CONG LIÍ LONG, EL ÚNICO CHINO QUE VIVÍA EN BUENOS AIRES (1901)

En 1901 llegaban al país noticias acerca de los sucesos que ocurrían en todo el mundo, obviamente, incluyendo la China, pero se conocía poco de este enigmático país. Tampoco había muchos osados viajeros que hubieran estado por esas lejanas tierras y eso acicateó la curiosidad de un periodista de la Revista “Caras y Caretas”, que se impuso la tarea de averiguar si en aquellos años, había algún chino, viviendo en algún lugar de la República Argentina.

Ardua tarea fue la que tuvo que emprender, pero al fin, encontró lo que buscaba: el médico herborista CONG LIÍ LONG lo recibió en su consultorio en una discreta casa del centro porteño, amoblada al estilo de su morador. Vestía un “san gau” a modo de chaleco sobre una especie de hábito color celeste y se cubría con un birrete (el mau), de raso negro bordado con corales y a través de un intérprete (que acompañaba al periodista), este educado personaje, se prestó para responder a las preguntas que se le hicieran.

Se había recibido en la Universidad de Pekín y hacía mucho que se había ido de su país y eso fue todo lo que dijo que no estuviera teñido por una feroz militancia que transformó su amabilidad inicial, en una confusa mezcla de recriminaciones hacia el modo de vida occidental.

“La China, es eminentemente comunista, comenzó diciendo. “Y su grandeza.  reposa en la organización de la familia, que es como un pequeño Estado, dentro de otro Estado. Su concepto y su organización difieren absolutamente de la concepción occidental”. Y continuó su perorata diciendo que su pueblo se había rebelado contra los extranjeros que, sin conocer la íntima sustancia de la sociedad china, intentaban imponer el sistema occidental, que nada tenía que ver con la milenaria civilización china. En la China, continuó diciendo, “hay un derecho positivo y se respeta, así como la propiedad privada y las libertades individuales”, alegando que el “mito difundido en occidente acerca de la barbarie de su pueblo era lo que le había hecho un gran daño al pueblo chino” y cuando se le recordó las terribles “purgas” que dejaban cientos de muertos en el paraíso chino, atribuyó esos sangrientos sucesos, al contagio de la violencia que llegaba desde occidente”

Texto compuesto con material extraído de “Crónicas del 900”, Mercedes Vigil, Raúl Vallarino, Ed. Emecé, Buenos Aires, 2002. Aquellos lectores que se vean sorprendidos por el texto precedente, donde un chino se declara comunista en 1901, cuando el comunismo surgió como partido político recién en 1917 con el triunfo de la «Revolución Bolchevique» en Rusia, podrán ver aclaradas sus dudas leyendo el texto que produjo IA ante la pregunta que le hiciéramos al respecto:

Que un chino y más, que un intelectual chino declare sus convicciones comunistas o más probablemente, socialistas/anarquistas en 1901 es posible e históricamente plausible, aunque no se refiera a ellas como un movimiento de masas, sino como ideas teóricas nuevas y radicales.

En 1901 China estaba bajo la moribunda dinastía Qing tras la Rebelión de los Bóxers (1899-1901) y la humillación del “Tratado de Xinchou”, donde las ocho naciones que los habían vencido, en setiembre de 1901, impusieron condiciones de extrema severidad, dejó a China a merced de los vencedores a quienes debió pagarles cuantiosas indemnizaciones, además de permitirles el comercio sin restricciones.

Los intelectuales buscaban desesperadamente formas para reflotar su economía, modernizarse y salvar a China y los que estudiaban en Japón o Europa comenzaron a traducir obras occidentales de filosofía política, incluyendo ideas socialistas, marxistas y anarquistas y en lugar de un «comunismo marxista» estructurado al estilo que luego surgió en Rusia, entre 1901 y 1905 lo más común comenzaron a ser las ideas socialistas amplias o el anarquismo.

Líderes como Sun Yat-sen mencionaban la «igualdad de la tierra» y a veces describían sus ideas como una forma de comunismo. Figuras como los pensadores anarquistas en París o grupos de estudio en Japón, ya debatían la destrucción de la estructura estatal y familiar, y la «revolución de campesinos» a principios de la década de 1900, visibilizó la situación. Fue un poco después, hacia 1905, cuando en China se publicaron las primeras traducciones del “Manifiesto Comunista” que Karl Marx y Friedrich Engels habían redactado a modo de manifiesto entre 1847 y 1848) en China.

En 1901, las ideas comunistas/socialistas ya estaban comenzando a importarse y debatirse en círculos académicos muy reducidos, principalmente como respuesta al imperialismo y el colapso del sistema imperial, años antes de la fundación del Partido Comunista Chino en 1921.

(1). La Rebelión de los Boxers (1899-1901) fue un violento levantamiento antioccidental y anticristiano en China, impulsado por campesinos nacionalistas (la sociedad “Yihetuan”) contra la creciente contra la intervención imperialista de las grandes potencias occidentales y el Imperio del Japón, en el territorio, política, economía, religión y cultura chinas, contra los misioneros católicos y la dinastía Qing. Apoyados por la emperatriz Cixi, los «boxers» (2) sitiaron legaciones extranjeras en Pekín hasta ser derrotados por una alianza internacional de ocho naciones en agosto de 1900.
(2). Los “Boxers” eran miembros de una sociedad secreta china (la Sociedad de los Puños Justos y Armoniosos o Yihetuan) surgidos del campesinado. Practicaban artes marciales y creían tener poderes sobrenaturales para ser inmunes a las balas.

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