NUMISMÁTICA. BOTONES, MEDALLAS Y MONEDAS DE HOMENAJE

En el curso de nuestra Historia, numerosos han sido los intentos de homenajear a hombres públicos, instalando su efigie o leyendas laudatorias en monedas, botones y medallas.Hemos seleccionado tres casos paradigmáticos para poner en evidencia que  LA VANIDAD NO HACE DIFERENCIAS. AUNQUE A VECES, FELIZMENTE, EL HOMBRE DESCIENDE A LA TIERRA Y ADVIRTIENDO SU PEQUEÑEZ, PONE LAS COSAS EN SU LUGAR.

De adhesión a Rosas (1845)
No se conoce documentación sobre el origen de esta rarísima medalla con la efigie de JUAN MANUEL DE ROSAS que apareció en Buenos Aires en 1845. Los numismáticos tradicionales la clasifican como conmemorativa de la colocación de la piedra fundamental del Muro de la Alameda. Pero este acontecimiento tuvo lugar en 1847, estando la pieza fechada dos años antes.

Otra versión la identifica con un supuesto premio otorgado con motivo del Combate de Obligado. Ello debe descartarse; cada premio militar de la época de ROSAS lleva explícitamente grabado el hecho de armas que lo motivó y nada justificaría la excepción en una pieza de esta categoría. Hay expertos que opinan que se trata de una medalla de adhesión a Rosas, editada con motivo de la intervención extranjera de 1845 (ver Vuelta de Obligado). Justifica esta afirmación la leyenda que ostenta: ¡¡Viva la Confederación Argentina!!, entre dos signos de admiración, como si fuera un grito de afirmación de la soberanía negada por la agresión anglofrancesa de ese año.

Por el Pronunciamiento de Urquiza (1852)
El pronunciamiento JUSTO JOSÉ DE URQUIZA del 1º de mayo de 1851 fue festejado en la provincia de Entre Ríos con la acuñación de una medalla de plata de 27 gramos de peso con la siguiente leyenda circular: “El Gobr. y Cap. Gen1, de la Prova. de Entre Ríos D. J. J. de Urquiza”, apareciendo su efigie en el centro del campo. El reverso muestra el escudo de la provincia con la leyenda circular: “Provincia de Entre Ríos-Federación-Libertad y Fuerza” (imagen arriba).

Mandadas a confeccionar en Inglaterra por los allegados de URQUIZA, con el beneplácito del gobernador, se acuñan en gran cantidad siendo distribuidas a personalidades políticas de la época, a los jefes militares , comerciantes y empresarios. Utilizando el mismo anverso de esta medalla se fabricaron también botones de bronce, que fueron profusamente distribuidos a la tropa entrerriana y el pueblo en  general. En el reverso tienen una corona de laureles con una leyenda que proclama a Urquiza: “Defensor ilustre de los pueblos entrerrianos”. Estos botones se usaban en los tiradores, cosidos de la correspondiente argolla, generalmente por parejas. La oficialidad, en cambio, adopta para usar en sus uniformes,  botones alusivos que, confeccionados en metal amarillo y bañados en oro, llevaban alrededor del escudo de Entre Ríos la leyenda: “Federación – Urquiza o muerte”. Todas estas piezas fueron acuñadas por la firma Rabone Brothers, de Londres. Actualmente las medallas de plata son piezas sumamente raras.

La provincia de La Rioja acuña monedas con la imagen de ROSAS (1836).
Durante el gobierno del general TOMÁS BRIZUELA, la  Casa de Moneda de La Rloja, que había comenzado sus acuñaciones en 1824,  copiando el modelo de grabado empleado en las primeras amonedaciones patrias realizadas en  Potosí, decidió por ley del 7 de julio de 1836 variar el tipo de numerario colocando ahora, en las nuevas piezas el busto del gobernador de Buenos Aires, general JUAN MANUEL DE ROSAS.

