejércitos que actuaron en defensa de estas tierras recibieron el aporte de numerosos ciudadanos afrodescendientes y es bien conocida en la historia argentina, la participación de hombres negros en nuestras fuerzas militares del siglo XIX.

Pardos y morenos combatieron en las invasiones inglesas, enrolados en el Regimiento 8 de Infantería, integrado en su totalidad por ex esclavos liberados para el servicio de las armas, y mandados por oficiales blancos. “Posteriormente, JUAN MANUEL DE ROSAS, organizó batallones de infantería integrados exclusivamente por negros”.

Ya sea, como simples soldados o como encumbrados jefes, cumplieron con sus responsabilidades con honor y valentía, en las distintas confrontaciones que tuvieron lugar durante las invasiones inglesas, en la epopeya del cruce de los Andes y en las campañas libertadoras de Chile y Perú; en la guerra con el Paraguay, trágico acontecimiento donde fueron numerosos los hombres de color que sirvieron en el Ejército, formando parte de distintas unidades.

Y todavía más tarde, durante la Campaña del desierto, integrando los cuadros de tropa y hasta el trompa que acompañó al general ROCA hasta el Río Negro junto con su Estado Mayor, que era un valiente moreno, como lo atestigua el óleo de Blanes que recuerda el episodio”.

En épocas en que todavía en los Estados Unidos y el Brasil, tenía vigencia la esclavitud, en el Río de la Plata, hombres y mujeres negras luchaban hombro con hombro con los criollos y sus nombres, muchos de los cuales llegaron a ser oficiales y jefes superiores, son y serán reconocidos para siempre, como auténticos prohombres de su Patria.

En la nómina que sigue, están los nombres de los que existen registros de su actuación, informe que esperamos pueda ser completado algún día para dejar de ser injustos por el olvido en que sin merecerlo, han caído.

Teniente Coronel Inocencio Pesoa (1806)
“No hay certeza sobre su fecha de nacimiento y muerte. Sólo se sabe que entre 1806 y 1813 ascendió vertiginosamente de sargento de la Milicia Negra a teniente coronel del Batallón de Pardos y Morenos en el Alto Perú, desapareciendo luego, de los registros militares”.

Teniente Coronel Nicolás Cabrera (1780/1832)
“Nacido en Corrientes, se trasladó a Buenos Aires con motivo de las Invasiones Inglesas, llegando a capitán de la Milicia Negra. En 1819 fue ascendido a teniente coronel. Luego sirvió a órdenes de Rosas”.

 Soldado Batallóm (1806)
Este “moreno bozal” llegó a Buenos Aires desde el África a fines del siglo XVIII y no han quedado referencias de su nombre, apellido ni historia familiar y sólo se lo conoció como “Batallóm”.

Se lo vio por primera vez durante las invasiones inglesas a Buenos Aires (1806 y 1807), luchando en las milicias y luego, en 1810, ya integrando el Cuerpo de Pardos y Morenos, los acontecimientos vividos durante la Revolución de Mayo de ese año.

Soldado de la Patria. Este moreno, bozal, llegó a Buenos Aires desde el África a fines del siglo XVIII y no han quedado referencias de su nombre y apellido,

En 1812 actuó con las tropas que a las órdenes del Coronel JOSÉ RONDEAU establecieron el sitio a la ciudad de Montevideo y combatió en la batalla de El Cerrito. Más tarde, formando parte de las tropas que integraban la División de Auxiliares Argentinos, marchó a Chile y combatió en El Membrillar, Cucha-Cucha, Río Claro y Maule. Se incorporó posteriormente al Ejército de los Andes y pasó a revistar en el Regimiento 1 de Infantería, a las órdenes del Coronel GREGORIO DE LAS HERAS. Participó así en las batallas de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú.

Más tarde, durante la guerra con Brasil, combatió en la batalla de Ituzaingó y el 28 de noviembre de 1840 fue tomado prisionero en la batalla de Quebracho Herrado, mientras formaba parte de las fuerzas del ejército unitario que al mando del Brigadier JUAN GALO DE LAVALLE, fueran vencidas por efectivos federales al mando del ex Presidente uruguayo (aliado de ROSAS), Brigadier MANUEL ORIBE.

Se pierde luego su rastro y reaparece en 1852, en la batalla de Caseros, combatiendo en las filas del Ejército Grande al mando de JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, luego de la cual, fue dado de baja, cuando ya tenía 90 aós, sin reconocérsele grado ni pensión alguna, a pesar de lo extenso de su trayectoria integrando las filas del Ejército.

