ECHEVERRIA, JOSÉ ESTEBAN ANTONIO (1805/1851)

ESTEBAN ECHEVERRÍA, nacido José Esteban Antonio Echeverría fue un poeta romántico, considerado el «padre del romanticismo argentino». Socialista utópico, líder intelectual de la “Generación de 1837” y fundador de la «Asociación de Mayo», centro de oposición a ROSAS. Nació en el barrio porteño del Alto, hoy San Telmo el 2 de setiembre de 1805. Hijo de padre vasco español y madre porteña, la muerte prematura de su padre, la convivencia con una decena de hermanos, bajo la protección de un tutor autoritario, será un triste época de su vida a la que se referirá diciendo: «nuestras desgracias, mi viaje, las negras sombras y melancolía que han abatido mi alma y hecho casi un hábito en mi corazón, han sido adquiridas durante nuestra permanencia en su casa; sin embargo, mi espíritu se va disipando ya de esas sombras infundidas en mi infancia por un déspota».

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Niño aún, entró a servir como dependiente de Aduana, en una importante casa comercial. Pero la vocación literaria impulsaba su mente hacia otro rumbo. Entre los fardos y cajas de artículos comerciales, se puso a estudiar el francés, la historia y la poesía. Al mismo tiempo, su imaginación poética buscaba en 1a vida aventuras y amoríos. Más tare confesaría haber llevado una vida disipada entre los quince y los dieciocho años, pero fue buen alumno en el estricto Colegio de Ciencias Morales hasta 1823, cuando lo abandonó para dedicarse al comercio. Completó sus estudios de latín y filosofía en la Universidad de Buenos Aires; después de estudiar brevemente en el colegio del artista suizo Guth y luego, pudo substraerse a la doble influencia del comercio y de la disipación y muy a tiempo

Entre los años 1826 y 1829, el joven Echeverría, becado por el gobierno de BERNARDINO RIVADAVIA para formarse profesionalmente en Francia. Fijó su residencia en París y se aplicó al conocimiento de libros y de personajes; a sus lecturas, añadía el trato de espíritus selectos e ilustrados. Tuvo así la oportunidad de observar de cerca el auge del movimiento romántico francés, llegado de Alemania a principios del siglo XIX de la mano de Francois de Chateaubriand y madame de Stäel y así completó una educación iluminlsta.

Ya en Buenos Aires a fines de 1829, ESTEBAN ECHEVERRÍA llega con el sueño de completar el ideario de la Revolución de Mayo: trayendo ideas de  libertad, democracia y felicidad para su país, pero era otro escenario el que encontró en Buenos Aires: ROSAS el todopoderoso ROSAS, estaba en el poder. En un primer momento, sus intereses fueron casi exclusivamente literarios e intelectuales, pero rápidamente estas inquietudes fueron postergadas por otras, debido a la cambiante situación política bajo el gobierno de Rosas. Fue entonces que sus poemas, por la novedad de su estilo romántica y esa desconocida hasta entonces, manera de apelar a las costumbres y escenas argentinas, lo hicieron famoso y sin pensarlo, ni desearlo, se encontró a sí mismo como el líder aceptado de una nueva generación de intelectuales (véase Generación de 1837) que habiendo leído ávidamente, acerca de las culturas de esas lejanas tierras de Europa donde él había estado, lo consagraron como tal.

Sin atreverse todavía a hacerlo con su propio nombre, en 1832, publicó anónimamente “Elvira: la novia del Plata”. Considerada como la primera obra romántica de la América de habla castellana y una de las primeras de la lengua. En ella se perciben quizás las primeras marcas del nuevo ideario estético. La importancia de esta obra, así como la de sus siguientes libros  “Los consuelos” (1834) y “Rimas” (1837), que contiene el célebre poema “La cautiva”, reside más en sus temas y en la oportunidad de su tratamiento que en la calidad literaria de sus versos.

Pero hambriento de orden y de justicia, consideró que no bastaban sus palabras para cambiar lo que estaba mal para su patria. Quiso sentar entonces los cimientos de una sólida y racional organización, política y a tal efecto cambió ideas con sus amigos JUAN MARÍA GUTIÉRREZ y JUAN BAUTISTA ALBERDI, llevándoles su idea de formar una sociedad de jóvenes ilustrados y patriotas, que estudiara las más urgentes reformas sociales y propendiera a realizarlas.

Se fundó así, el 23 de junio de 1837, la “Asociación de Mayo, organizada a semejanza de la. “Asociación Joven” (de Italia), que Echeverría había conocido en Europa, y cuyos fines eran la lucha por la independencia y la unidad italianas. Reunidos en asamblea secreta unos treinta jóvenes, Echeverría pronunció un elocuente discurso, echando las bases de la nueva entidad. Se lo proclamó Presidente y fue nombrada una Comisión para redactar el programa.