Acuñadas las primeras piezas, dos meses después, se le envió un ejemplar a ROSAS por intermedio del teniente coronel JUAN A. MAURÍN, comunicándole la decisión que motivara el homenaje. La moneda acuñada era de oro del valor de 8 escudos (una onza) y llevaba en el anverso el busto del gobernador de perfil derecho, con uniforme militar y leyenda circular: “Repúb. Argent. Confederada – Rosas”. En el reverso llevaba estampado el famoso cerro de Famatina (símbolo riojano) y debajo trofeos militares, grabándose en el perírhetro la leyenda: “Por la Liga Litoral será feliz”.

Lejos de aceptar esta demostración, el gobernador porteño envió a las autoridades riojanas un extenso oficio donde les expresaba que “la inexplicable sorpresa que ha producido en el ánimo del infrascripto un anuncio de tanta magnitud, ha sido tanto más singular y extraordinaria cuanto que jamás podía imaginarse que la benemérita provincia de La Rloja, por muy grande que fuese el aprecio que hiciese de sus servicios, llegase ni remotamente a darles un valor correspondiente a tan alta e in­estimable demostración, pues el infrascripto en todos los que ha rendido a la república en general y a La Rioja en particular, no ha hecho más que llenar fielmente los deberes de su posición conforme a los votos de todo buen argentino».

No encontrando otro medio de manifestar el profundo sentimiento de gratitud que le embargaba, a pesar de tener que sentirse obligado a rechazar el homenaje, rogó encarecidamente restablecer el tipo anterior de la moneda, agregando “cuanto más en las respectivas inscripciones y los objetos que se han, propuesto en la variación sancionada”.

La Rioja insiste. Recibida la nota por la Legislatura riojana, fue desechada por los señores diputados, ratificando con fecha 19 de enero de 1837 la ley sancionada anteriormente. Comunicada esta decisión a Rosas, ella motivó otro oficio del gobernador porteño que, al agradecer nuevamente la distinción, les comunicaba “no haber variado su juicio al respecto” y al declinarla manifestaba a los representantes y al pueblo riojano “la intensa gratitud del infrascripto a la muy particular benevolencia con que altamente le han honrado con la sanción enunciada”.

Finalmente los riojanos se dieron por satisfechos  y abolieron la ley cuestionada en sesión del 19 de junio de 1837, pero dispusieron entonces la acuñación de una moneda que, sin llevar el busto, expresara su gratitud con una leyenda: “Eterno loor al Restaurador Rosas”. Esta moneda se acuñó desde 1838 hasta 1840, año en que adherida La Rioja a la liga unitaria, se acuñaron monedas sin leyendas laudatorias. Luego se interrumpieron las labraciones hasta que en 1842, durante el gobierno del coronel HIPÓLITO TELLO, volvieron los riojanos a imponer en la moneda circulante el busto de Rosas. Esta vez sin consultarlo previamente, acuñaron las piezas en relativa abundancia. Eran monedas de plata de 2 reales y ejemplares de oro de 8 y 2 escudos. Ante el hecho consumado no vaciló ROSAS en reaccionar en forma desfavorable «firme e irrevocablemente resuelto a no admitir ese tipo de homenaje, cumple con el deber que le imponen su razón y su con­ciencia, de renunciar firme y esta vez terminantemente a tan alta y honrosa demostración”.

A partir de entonces no insistirían los riojanos en su propósito, pero acuñaron, eso sí, monedas con leyendas laudatorias modificando más tarde el nombre del cerro de Famatina, estampado en todas las piezas, por el de Cerro del General Rosas. De más está decir que la primer moneda acuñada en La Rioja después de Caseros lleva nuevamente bien visible,  la leyenda Famatina debajo del mentado cerro (Fuente «Crónica Argentina», Editorial Codex S.A., Buenos Aires, 1979)..

Anverso y reverso de una moneda riojana de plata de dos reales, acuñada en 1843. Sobre la imagen del cerro de Famatina,  obsérvense las iniciales C. D. G. R. que significan “Cerro del General Rosas” Colección Arnaldo Cunietti Ferrando, Capital Federal.

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