Un estanciero, llamado JUAN N. FERNÁNDEZ, conocedor de su trayectoria como soldado de la Patria, tratando de reparar tamaña injusticia, lo llevó con él y lo instaló en uno de sus establecimientos de campo que estaba próximo a Chascomús y allí el soldado Batallón, siempre rodeado por ávidos escuchas de sus relatos e historias, recordaba episodios de su azarosa vida y trasmitía su admiración por SAN MARTÍN, LAS HERAS y otros Jefes que había tenido.

Teniente Coronel Agustín Sosa
“Sin datos sobre su nacimiento y muerte, fue un pardo brasileño que emigró a Buenos Aires. Se distinguió en las invasiones inglesas y por su valor, fue ascendido a teniente coronel de milicias, jerarquía sin precedentes entonces, para un hombre de color. Actuó más tarde, durante los primeros años que sucedieron a la Revolución de Mayo, formando parte de los ejércitos que combatieron por la Independencia. No hay más constancias sobre su actuación ni sobre la fecha de su retiro de la actividad”.

 Teniente Coronel Manuel Macedonio Barbarín (1781/1836)
“Nació en la costa de Balabar, en Africa en 1781 y fue traído como esclavo a Buenos Aires. Durante las invasiones inglesas se desempeñó como sargento de milicias. En 1810 ascendió a capitán de milicias y se destacó en las acciones en que participó. Se casó con una esclava liberada por MARTÍN DE SARRATEA. Tuvo con ella siete hijos, les dio buenos ejemplos y realizó una destacada vida de soldado.

Luego en 1820, fue designado en el BatalIón Cívico de Pardos y Morenos y en 1821, integró el Cuerpo “Legión Patricia”, ascendiendo al grado de Sargento Mayor de Línea el año 1831.

En 1833, por su actuación durante la «Revolución de los Restauradores» fue ascendido por JUAN MANUEL DE ROSAS al grado de teniente coronel y pasó a revistar en el Batallón de Infantería «Restaurador de las Leyes», integrado en su totalidad por afrodescendientes y cuyo primer Jefe fue el General FÉLIX DE ÁLZAGA. Este destacado soldado negro falleció en Buenos Aires en el año 1836, luego de una sacrificada vida de luchas y privaciones, siendo teniente coronel del Ejército de Línea..

Coronel Domingo Sosa (1788/1866)
Nació esclavo en Buenos Aires en 1784 (o quizás en 1888). A los veinte años sentó plaza como soldado raso en el Batallón de Pardos y Morenos, transformado después en el Regimiento 6 de Infantería y combatió en las jornadas de la Reconquista de Buenos Aires en 1806 y es ascendido a cabo en 1808.

En los días de la Revolución de Mayo de 1810, se encontraba con su batallón en la Recova Vieja, guardando el orden en apoyo del movimiento contra el virrey Cisneros. Por su actuación en la campaña contra los realistas de la Banda Oriental, en 1811 fue ascendido a sargento y en 1812, participando en el segundo sitio de Montevideo (20/10/1812), ya es alférez y como tal combate en la batalla de El Cerrito.

Luego se lo encuentra en el Ejército del Alto Perú a órdenes del General JOSÉ RONDEAU e interviene en la batalla de Sipe-Sipe. En 1816 está nuevamente en Buenos Aires, como instuctor de batallones de esclavos organizados por orden del Directorio. En 1819 es capitán, y al año siguiente es instructor del cuarto batallón de «Argentinos», integrado por tropa de color.

En 1825 le fue otorgado el grado de Sargento Mayor en comisión. Por varios años deja el servicio, pero retorna en 1828. En 1831 acompaña a los generales BALCARCE y MARTÍNEZ en la campaña que se emprendió en la provincia de Córdoba contra disidentes del gobierno de Buenos Aires, encabezados por JOSÉ MARÍA PAZ.

Tras dejar el servicio nuevamente en 1833 y ya con el grado de teniente coronel, retorna al Ejército en 1845, para organizar el batallón «Provincial». En 1852 combate en la batalla de Caseros integrando las fuerzas de ROSAS y allí es herido. Tres meses después, el gobernador VICENTE LÓPEZ lo nombra jefe del Cuarto Batallón de Infantería de la Guardia Nacional y al frente de dicha fuerza participa en la defensa de Buenos Aires durante el sitio que le impusiera el General URQUIZA.

Apoya luego el pronunciamiento contra Urquiza del 11 de septiembre y participa a órdenes de Mitre, en las acciones contra las fuerzas federales. En 1853, es ascendido al grado de coronel y en 1865 es electo diputado y ocupa esa banca durante tres años. Durante la campaña que culmina en Pavón, está de guarnición en Buenos Aires. Fallece en 1866, mientras ejerce el mando del Regimiento 3 de Guardia Nacional de Infantería” y está enterrado en el Cementerio de La Recoleta.

