EZEIZA, Gabino (1858-1916)

 GABINO EZEIZA, poeta y payador argentino, de ascendencia negra, “El payador errante de las pampas”, nació en San Telmo, barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires. De antepasados africanos, su abuelo había “servido” en casa de los Ezeiza y de allí tomó su apellido. Por su sorprendente facilidad para la improvisación se hizo célebre como cantor popular. Compuso entre otras canciones “Libertador” y “Heroica Paysandú”.

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Sus payadas más célebres fueron publicadas en los opúsculos “Canciones del payador”,  “Mi guitarra” y “Cantares criollos”. Fue el más importante payador del Río de la Plata. Su fama de invencible se extendía a ambos márgenes del río por mérito de sus memorables payadas, que a veces, duraban varias noches consecutivas. En aquella época los payadores se desafiaban públicamente y mediante telegramas que la prensa difundía. Se generaba gran expectativa por este tipo de encuentros, cuyas reglas se asentaban previamente en un contrato firmado por los contrincantes.

Gabino, “el trovador criollo”, venció a todos los payadores famosos de aquella época como “José Betinoti”, ”Nemesio Trejo” y otros. Allá por el año 1900, dado que ya no tenía adversarios, se le propuso realizar en Dolores, un recital en el que se le mostrarían imágenes en una pantalla, para que él fuera payando sobre lo que veía. El espectáculo fue memorable. Durante cuatro horas, Gabino deleitó al público con sus improvisaciones.

Fue autor de más de quinientas canciones que él mismo interpretaba en su permanente gira por las pulperías de nuestras pampas. En ellas recordaba hechos históricos, personajes y costumbres de nuestro pueblo. Sus contrapuntos eran muy festejados. Mucho se recuerda su enfrentamiento en Paysandú (Uruguay) con otro recordado payador, “Juan de Nava” quien gozaba también de gran prestigio. En esa ocasión Gabino, ante una verdadera multitud, venció con su alta variedad de recursos y facilidad de improvisación al payador oriental.

Estimulado por un público hostilmente adverso, Gabino improvisó una canción que terminó encantando a todos los presentes. “Heroico Paysandú” fue el nombre que le puso a esta pieza que luego alcanzaría una enorme difusión. En cierta ocasión ganó un premio importante en la lotería de La Plata y con el dinero se compró un circo, al que llamó “Pabellón Argentino”. En una de las tantas recorridas que hizo con el mismo, conoció en San Nicolás de los Arroyos a una biznieta del “Chacho” Peñaloza, Petrona Peñaloza, con la que se casó.

Negro, humilde y buen hombre, no podía Gabino ser otra cosa, en aquel entonces, que un ferviente seguidor de Hipólito Yrigoyen. Falleció en el barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires. Poco antes de su muerte; sumido en la pobreza, tuvo que empeñar cosas de su propiedad; pero nunca empeñó su boina blanca ni la espada que había utilizado en la Revolución del Parque. Un excelente artista argentino, Blanco Villalta, esculpió un busto de Gabino y el parecido fue tal, que sus propios hijos quedaron impresionados al ver la obra por primera vez. Este busto estuvo durante un tiempo en venta en una casa de antigüedades de Buenos Aires y los familiares del autor, hicieron gestiones para que fuera adquirido por la Academia Porteña del Lunfardo, pero la compra nunca se concretó.

Posteriormente fue adquirido por otras personas, quienes lo donaron a la Municipalidad de Paysandú (Uruguay) donde hoy permanece, en reconocimiento a los versos de “Heroico Paysandú” que improvisara Gabina en la recordada payada. En el certificado de defunción de Gabino Ezeiza, en el lugar destinado a indicar la profesión del fallecido, alguien puso “Payador Nacional”, lo que a juicio de Víctor di Santo “… éste, quizás haya sido el mejor homenaje que se le haya retribuido, el reconocimiento como profesión al medio de vida por él elegido” (ver Los payadores)

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