DEL PINO Y ROSAS, Joaquín (1729-1804).

Octavo Virrey del Río de la Plata (1801-1804);  ingeniero y cartógrafo militar, que alcanzó el rango de mariscal. Nacido en Orán en 1729, de familia distinguida. Abrazó la carrera militar, especializándose en ingeniería y cartografía;  llegó al Río de la Plata en 1771 con un destino relativo a su profesión, a cumplir en la Banda Oriental.

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Cinco años más tarde fue gobernador de Montevideo; mejoró la ciudad y reforzó sus fortificaciones, cooperando estrechamente con el virrey VÉRTIZ. Impulsó también la fundación de poblaciones en esa provincia tan dispersamente colonizada. Transferido a Bolivia sirvió como capitán general de Charcas y Presidente de la Audiencia de La Plata (más tarde Sucre) durante nueve años. Fue presidente de la Audiencia de Chile durante dos años.

En 1800, nombrado virrey del Río de la Plata, asumió dicha investidura en 1801, desempeñando esas funciones hasta su muerte, ocurrida en 1804, habiéndose interesado, en tan breve lapso, fundamentalmente en el desarrollo de la vida moral y material de Buenos Aires y en aspectos tales como el perfeccionamiento de los servicios policiales y la construcción de obras públicas.

Durante su administración aparecieron “El Telégrafo Mercantil”, el primer periódico que se publicó en la ciudad de Buenos Aires y más tarde el “Semanario de Agricultura y Comercio”. Y fue la clausura del primero de ellos, lo que lo hizo desafortunadamente célebre. La clausura se produjo a raíz de haber publicado un artículo en el que se pedía se hiciese: “un censo de solteros americanos y españoles para casarlos y enviarlos a poblar la Patagonia”.  Inspiraba la nota la ociosidad que, según el periódico: “distinguía a Buenos Aires de las demás ciudades del mundo” y la “existencia de gran cantidad de mujeres haraganas y derrochonas”.

Pero ese error no debe permitir que se olvide que durante su gobierno, se fundaron las escuelas de mediana enseñanza y de dibujo y se estableció asimismo un profesorado de francés, entre otras medidas que estimularon el progreso del virreinato. Fue acusado de negociaciones impropias con los portugueses en el Brasil, pero se defendió tan bien que resultó exculpado. En 1783, habiendo enviudado, se casó en segundas nupcias con Rafaela Vera y Mujica, con quien tuvo diecisiete hijos. Falleció en Buenos Aires el 11 de abril de 1804.

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