Soldado Joaquín Chaves (¿?- 1813)
De este valiente negro no se conocen antecedentes familiares ni militares, hasta que hace su aparición en el combate de El Cerrito. El 31 de diciembre de 1812, las fuerzas españolas de Elio y Vigodet, atrincheradas en Montevideo, eran sitiadas por las fuerzas patriotas, cuya vanguardia estaba formada por el Regimiento Dragones de la Patria, dos escuadrones del regimiento de Blandengues de Santa Fe, algunas Compañías del Batallón de Granaderos de infantería y el Regimiento Nº 6 de Pardos y Morenos, todos a las órdenes del General JOSÉ RONDEAU.

En la madrugada de ese día, una columna realista de aproximadamente 2.000 hombres, sorprendió a la guardia de los patriotas y se apoderó de El Cerrito. El Jefe del Regimiento 6 de Pardos y Morenos, Teniente Coronel MIGUEL ESTANISLAO SOLER, recibió la orden de desalojar al enemigo de ese lugar y atento a ello “desplegó en ala su Regimiento y poniéndose a su frente, inició la subida del cerro con las bayonetas caladas y con la orden de marchar en silencio y no efectuar disparos con armas de fuego. Acompañando a su jefe, iba el moreno JOAQUÍN CHAVES

Habiendo tomado contacto con el enemigo, no se oyó ni un solo tiro. Sólo el ruido del entrechocar de las bayonetas rompió el silencio de ese amanecer. En medio de la refriega, JOAQUÍN, con su uniforme hecho jirones y una herida en la cabeza, luchaba encarnizadamente con dos soldados realistas que le intimaban la rendición.

Lejos de aceptar lo que consideraba un deshonor, mató a sus dos adversarios y cuentan sus camaradas que al momento de clavarle la bayoneta a uno de ellos, gritaba “tomá Cerrito”, expresando así su decisión de no ceder su posición. JOAQUÍN sobrevivió a este episodio, pero morirá heroicamente en 1813, en el combate de Ayohuma.

María Remedios del Valle (1810)
Conocida como “La Capitana” y la “Madre de la Patria”, acompañó a Manuel Belgrano en la campaña al Alto Perú. y fue promovida al grado de Capitán de Infantería. Desde 1810 siguió al ejército de la patria y no hubo acción en el Perú en la que no se haya encontrado y su cuerpo mostraba las numerosas heridas que lo atestiguaban, lleno también de las cicatrices por los azotes recibidos de los enemigos.

En todas las acciones en las que participó, lo hizo con tal valentía, que era la admiración del general Belgrano, de los oficiales y de toda la tropa. Era la única persona de su sexo a quien el riguroso Belgrano permitía seguir la campaña del ejército, cuando eran tantas las que lo intentaban. Ella era el paño de lágrimas, sin el menor Interés, de jefes y oficiales. Todos la elogiaban por su caridad, por los cuidados que prodigaba a los heridos y mutilados, y por su voluntad esforzada de atender a todos los que sufrían. Su misma humildad es lo que más la recomienda”.

En las “Memorias”  del general GREGORIO ARÁOZ DE LA MADRID se alude a una negra, llamada «tía María» y conocida por «Madre de la Patria», y a sus dos jóvenes hijas, lavanderas de los jefes y oficiales del ejército, quienes, en medio del fuego de las armas y del sol que abrasaba el campo de batalla de Ayohuma, llevaban en cántaros el agua que sacaban de un arroyo situado entre ambas líneas y la distribuían entre los soldados sedientos. Es muy probable que la heroína a la que alude VIAMONTE y la de LA MADRID sean la misma persona, pero subsiste el misterio respecto a las otras mujeres. Tradlcionalmente se menciona en conjunto a estas mujeres bajo el nombre común de “Las niñas de Ayohuma”.

Soldado Antonio Pedro Ruíz (1795/1824)
Conocido como el negro Falucho, era un esclavo nacido en Buenos Aires, liberto del vecino de esa ciudad llamado Antonio Ruiz, de quien tomó nombre y apellido. Como tantos otros negros esclavos, integró los cuerpos de infantería de nuestras campañas de la Independencia, cuando a los morenos se les prometía la libertad a cambio de que sirvieran a la Patria.

En el ejército de los Andes formaron los batallones de Cazadores 7ºy 8º, que lucharon con bravura en Chacabuco y en Maipú. En el ejército a todos los negros se los llamaba faluchos”, para obviar el nombre genérico de “catingas’ que tanto disgustaba a San Martín y era usado despectivamente por la soldadesca que no era de color.

Cuenta la historia que después de Chacabuco, el Libertador recorrió el campo de batalla y, descubriéndose ante un montón de cadáveres de soldados negros, exclamó a media voz, para si mismo “Mis pobres negros!”.