ECHEVERRÍA, tomando como base su discurso,  redactó entonces las “Palabras simbólicas”, también conocidas como “Credo” o “Creencia de la Joven Argentina”, un simple listado de los quince enunciados que resumían el espíritu de la nueva generación, documento que, luego de ser ampliado y completado con el aporte de los demás miembros de la Comisión, fue la base de la obra quizás cumbre de ESTEBAN ECHEVERRÍA: El “Dogma Socialista”, verdadero catecismo de política republicana y democrática y de organización social.

En agosto de ese mismo año, cuando ya las actividades de la “Asociación de Mayo” estaban en la mira de la “mazorca”, fueron aprobados los términos del Reglamento y las consignas del “Credo de la Joven Argentina. Cuando el grupo fue acusado de conspiración y comenzó a ser perseguido por Rosas, la vida en Buenos Aires se fue haciendo intolerable y aunque los jóvenes cultos y liberales debieron emigrar ya casi todos, Echeverría no se resignaba a seguirlos; emigrar era para él “morir para la patria”. El patriota prefirió retirarse a su estancia de “Los Talas” y fiel a sus convicciones con otros vecinos y hacendados del partido de San Andrés de Giles, declaró en un valiente documento público, que ROSAS “era un abominable tirano, usurpador de la soberanía popular” y la posición del joven unitario se hizo entonces insostenible dentro de las fronteras y forzosamente, tuvo que emigrar, para salvar la vida. En 1840 se dirigió a Colonia del Sacramento donde se detuvo algunos meses. Desde allí, fue a Montevideo cuya hospitalaria sociedad y los muchos emigrados argentinos, le recibieron con los brazos abiertos.

En Montevideo permaneció el resto de su vida. Continuó escribiendo, viviendo en la pobreza y con su salud, minada por la tuberculosis. No pudo entonces tomar las armas, como hubiera sido su deseo, para combatir en el sitio de la Nueva Troya, como fuera calificado el sitio que ROSAS le impuso en aquellos días a Montevideo. En 1846 reorganizó la “Asociación de Mayo” y ese mismo año publicó su “Manual de Instrucción Moral”, que sería utilizado en las escuelas primarias para enseñar los principios de la Revolución de Mayo a los niños argentinos (Manual de enseñanza moral para las escuelas primarias).

Este amante de la libertad y de la patria, consumido lentamente por la tuberculosis, no pudo escapar a su destino y finalmente murió en Montevideo, lejos de su Patria el 19 de enero de 1851, a los 45 años, un año antes del derrocamiento de ROSAS, sin que hasta hoy, se sepa el paradero de sus restos, otra de las circunstancias que hicieron de su muerte un calvario, tal como lo había sido su vida, sino nunca superado por el poeta.

A través de sus obras, ECHEVERRÍA efectuó notables contribuciones a la literatura argentina y al desarrollo del espíritu nacional; es considerado el primer poeta romántico argentino; introdujo una nueva forma y sustancia a la poesía argentina con poemas tales como “Elvira: la novia del Plata”(1832), “Los consuelos” (1834) y “Rimas” (1837), donde se incluye a la famosa “La cautiva”, historia poética de una mujer cautiva. En “La sublevación del Sur”  y en “Avellaneda”, cantó la lucha del pueblo por la libertad. En “El Ángel caído”, las bellezas y encantos del amor. En “La Cautiva”, su obra maestra, el más intenso y hermoso de sus poemas, el único que es todavía popular y lo será probablemente mientras existan las letras argentinas, describió la adusta soledad de las pampas, el malón de la indiada, la vida de los aduares. Todo en esta composición y puede decirse que en la obra entera del poeta, es natural y sincero. Canta lo que ve, lo que siente, sin grandes artificios retóricos ni literarios efectismos, como un bardo de los tiempos heroicos. Echeverría inició una nueva escuela y abrió una época nueva en la historia de la poesía argentina. Fué su primer poeta. Romántico, el poeta romántico por excelencia de nuestra literatura.

A pesar de que se hizo conocido a través de su poesía, algunos críticos modernos consideran que la prosa de Echeverría es aún más poderosa, como lo demuestra en su Dogma Socialista (1840), en sus ensayos políticos y filosóficos como “Apología del matambre (1837) y en su obra maestra, “El matadero”, incompleta y escrita con prisa entre 1838 y 1839 y  que fue publicada recién en 1871. Un esbozo de novela, donde ECHEVERRÍA representa el régimen de ROSAS como si fuera un matadero, logrando dar forma a un documento de gran importancia, pues contiene una detallada descripción de las costumbres y estilos de vida de la época de JUAN MANUEL DE ROSAS.

Las “Obras completas” de Echeverría, fueron editadas después de su muerte, por el editor CARLOS CASAVALLE precedidas de un prólogo de JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, su entrañable amigo y discípulo, pues fue él, efectivamente, quien inició a Gutiérrez en las novedades del movimiento literario e intelectual conocido en Europa con el nombre de romanticismo, eclecticismo y espiritualismo. Fueron  publicadas en cinco volúmenes, aparecieron en Buenos Aires durante l870-1874 y existen muchas ediciones posteriores.

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