EL REAL CONSULADO DE BUENOS AIRES (30/01/1794)

El Consulado de Buenos Aires, fue un Tribunal comercial establecido en Buenos Aires por decreto real, que podría definirse como como una oficina mercantil y tribunal de comercio.

Desde la Edad Media existían en España los “Consulados”, una especie de hermandad de comerciantes compuesta por gremios de mercaderes formados por los grupos económicos más poderosos, que regulaban el comercio, especialmente el internacional, en los puertos clave del país, controlando la entrada y salida de productos y dinero.

Más tarde, cuando la autoridad real unificó a España y estableció su gobierno sobre todo su territorio, comenzó a instalar Consulados y a designar los funcionarios que debían administrarlos. Comenzó haciéndolo en Cádiz y en Sevilla y fue sobre esos modelos, que luego se crearon en América, dándoles inicialmente, funciones primordialmente judiciales.

Primero, los de Lima y México. Buenos Aires, que pasó mucho tiempo dependiendo del monopolio limeño, tuvo que esperar nueve años, desde que el Cabildo solicitó la instalación de un Consulado, para que la burocracia española autorizara su creación. Europa vivía momentos decisivos que abrirían nuevos horizontes a las posesiones americanas de la Corona Española.

En 1776 se creó el Virreinato del Río de la Plata por motivos fundamentalmente estratégicos, ya que era preciso contener las pretensiones lusitanas sobre la Banda Oriental y los peligros que representaban tanto el interés británico sobre la Patagonia, como la acción francesa respecto de las islas Malvinas.

Pero esta medida de Carlos III tuvo significativa importancia, ya que desmembró el inmenso Virreinato peruano y posibilitó la conformación política de una interesante entidad geográfico-económica, con acceso a los océanos Atlántico y Pacífico, cuya superficie aproximada llegaba a los cuatro millones y medio de kilómetros cuadrados y comprendía, más o menos, los actuales territorios de Argentina, Bolivia y Uruguay. Por otra parte, el régimen de Intendencias, aplicado a partir de 1782, posibilitó una mejor fiscalización y organización de la hacienda pública, agilitó la pesada administración de justicia, previno la defensa exterior y aseguró el orden interno.

En 1784, Carlos III estableció una clase diferente de Consulado mucho más acorde con las nuevas ideas y objetivos económicos de su gobierno y diez años más tarde, cuando el comercio en Buenos Aires se había tornado importante y la presión de los comerciantes para que aquí se estableciera un Consulado, se había intensificado demasiado como para ser ignorada, casi al finalizar el siglo, habiendo sido coronado Carlos IV como nuevo rey de España, éste mandó, tomando como modelo los de Cádiz y Sevilla,  instalar el “Real Consulado de Buenos Aires”, que podría definirse como una oficina mercantil y tribunal de comercio, que finalmente, fue creado el 30 de enero de 1794 e inaugurado el 2 de junio de 1794.

EL CONSULADO DE COMERCIO – Historia del derecho – blog oficial de la cátedra de historia del derecho de la fcjs de la unl

Estaba en el mismo lugar que hoy ocupa el edificio del Banco de la Provincia de Buenos Aires: en la calle San Martín entre Bartolomé Mitre y Cangallo y fue allí donde el 13 de mayo de 1811, se recibió el original de la “Canción Patriótica” que se le encomendara a Vicente López y Planes, que más tarde, con algunas correcciones, sería nuestro Himno Nacional.

Tenía dos funciones: era un tribunal de justicia que atendía casos comerciales y además debía ocuparse de promover el desarrollo económico de la colonia. Era responsable de diversificar la economía, mediante el estímulo de la agricultura, la industria y el comercio; incrementar la producción, fomentar la colonización y explotación de nuevas tierras, establecer escuelas para 1a educación técnica y comercial, supervisar las obras y mejoras públicas y, por supuesto, por estimular, regular y proteger al comercio;

La entidad estaba formada por quince personas distribuidas en distintos cargos, que eran designadas por el rey. Su máxima autoridad era el prior, a quien le seguían dos cónsules, nueve consejeros, un síndico, un secretario (de hecho, el director ejecutivo), un contador y un tesorero. Todos ellos eran originariamente designados por la Corona, pero después su continuidad podía ser indefinida, estando sujeta a la aprobación real. Todos los comerciantes (excepto los muy pequeños) estaban incluidos dentro de esa comunidad y aunque ninguna ley se había promulgado contra los criollos, el primer prior fue un español de la península y los mercaderes criollos nativos inicialmente encontraron dificultad para competir con los comerciantes españoles (que mantenían estrechos vínculos con la comunidad comercial en España).

María Victoria Baratta 🤍 on Twitter: "El Real Consulado era un tribunal de justicia que atendía casos comerciales y además se ocupaba de promover el desarrollo económico de la colonia mediante el

Muchos de ellos ya habían arribado en gran número a la nueva capital virreinal de Buenos Aires, que ofrecía mejores oportunidades económicas que las que se podían hallar en los establecimientos coloniales más antiguos; de todos modos, MANUEL BELGRANO (imagen), que era entonces un joven abogado nacido en Buenos Aires, que se encontraba en España, educándose como economista, fue nombrado para que ocupara el cargo de Secretario, como representante local de las ideas fisiocráticas postuladas en España por el conde de Campomanes.