Los batallones 7º y 8º fueron fundidos, después de Maipú, en el Regimiento Río de la Plata, que prestó servicios en Lima y El Callao. En esta ciudad el regimiento ocupó sus fuertes desde 1821, hasta que, el 6 de febrero de 1824, descontento por la falta de paga desde cinco meses atrás, se sublevó e izó la bandera española en el Real Felipe.

En 1821, cuando el Regimiento “Río de la Plata”, que estaba instalado en la fortaleza del Callao en Perú se sublevo, el soldado RUIZ que se hallaba de guardia en uno de sus torreones, fue muerto por sus camaradas, mientras exclamaba ¡ Viva Buenos Aires!, al negarse a rendir honores a la bandera española que los insurrectos pretendían izar en reemplazo de la argentina.

El general Tomás Guido dijo en 1864: “Recuerdo perfectamente al soldado Falucho que pertenecía al batallón Nº8”. El general Miller recordó al morenito Falucho, de la Compañía de Cazadores del número 8, que tomó una bandera en Maipú.

Refiere JOSÉ ZAPIOLA, en sus “Recuerdos”, que el soldado RUÍZ era de poco más de cuatro pies de estatura y llevaba la gorra inclinada sobre su oreja izquierda. En 1864, el general TOMÁS GUIDO también lo recordaba y decía: “…. recuerdo perfectamente al soldado Falucho que pertenecía al batallón Nº8 y hasta el general MILLER comentó que recordaba cuando “el morenito Falucho, de la Compañía de Cazadores del número 8, tomó una bandera en Maipú”.

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Coronel Lorenzo Barcala (1795-1835).
Este soldado negro (imagen), probablemente el más destacado y recordado militar de esa raza, nació en Mendoza el 23 de diciembre de 1795. Sus padres habían sido esclavos traídos de África y de acuerdo a costumbres de la época, el apellido de toda la familia, fue el de su amo: CRISTÓBAL BARCALA “un español notorio y de gran prestigio en el Cabildo de Mendoza”. SARMIENTO, al referirse a él, decía que “había adquirido una educación suficiente escuchando la conversación de sus dueños”.

Como otros muchos quedó libre por lo dispuesto por la Asamblea del año XIII. En 1815, solicitó ser alistado como soldado en el “Regimiento de Granaderos”, e ingresó en el “Batallón de Cívicos Pardos de Mendoza”, siendo enviado al acantonamiento de instrucción ubicado en el lugar denominado “El Plumerillo”. Dotado de extraordinarias dotes para el liderazgo y habilidad para la organización, pronto alcanzó el grado de Sargento y permaneció en el lugar instruyendo a los reclutas.

En el año 1824 —siendo ya Capitán— participó en un movimiento revolucionario contra el coronel JOSÉ ALBINO GUTIÉRREZ que se había hecho cargo del Gobierno de Mendoza: lo derrocaron y en su lugar designaron al coronel JUAN LAVALLE como Gobernador provisional, puesto que ocupó hasta que se designó en el cargo al señor JUAN DE DIOS CORREAS.

En 1825, participó —con el “Batallón Cívicos de Granaderos”— en el Combate de Las Leñas, donde se desempeñó con extremo valor, contribuyendo a la restitución de SALVADOR MARÍA DEL CARRIL al cargo de Gobernador de San Juan. Durante el año 1827 fue confirmado como Sargento Mayor del “2º Tercio Cívico de Mendoza”.

Durante la defensa de Montevideo se desempeña como 2º Jefe del “Batallón 4º de Milicia Activa de infantería de Línea”, participando en el ataque a Punta del Este. Este sobresaliente Jefe —a quien Sarmiento llamaba “el caballero negro”— se cubrió de gloria en la guerra contra el Brasil, donde obtiene el grado de Teniente Coronel.

El 25 de febrero de 1830, cuando el general PAZ vence a QUIROGA en Oncativo, el coronel BARCALA conducía las tropas que conformaban el centro del dispositivo y la historia manifiesta, que esa victoria se debió al valor de la tropa y a la conducción de los coroneles PRINGLES, PEDERNERA y BARCALA.

Luchó con valor temerario contra les bárbaros caudillos que asolaban la patria y prestó brillantes servicios al lado del ilustre general JOSÉ MARÍA PAZ. Durante el año 1831 QUIROGA derrota a LAMADRID en Tucumán y BARCALA es tomado prisionero y es el único respetado por el “Tigre de los llanos” de quien quedó como edecán, a cambio de que “no se le exigiera pelear contra su partido”

Al iniciarse el año 1833 formó parte de la expedición al desierto como Jefe del “Batallón de Defensores del Honor Nacional”, integrando la División del centro, al mando del general JOSÉ RUIZ HUIDOBRO. El año 1834 encuentra al coronel BARCALA como Jefe provisional del “Regimiento de Auxiliares de los Andes”: luego fue dado de alta en la Plana Mayor del “Ejército de la Provincia de Buenos Aires” donde permaneció hasta fines del año 1835.

