EL PRIMER LIBRO DE VERSOS (1834)

En 1834 apareció el libro “Los consuelos” escrito por ESTEBAN ECHEVERRÍA y fue éste, el primer libro de versos que se publicó en Buenos Aires. Recordemos que “La lira argentina”, aquella recopilación de poemas de la época de la Revolución de Mayo, había sido impresa, realmente, en París.

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Por eso, antes de ECHEVERRÍA, ningún poeta —ni siquiera JUAN CRUZ VARELA, a pesar de su fama— había merecido el honor de ser editado en un volúmen impreso en Buenos Aires. Seguramente que ECHEVERRÍA pudo lograrlo, en gran parte, a los buenos oficios de su íntimo amigo JUAN MARÍA GUTIÉRREZ. Echeverría tenía entonces 39 años. GUTIÉRREZ 35, y también componía versos, pero prefería, generosamente, ocuparse de la edición de los de su amigo.

En noviembre de 1834, GUTIÉRREZ le  escribe a PÍO TEDÍN, residente en Salta y le dice:  «Cuando usted estaba aquí,  con usted salía todas las tardes. Ahora lo hago con ECHEVERRÍA. Este joven llena mis gustos; es instruido, entusiasta, le gustan los paseos extramuros y nos entendemos perfectamente. Estamos imprimiendo sus poesías, y así que aparezcan,  tendrá usted un ejemplar. El libro tendrá el mismo aspecto que los que se publican en París, y los asuntos le han de agradar, si no me engaño”.

Evidentemente GUTIÉRREZ se entusiasmaba con la perspectiva de colaborar en la edición de esa obra que ha de colocar a la imprenta argentina a la altura de las mejores de Europa. Antes de que apareciera,  ya le hacía propaganda diciéndole al mismo TEDÍN: “Haga usted que los demás amigos, sus conocidos y señoritas encarguen un ejemplar, porque merece leerse y verse. Está impreso como si fuera en Europa, y forrado en papeles de colores los más exquisitos.. Será barato (creo que se venderá a 5 pesos) y se ha de vender en la librería de Sastre, Calle de la Reconquista Nº 54″.

La edición apareció finalmente a mediados de noviembre de 1834. Las 320 páginas escritas en octavo menor,  contenían una colección de poemas que expresaban todo lo que ya suspiraba como algo inexpresado, indefinido, una generación que empezaba a sentirse romántica. El tomo se iniciaba con una cita del catalán Ausias March, traducida por fray Luis de León: “No vea mis escritos quien no es triste/o quien no ha estado triste en tiempo alguno” y los poemas llevaban —como era de uso en los románticos— citas de muchos autores ingleses, franceses, portugueses, italianos, hebreos, españoles y argentinos (Vicente López y Esteban de Luca).

El libro obtuvo una entusiasta acogida de la prensa. El “Diario de la Tarde” y la “Gaceta Mercantil” lo elogiaron sin reservas.  FLORENCIO VARELA, desde Montevideo, le escribió  a THOMPSON y a GUTIÉRREZ: «Echeverría es un poeta, un hermoso poeta. Buenos Aires no ve eso. Debo al autor de “Los Consuelos”,  uno de los mejores días que tengo desde hace cinco años».

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