Entre los asuntos que trataba el Consulado de Buenos Aires, estaban la reglamentación de las curtiembres, la industria textil, las fábricas de ladrillos, la construcción de caminos y puentes y el funcionamiento del muelle del puerto de Buenos Aires y aunque la obra positiva del Consulado fue escasa por la tenaz oposición del círculo monopolista y el flaco apoyo de las autoridades metropolitanas, los resultados obtenidos fueron promisorios, gracias a la dedicación y eficiencia de su virtuoso Secretario.

BELGRANO, ansioso por poner en práctica las nuevas ideas recibidas en Europa para beneficio de su tierra natal, al igual que la mayoría de los criollos que lo acompañaban en el Consulado, pronto comenzó a desilusionarse. Les preocupaba la firmeza con la que los comerciantes peninsulares locales, protegían a sus propios intereses y los de los comerciantes monopólicos de España, mientras ignoraban, o consideraban en forma secundaria, los intereses de la colonia.

Esta reprochable actitud los impulsó a renovar sus esfuerzos y el trabajo de Belgrano en el Consulado entonces, apoyado por su formación cultural y su identificación con las ideas más avanzadas de la época, en política, economía y sociedad, comenzó a ser de enorme gravitación.

Desde su puesto alentó el desarrollo de la agricultura y las industrias urbanas, poniendo especial acento en temas vinculados con la educación, a la que consideraba base y pilar de la prosperidad de su patria, por lo que estimuló la creación de escuelas para instruir a aquellos relacionados con el comercio y la agricultura y a quienes fueran requeridos en industrias especializadas, tales como la química del curtido, etc.

Trazó planes de largo alcance y vastas proyecciones, como el encauzamiento del comercio libre, el fomento efectivo de la producción agrícola, la regulación del transporte y la distribución de la mano de obra. Fue, en resumen, fecunda la preocupación por estudiar y resolver con seriedad problemas urgentes del Río de la Plata, con miras a modificar la anacrónica estructura económico-social vigente. (ver El Consulado de Buenos Aires y Manuel Belgrano).

Como Secretario, le fue requerida su intervención para confeccionar la Memoria Anual del Consulado, incluyendo las propuestas para promover la economía; sus informes, imaginativamente concebidos contra las realidades argentinas, derivaron en detallados programas para el desarrollo económico argentino por el resto del período virreinal, y también sirvieron para formar las bases del desarrollo na­cional a través del siglo XIX

En 1798, debido a la presión criolla, como resultado de una ley real dictada en la década de 1790 que determinaba se le diera a los hacendados (cuyos intereses económicos entraban en conflicto directo con los de los comerciantes monopólicos) una representación equitativa en el Consulado y finalmente debido al hecho de que muchos mercaderes españoles se hallaban vinculados por lazos familiares y por otros intereses a Buenos Aires, el Consulado se liberalizó a tal extremo que optó por el libre comercio.

Comienza así una nueva etapa en la vida de la colonia: como el comercio trajo aparejado bienestar y poder a Buenos Aires, la ciudad adquirió una casi autónoma vida propia, pasando los líderes comerciales, es decir, los funcionarios del Consulado, a ser considerados como líderes de la comuna, constituyendo, junto con los miembros del Cabildo, una élite dirigente que proporcionó muchos de los conductores de la nueva Nación Argentina a partir de 1810.

7 Comentarios

  1. maria del carmen castelan lezama

    buenos dias me robaron mi pasaporte y hoy tengo que salir de buenos aires a santiago de chile soy exicana y no se como hacer
    ya que la enbajada esta cerrada

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  2. x

    Hola tengo un problema con el colejio tengo un trabajo práctico del cole y necesito una RESPUESTA RAPIDOOOOOOOOOOOO! !!!!!!!!!!!!!!!lollol lol lol ⊙-⊙ ⊙○⊙

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  3. zaira

    Hola tengo un problema con el colejio tengo un trabajo práctico del cole y necesito una RESPUESTA RAPIDOOOOOOOOOOOO! !!!!!!!!!!!!!!!lollol lol lol ⊙-⊙ ⊙○⊙

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  4. Lola

    Hola

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  5. Lautaro

    Me sirvio y tengo 10 años es increible como explica tan vien la pagina

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    1. Horacio

      Lautaro: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que lo que haga te sirva y te venga tan BIEN. Quedo a tus órdenes

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  6. juan carlos sassaroli

    Estimados necesito consultar las memorias del consulado solo tengo las que figuran el la historia de belgrano por mitre.
    Estuve buscando y no las encuentro si me pueden facilitar donde las puedo levantar se los agradezco, porque veo que en historia primero debemos ir a las fuentes y luego leer las interpretaciones o miradas de los historiadores

    saludos

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