Después de la muerte de FACUNDO QUIROGA, se retiró a San Juan, donde se proponía gozar de un merecido descanso, después de la azarosa existencia que había llevado hasta ese momento, pero preocupado como siempre con la idea de derrocar al facineroso fraile ALDAO que tiranizaba la provincia de Mendoza.

Desde San Juan inició una conspiración contra JOSÉ FÉLIX ALDAO, el fraile renegado y escribió a un amigo, el capitán JOSÉ MARÍA MOLINA cuál era su idea y al respecto decía: “fusilar a Aldao, cambiar el gobierno de Mendoza, solemnizar un poco de amistad con Chile, asentar otra Constitución y lograr más entendimiento entre las provincias, contra la política absoluta de Rosas”.

Fue delatado y traicionado y a solicitud de ALDAO, el coronel JOSÉ MARTÍN YANZÓN lo tomó preso y lo remitió a Mendoza. Después de un proceso brevísimo, fue condenado a muerte por orden del gobernador de Mendoza., el señor PEDRO MOLINA, que era un personero de ALDAO.

El 1º de agosto de 1835, fue ejecutado a las 11 de la mañana en la plaza principal de la ciudad de Mendoza. SARMIENTO dijo acerca de este hecho “Barcala, el virtuoso Barcala fue fusilado por un fraile corrupto”. Así murió el héroe negro de Ituzaingó, La Tablada, Oncativo, Ciudadela y de la Campaña del Desierto.

La tumba de este valiente soldado se encuentra en cl cementerio de Mendoza y en una placa se lee: “Aqul yacen los restos del Coronel D Lorenzo Barcala— Falleció el 11 de enero de 1835. Muchos ciudadanos dedican esta memoria por sus servicios a la Provincia”.

Sargento Mayor Félix Mansilla (1814/1879)
Este destacado soldado negro nació de padres libertos en Buenos en 1814. Muy joven ingresó al Ejército y participó, integrando las fuerzas de MANUEL ORIBE, en la expedición represora a la provincia de Córdoba. Luchó luego en la batalla de Quebracho Herrado integrando las fuerzas de ORIBE que derrotaron al General GALO DE LAVALLE.

Posteriormente se incorpora a las fuerzas de la Confederación que apoyaban al General JUSTO JOSÉ DE URQUIZA en su lucha contra JUAN MANUEL DE ROSAS y es herido en la batalla de Caseros. Luego de permanecer hospitalizado durante un tiempo, se integra a las tropas que guarnecen en Fuerte Patagones y allí permanece durante 24 años, combatiendo a los aborígenes. Antes de su pase a retiro y en mérito a su sacrificada y heroica conducta durante su larga vida militar, fue ascendido al grado de Sargento Mayor. Falleció en 1879 en la ciudad de Buenos Aires.

Coronel Pablo Irrazábal (1819/1869)
“Nace en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1819. Hijo de esclavos, se incorpora como soldado en el cuerpo de Blandengues, que guarnecía el sur de la provincia contra los indios. Ya con grado de oficial, se encuentra entre las fuerzas de Buenos Aires en las batallas de Cepeda y Pavón.

En 1862 acompaña al entonces teniente coronel DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO al mando de una fuerte escolta de su Regimiento—el 1 de Caballería— en su marcha desde la provincia de Mendoza a San Juan. Des­de entonces, Irrazábal pone todos sus esfuerzos en luchar contra las montoneras que combatían a la presidencia de Bartolomé Mitre.

En 1863, a órdenes del coronel AMBROSIO SANDEZ, se encuentra en el combate de Lomas Blancas, donde es derrotado Peñaloza. Pocos meses después, a órdenes ahora del general PAUNERO, se encuentra en la batalla de Las Playas, donde el Chacho Peñaloza es derrotado nuevamente.

El 30 de octubre del mismo año, al mando de 150 jinetes, derrota por tercera vez a más de un millar de montoneros a órdenes de PEÑALOZA y el general PAUNERO, en su parte al ministro de guerra, general GELLY Y OBES, recomienda la heroica conducta del ya sargento mayor IRRAZÁBAL.

Durante todo el año 1864 continúa persiguiendo a Peñaloza, hasta que el 10 de noviembre de ese año, efectivos a sus òrdenes capturan al Chacho, quien no opone resistencia. Una hora después llega IRRAZÁBAL, pregunta por el preso, lo traen ante su presencia y sin mediar palabra, lo atraviesa de un lanzazo. Luego ordena a sus hombres que terminen con el herido con una descarga de carabina, y que la cabeza del caudillo sea clavada en una pica en el pueblo de Olta. Pese a las críticas que esta acción suscita, sus jefes lo defienden y sigue su carrera”.

