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COMBATE DE PUTAENDO (07/02/1817)
El comandante MARIANO NECOCHEA al mando de las tropas patriotas que integraban el Ejército de los Andes, inflige una total derrota a las fuerzas españolas bajo las órdenes de MIGUEL ATERO. Conocido también como Combate de Las Coimas, tuvo lugar a los pies de la precordillera de Los Andes, a unos 130 kilómetros al norte de la actual ciudad de Santiago de Chile.
Fue el primer enfrentamiento de la caballería del Ejército de los Andes en suelo chileno y marcó un hito fundamental en la gesta independentista al consolidar el cruce de la cordillera, facilitando de manera sustancial los planes del general SAN MARTÍN, como antesala de la victoria de Chacabuco ocurrida solo dos días después (ver Batallas y combates. Guerra de la Independencia argentina).
Fue una victoria que abrió el camino para el avance patriota durante la Campaña Libertadora de Chile comandada por el General SAN MARTÍN y permitió que Putaendo, fuera proclamado el Primer Pueblo Libre de Chile.
Mientras la división de MIGUEL ESTANISLAO SOLER cruzaba la cordillera por el paso de Los Patos, de acuerdo al plan trazado por el General SAN MARTÍN, destaca en misión de exploración hacia la zona de San Felipe, al Teniente Coronel MANUEL NECOCHEA al mando de 140 granaderos a caballo. Al llegar al pie del Cerro “Las Coimas”, decide hacer un breve descanso y allí fue atacado por efectivos realistas muy superiores en número, al mando del Coronel MIGUEL MARÍA ATERO.
El jefe realista disponía de una fuerza compuesta por 700 soldados bien montados y lanzó un ataque frontal sobre los efectivos de NECOCHEA. Pronto dominaron la primera resistencia que se les opuso y ante la huída en pánico de los patriotas, se lanzó en su persecución, sin darse cuenta hasta que fue demasiado tarde, que había caído en una trampa.
NECOCHEA, alertado a tiempo por sus exploradores del inminente ataque de los realistas, había dividido sus fuerzas en tres columnas; mantuvo oculta a una de ellas en los montes cercanos y simuló aprestarse a resistir el ataque realista con las otras dos. Cuando la caballería realista se lanza en persecución de sus efectivos, que solamente simulaban huir en pánico, la columna que había ocultado se suma a los perseguidos y entonces ataca a los desprevenidos y desprotegidos “perseguidores”, logrando una rápida y contundente victoria, a pesar de su inferioridad numérica.