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BARRIO CHACARITA, UN BARRIO DE CONTRASTES
El Barrio Chacarita, es un oasis de autenticidad en medio del ajetreo urbano, con sus calles empedradas y casas que fusionan el art déco con el estilo colonial y sus cafés que combinan lo acogedor con lo pretencioso. Es un barrio de contrastes cuya evolución, refleja los cambios sociales y urbanos de Buenos Aires, transformando un espacio agrícola en un centro de intensa actividad cultural y social. Al caminar por sus calles se percibe en la antítesis de los viejos vecinos que sacan sillas en la vereda y las nuevas generaciones que eligen la movida cultural del barrio, recientemente reconocido como uno de los más “cool” del mundo.
Durante el siglo XVII, estas tierras que hoy ocupan los barrios de Agronomía, Colegiales, parte de La Paternal y Villa Ortúzar, fueron otorgadas a los sacerdotes jesuitas por Hernandarias, el entonces gobernador de la ciudad y entre los siglos XVII y XVIII, a partir de la donación de varias parcelas de tierra que efectuara el 28 de junio de 1645, el español NICOLÁS DE CARVAJAL, la Compañía de Jesús había logrado conformar, por donación, cesión o compra, una propiedad inmueble tan vasta como para tener su frente casi junto al Río de la Plata, a la altura de las actuales avenidas Santa Fe y Luis María Campos, y llegar por sus fondos hasta el actual partido bonaerense de Morón
Este enorme territorio, ubicado en el sector centro-norte de la ciudad de Buenos Aires comprendido entre las avenidas El Cano, Del Campo, Garmendia, Warnes, Dorrego, las vías del Ferrocarril San Martín, y las avenidas Córdoba y Álvarez Thomas hoy limita con los barrios Villa Ortúzar al noroeste, Colegiales al norte, Palermo al este, Villa Crespo al sudeste y La Paternal al sudoeste.
Los jesuitas arrendaban a terceros gran parte de esas tierras, para financiar sus obras religiosas y educativas que dirigían en la ciudad de Buenos Aires, lo que hoy sería el «Microcentro» porteño, pero un sector de la propiedad, fue destinado a cumplir las funciones de una “Chacra” (granja, quinta o fundo), “chacrita» o «chacarita», diminutivos de chacra o chácara en idioma quichua), cuya producción les permitía proveer vegetales y carne para la alimentación de los alumnos del Colegio San Ignacio y al personal de las casas jesuíticas. Allí también se construyeron las oficinas destinadas a la administración de los arriendos y edificios para el alojamiento de los religiosos y sus huéspedes.
Además de abastecer de hortalizas y frutas al Colegio, la chacra era utilizada como casa de verano y de vacaciones para los estudiantes del Colegio San Ignacio, en virtud de una autorización otorgada por el virrey. Así, muchas generaciones de jóvenes pasaron sus vacaciones en los montes y quintas de la «chácara» (1), que a partir de entonces comenzó a llamarse «Chacarita de los Colegiales», lo que equivale a decir chacra de los estudiantes. De allí derivaron posteriormente los nombres de los barrios porteños de «Chacarita» y «Colegiales»..
En 1767, al ser expulsados los jesuitas de “todos los reinos y dominios” de Carlos III de Borbón, sus bienes o temporalidades, pasaron a ser propiedad de la Corona. Por lo tanto, las tierras del actual barrio de Chacarita pasaron a ser propiedad de la Corona y el Colegio San Ignacio dejó de funcionar. Durante muchos años entonces, la juventud de la ciudad debió trasladarse a otros lugares para realizar sus estudios preuniversitarios, una situación que se mantuvo hasta 1783, año en que JUAN JOSÉ VÉRTIZ, por entonces Virrey del Río de la Plata, estableció el Real Colegio de San Carlos, utilizando la infraestructura del antiguo colegio de San Ignacio, en la llamada Manzana de las Luces. La finca de la Chacarita siguió perteneciendo al Colegio de San Carlos (llamado así hasta que en 1863, por decisión del presidente BARTOLOMÉ MITRE, se lo terminó llamando Colegio Nacional Buenos Aires (2)
El Barrio “Chacarita” es uno de los barrios más antiguos de la ciudad, aunque fue uno de los últimos en constituirse legalmente como tal. Hacia casi finales del siglo XIX, aún pertenecía a Belgrano. Fue recién el 28 de junio de 1869, cuando mediante una Ley de la Legislatura de Buenos Aires, se aprobó la división parroquial de la Ciudad, previo acuerdo celebrado entre el Poder Ejecutivo y las autoridades eclesiásticas.