“Dada su experiencia en las luchas contra los montoneros de Cuyo y el Noroeste, al estallar la guerra del Paraguay, deja su unidad (el 1 de Caballería) y permanece en Mendoza, como Jefe de la Frontera sur de esa provincia para combatir a las montoneras.

En 1867, a órdenes del gobernador de Santiago del Estero, ANTONIO TABOADA, participa en la batalla de Pozo de Vargas, donde es derrotado el caudillo FELIPE VA RELA. A fines de 1868, el presidente Sarmiento lo nombra coronel efectivo y el 19 de 1869, muere, víctima de una pulmonía”.

Coronel José María Morales (1820/1894)
“Nace en Buenos Aires en 1820. Su padre, después de haber sido liberado de la esclavitud, fue soldado del Regimiento de Patricios. José María, su hijo, siguiendo sus pasos, 1839 se incorpora a la Legión Libertadora de Lavalle, que se organiza en Montevideo y realiza toda la campaña del líder unitario contra Rosas.

Es ya teniente al mando de la escolta de Lavalle, en 1841, cuando éste es derrotado en Famaillá. De regreso de esta campaña integra la Legión Argentina durante el sitio de Montevideo. Después combate contra las fuerzas de ROSAS  a órdenes del general PAZ en Corrientes y en Entre Ríos.

En 1852, está en Caseros a órdenes de URQUIZA y luego pasa a Buenos Aires, donde defiende esta ciudad del ataque de  las fuerzas federales, a órdenes del coronel DOMINGO SOSA En 1859 combate en la batalla de Cepeda y luego en Pavón, integrando la Guardia Nacional de Buenos Aires. Participa en la guerra con Paraguay y toma parte en las batallas de Yatay, Uruguayana, Paso de la Patria, Estero Bellaco, Tuyutí, Curupaytí, Humaitá y Lomas Valentinas.

En esta campaña es ascendido a coronel graduado y terminada la misma, 1870, pasa a ser subinspector de la frontera sud de Buenos Aires. Participa en la revolución de 1874 a órdenes de BARTOLOMÉ MITRE y en 1880, lo hace a las de CRLOS TEJEDOR, durante la revolución que éste encabezara contra el gobierno nacional y en 1890, durante la revolución radical, era el jefe de las fuerzas que guarnecían el parque hasta el momento de la rendición.

Tiene en ese momento 70 años, y más de 50 de servicio en las fuerzas militares, pero sigue en actividad. Entre 1891 y 1893 se desempeña como gobernador de la Penitenciaría Nacional hasta que fallece el 23 de octubre de 1894. En tres oportunidades ocupó una banca en la Legislatura provincial, y como senador de ella, MORALES se opuso al proyecto que iba a elevarlo al grado de general, en premio a su actuación durante la revolución de 1880”.

En ocasión de su fallecimiento, el Diario La Nación , publicó una nota diciendo: «El Ejército Argentino está de duelo por uno de sus más meritorios Jefes, el coronel JOSÉ MORALES, cuya vida ha sido constante ejemplo de abnegación, lealtad y heroísmo. Si alguna vez la suerte no ha sido ingrata y ciega y ha sabido premiar los méritos de un soldado, puede afirmarse que ha sido en este caso, pues los galones del coronel Morales, eran la recompensa de las más altas virtudes militares»

Teniente Coronel Estanislao Maldones (1826/1891)
Nació en Buenos Aires en el año 1826 e inició su carrera militar a los catorce años en el “Batallón Restaurador” creado por gobernador JUAN MANUEL DE ROSAS. Fue destinado a la isla Martín García, donde permaneció hasta 1845 y desde allí pasó a formar parte de la División del Norte.

En este nuevo destino participó en las acciones militares que se desarrollaron contra a flota anglo-francesa que bloqueaba el Puerto de Buenos Aires y es ascendido a alférez, por valor demostrado en combate, luego de recuperar una Bandera que había caído en manos del enemigo. Fue destinado luego a prestar servicios en el «Batallón Provincial» en Buenos Aires y sirviendo en el arma de Artillería de ese Cuerpo, participó en la batalla de Caseros, mereciendo por su comportamiento en ese evento, ser ascendido a Capitán, grado con el que participó el 1º de febrero de 1820 en la batalla de Cepeda.

El 25 de octubre de 1859, embarcado como artillero en el vapor «Guardia Nacional» participó en el combate naval de San Nicolás de los Arroyos, librado en el marco de la lucha del Estado de Buenos Aires contra el resto de las provincias agrupadas en La Confederación y su actuación lo hizo merecedor ser ascendido al grado de Sargento Mayor Graduado.

