GUERRA DE LOS VAPORES EN EL PARANÁ (06/05/1846)

Luego del frustrado intento realizado para detener el avance de la flota anglo-francesa en marcha hacia el Paraguay por el río Paraná (ver Combate de La Vuelta de Obligado), el general LUCIO N. MANSILLA dispuso a sus fuerzas para continuar hostigando hostigando al gran convoy, en su ruta río arriba, con baterías volantes integradas por 10 cañones. En el Tonelero (9 de enero de 1 846) y San Lorenzo (16 de enero de 1846) dispararon 400 tiros de cañón y 5.000 de fusil contra las naves del convoy. Los criollos vieron echar al agua siete cadáveres desde un vapor.

Después de tres meses de viaje el convoy llegó maltrecho a la altura de Corrientes y un mes más tarde,  varios barcos hicieron operaciones de descarga en Goya y en otros puntos. Un nuevo vapor “El Alecto”, remontó el río en abril de 1846, llevando a remolque a tres goletas cargadas de mercaderías; en las barrancas de San Lorenzo, fue atacado por siete cañones escondidos en el monte, sufriendo grandes averías. En el Quebracho, lo atacaron las fuerzas de THORNE y de SANTA COLOMA, causándole daños y varios muertos.

El 19 de abril,  ALZOGARAY logró capturar al pailebote “Federal”, llamado por los ingleses “Vuelta de Obligado”, que iba al mando del capitán inglés CHARLES GOODWIN FEGEN, armado con un cañón de “24” y tripulado por 17 marineros que fue abandonado por éstos, dejando allí su bandera, el formidable cañón que pertenecía al “Firebrand”,  los papeles y el uniforme del capitán. Este barco inglés tenía órdenes de detener a los otros barcos que pretendieran remontar el río, para evitar que se los atacara.

Ignorantes de esta nueva orden, dos vapores ingleses recién llegados de Europa, el “Lizard” y el “Harpy”, pasaron por el Quebracho el 21 de abril, recibiendo fuego graneado del cañón inglés capturado días antes. El parte de ALZOGARAY dice a este respecto, que “los tripulantes de los barcos se pusieron a cubierto en las cámaras interiores, dejando solo al timonel; por más de una hora no se oyó más que el crujido del casco, ruedas y cubierta del vapor, sobre el que caían como granizo nuestras balas de cañón, metralla y fusil”. “Las chimeneas y el casco quedaron destrozados». agrega ALZOGARAY y continúa diciendo “en el Harpy,  el timonel venía oculto detrás de una inmensa trinchera de cuanto colchón y hamaca tenían».

El gran convoy, después de embarcar más de 335.000 cueros y otras mercaderías, emprendió el regreso el 6 de mayo de1846. El Comodoro británico HENRY HOTHAM, que lo esperaba más abajo, durante la noche, dispuso instalar una batería de cohetes “Congreve” en una islita situada frente a las baterías federales de San Lorenzo, con la intención de atacar con esos poderosos cohetes a las baterías que hostigaban el convoy que regresaba.

En El Quebracho y en San Lorenzo, las naves invasoras fueron atacadas a su paso. El “Caledonia”, navío inglés cargado con 17.000 cueros y tres de sus goletas vararon en los bancos y se incendiaron y de muchos de los barcos, fueron arrojados al agua fardos con yerba y otros artículos, obligados a aligerarse para tener mayor movilidad.  En tres horas y medio de fuego sostenido las tropas federales dispraron 20.000 tiros de fusil y 1.360 disparos de cañón.

Finalmente, a fin de junio de 1846, el gran convoy arribó a Montevideo, después de ocho meses de viaje, terminando así la llamada “guerra de los vapores en el Paraná”.

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