Durante la guerra de la Triple Alianza actuó bajo las órdenes del General WENCESLAO PAUNERO y participó en las batallas de Yatay, Estero Bellaco y Tuyutí, entre otras. Fue ascendido en el campo de batalla al grado de Teniente Coronel y el Emperador del Brasil, lo condecoró con el Cordón de Plata, por su comportamiento en Yataití Corá.

En 1870, abajo las órdenes del General GELLY Y OBES participa en la represión de la primera revolución jordanista y posteriormente, es nuevamente destinado a la isla Martín García, como Segundo Jefe de la Artillería Ligera. Durante el año 1874 intervino contra los revolucionarios que encabezaba BARTOLOMÉ MITRE.

Estando ya en situación de retiro, falleció en San Nicolás de los Arroyos el 30 de noviembre de 1891, luego de 35 años de servicios brindados a su Patria. Su hijo ESTANISLAO MALDONES seguirá sus pasos y perteneció a la Primera Promoción de egresados como Subtenientes del Colegio Militar de la Nación.

Teniente Coronel Casildo Thompson (1826/1873)
“Nació en Buenos Aires. Sirvió bajo las órdenes del moreno DOMINGO SOSA en el “Cuarto Batallón de la Guardia Nacional” y en 1868, con el grado de teniente coronel, sucedió al moreno JOSÉ MARÍA MORALES como comandante del Segundo Batallón del Tercer Regimiento de la Guardia Nacional. Hombre polifacético, era un distinguido cantante y compositor, además de fundador de la Sociedad de Ayuda Mutua “La Fraternal”.

 Sargento Primero Carmen Ledesma (1850/?)
Esta negra fortinera, conocida en el Fuerte General Paz como “mama Carmen” había nacido en Buenos Aires a mediados del siglo XIX y en 1874 quedó a cargo del Fuerte, cuando el Coronel HILARIO LAGOS, al mando de efectivos del 2 de Caballería de Línea, debió marchar hacia la localidad de Mercedes, asediada por el cacique PINCÉN y sus bravos.

Lo primero que hizo fue vestir con ropas de soldado a todas las mujeres que se hallaban en el Fuerte; distribuyó las pocas armas que habían quedado disponibles y dispuso que se continuaran realizando las tareas diarias y propias del Fuerte, a los efectos de que no se notara la ausencia de los soldados..

Todas las mañanas presidía el acto de izar la Bandera y al atardecer el de arriarla. Durante el día se ocupaba de instruír a las mujeres en el manejo de las armas con la ayuda de dos soldados que habían quedado con parte de enfermo y seleccionó cuidadosamente los lugares donde se debía reforzar la defensa, ubicó en el mangrullo los dos pequeños cañoncitos que le habían dejado, estableció los puntos débiles del Fuerte, racionó agua y comida para el caso de un asedio por parte de los aborígenes y tomó previsiones para atender a los heridos que se producirían en caso de un ataque.

Una tarde, el Fuerte fue atacado por una partida de aborígenes que esperando no encontrar resistencia, se vieron sorprendidos por una fuerte descarga de fusilería acompañada por un disparo de cañón, que los puso en fuga. A su regreso, el Coronel LAGOS encontró el Fuerte vigilado, bien dispuesto para la defensa y con todas las “indefensas” mujeres que habían quedado rigurosamente vestidas con uniforme y listas para rendir honores al Jefe que regresaba.

Tomó conocimiento de todo lo realizado por esta valiente mujer y junto con el relato que envió a las autoridades castrenses, solicitó que se le concediera el grado de Sargento Primero como recompensa.

Así fue que la Sargento Primero CARMEN LEDESMA comenzó a revistar con ese grado en los registros del Ejército Argentino. Lamentablemente su historia se pierde en la distancia y el olvido y nada más se supo de ella, salvo que tuvo 16 hijos y que varios de ellos murieron  combatiendo por la Patria.

Teniente Coronel José Narbona (¿/1850)
“Actuó a órdenes de JUAN MANUEL DE ROSAS, llegando al grado de teniente coronel, como jefe del “Batallón Restaurador”. Murió en 1850”.

Capitán Cayetano Alberto Silva (1868/1920)
Hijo y nieto de esclavos nació en la ciudad de San Carlos, República Oriental del Uruguay y en 1878, cuando contaba diez años, llegó a Buenos Aires con toda su familia. Aficionado a la música y excelente ejecutante de corno y violín, entró a formar parte de la Banda del Regimiento 7 de Infantería a los 17 años de edad, comenzando así su vida militar, que culminó con el grado de Capitán, otorgado en 1906.

Durante el año 1902 escribió la que fue su más grande obra: Una marcha que dedicó al General PABLO RICHIERI y que éste, declinando tal honor, propuso se llamara “Marcha de San Lorenzo”, en recuerdo de la primera batalla librada por el General JOSÉ DE SAN MARTÍN y sus Granaderos a Caballo, en el territorio argentino.

Fue ejecutada por primera vez el 30 de octubre de 1902, en la ceremonia de inauguración del monumento del General JOSÉ DE SAN MARTÍN en la ciudad de Santa Fe y a partir de entonces, dejó de ser patrimonio exclusivo de la Argentina. Su música ha cruzado nuestras fronteras y en muchos lugares del mundo han sonado y aún suenan sus notas marciales:

Se la considera una de las cinco mejores partituras militares del mundo y estuvo presente en algunos momentos históricos: en 1911, luego de pedir autorización al gobierno argentino, el gobierno inglés dispuso que fuera ejecutada el 22 de Junio de ese año, durante la coronación del Rey Jorge V.

Lo mismo ocurrió años más tarde para la coronación de la reina Isabel II (2 de Junio de 1953). Se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida únicamente durante el conflicto por las Islas Malvinas. Fue incorporada al repertorio de bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entre otras.

Fue usada como música incidental en algunas películas (Rescatando al Soldado Ryan entre las más conocidas). El Ejército Argentino, en la época previa al nazismo, le regaló la Marcha de San Lorenzo al Ejército alemán y a cambio éste nos obsequió la marcha “Alten Kameraden” (Viejos camaradas). Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco de Triunfo de esa ciudad y a manera de desagravio, el General Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el ejército aliado entró en París para liberarla

En 1906 fue Director de la Banda Militar del Regimiento 3 de Infantería y luego de las de los Regimientos 6 y 13, también de Infantería. Años más tarde, estando en la provincia de Mendoza, fue Director de la Banda del Regimiento 15 de Infantería, donde fue dado de baja con el grado de Capitán en 1911. Creó luego la Banda de la Corporación de Bomberos y se desempeñó como Profesor de Música en la Escuela “José Federico Moreno”.

CAYETANO SILVA también compuso la “Marcha Río Negro” dedicada al General JULIO ARGENTINO ROCA, como homenaje a la Campaña que éste realizara al Desierto; la marcha “Curupaytí” dedicada a los muertos de los Regimientos 3 y 4 de Infantería, caídos en esa batalla durante la guerra con Paraguay; la Marcha “San Genaro”, para la Sociedad Italiana de esa localidad de la provincia de Santa Fe;

La “Marcha Anglo Boer” para la colectividad británica de Venado Tuerto, la “Marcha Monterrey”; la “Marcha 22 de Julio” en honor del general Nicolás Levalle, Ministro de Guerra y Marina, quizás referida a la participación del éste en la represión de la revolución de 1880 encabezada por el Gobernador CARLOS TEJEDOR; la Marcha 18 de Julio” dedicada al ex Presidente de la República Oriental del Uruguay, doctor Francisco Vidal.

Incursionó además como compositor de temas folklóricos y escribió unas rancheras y un «minué montonero». Compuso el vals “Marineritas” y la mazurca “Juanita”. Musicalizó las obras teatrales “Canillita” y “Cédulas de San Antonio” de su amigo FLORENCIO SÁNCHEZ, estrenadas con gran éxito en Rosario; Escribió la música del tango criollo para piano “Más vale tarde que nunca”, dedicado al amigo Juan Croce y editado en Buenos Aires por la casa David Poggi e hijo.

Murió en la más absoluta pobreza, olvidado de todos, en la ciudad de Rosario el 12 de enero de 1920 y su nombre, vinculado al de su país de adopción, aún se nombra en el mundo, cuando suenan los acordes de la, quizás más exitosa Marcha Militar.

Fuentes. «Palermo de San Benito”. Elsa Casella de Calderón. Colección Cuadernos “Buenos Aires nos cuenta, Buenos Aire, 1991; “Los negros en el Ejército”. Francisco C. Morrone, EUDEBA, Buenos Aires 1995; “Con sangre de negros se edificó nuestra Independencia”, José Octavio Frigerio, Revista Todo es Historia Nº 250, Buenos Aires 1988; “Argentinos de origen africano”. Marcos de Estrada, EUDEBA, Buenos Aires, 1979; “Hemeroteca particular” y textos encomillados que han sido extraídos de un artículo del doctor Rosendo Fraga (Director del Centro de Estudios para una Nueva Mayoría”, publicado en el diario La Nación).

3 Comentarios

  1. Susana

    Nunca el regimiento de Pardos y Morenos fué el NRO 6, falta lectura.

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Susana. Esperamos ansiosos su envío para leer lo que sea lo correcto. Nosotros y nuestros usuarios le estaremos sumamente agradecidos.

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  2. Walter Ghigliotto

    Muy buen artículo

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