En 1871 “La Chacarita” vivió una transformación significativa, un evento que marcó el comienzo de una nueva etapa para la zona. Una grave crisis sanitaria provocada por la aparición de una devastadora epidemia de fiebre amarilla que desbordó los recursos y la infraestructura existente, demandó la creación de un enterratorio destinado a las víctimas fatales de la epidemia y que fue ubicado en el sector del actual Parque Los Andes (denominado “Rancagua” hasta 1904) limitado por la avenida Corrientes y las calles Jorge Newbery y Dorrego, sobre la que estaba el portón de entrada.
En 1880, una vez resuelta la federalización de Buenos Aires, el gobierno de la provincia de Buenos Ares le compró al Partido de Belgrano estas tierras que ya eran conocidas como “Chacarita Vieja” y le dio su destino definitivo como Cementerio urbano, ya que el enterratorio del actual Parque Los Andes) ya se hallaba colmado. Este nuevo enterratorio, llamado oficialmente «Cementerio del Oeste», fue establecido el 14 de abril de 1886 y más tarde, ante el auge inmigratorio, parte del predio fue destinado a «Necrópolis de Disidentes», lo que actualmente son los cementerios Alemán y Británico de Buenos Aires.
A partir de 1887 con la anexión de Flores y Belgrano a la Capital Federal, el Barrio Chacarita adquirió gran importancia por su posición central en el medio de ambos y fue creciendo junto a ellos. Fue entonces que, el enterratorio, la creación del “Cementerio del Oeste”, la habilitación de un ramal del Ferrocarril Oeste, que la empresa construyó para que, partiendo desde Ecuador y Corrientes, llevara los cadáveres hasta este nuevo enterratorio y la inauguración el 6 de abril de 1888 de la Terminal del «Tramway Rural» de los hermanos Federico y Julio Lacroze (hoy Estación Federico Lacroze), un servicio que cubría un recorrido de 47 kilómetros entre Buenos Aires y Pilar y que al principio funcionaba con tracción a sangre (caballos) antes de pasar al vapor y finalmente, a la tracción eléctrica, el desarrollo del transporte urbano, de vital importancia para la vinculación con otros barrios y con el “centro” y el asentamiento de gran número de obreros y gente de clase media acomodada, que huían del ruido y el caos que había invadido los barrios tradicionales, hicieron el milagro y la imagen del Barrio, comenzó a cambiar.
Pero los avatares que debió vivir el Barrio Chacarita, no fueron óbice que detuviera su avance. Con el tiempo se convirtió en un centro de transporte y barrio de clase obrera, de aproximadamente 100 cuadras, llenas de casas de estilo colonial con toques de art déco y brutalismo, con puertas pesadas de madera con ranuras de correo antiguas en las que se lee “CARTAS” y rejas protectoras de ventanas de hierro forjado. Prolijas aceras sombreadas por frondosos árboles, Tipas (Tipuana tipu), de flor amarilla y ramas gruesas ondulantes y oscuras.
Lugares importantes del barrio
Parque «Los Andes». Importante espacio verde de la ciudad. En un principio se llamó “Rancagua”, pero en 1904 fue bautizado con el nombre actual. Durante los fines de semana se arma una gran feria de artesanías, antigüedades, libros y otros objetos; el monumento “Los Andes”; realizado en bronce en 1941 por el escultor Luis Perlotti, define a las etnias calchaquí, tehuelche y ona, que de norte a sur habitaron la zona de la cordillera andina; el Cementerio de la Chacarita: es el cementerio más grande del país y de Sudamérica y a diferencia del Cementero de la Recoleta, guarda los restos de importantes figuras populares y de las artes: Carlos Gardel, Gustavo Cerati, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y Roberto Goyeneche. Enrique Santos Discépolo, Merce
des Sosa, Alberto Castillo y María Gabriela Epumer, Alfonsina Storni, Roberto Arlt: Benito Quinquela Martín, Luis Sandrini, Alfredo Alcón, Alberto Olmedo y Jorge Porcel, Tita Merello y muchos otros de igual fuste; Cementerio Alemán y Cementerio Británico para disidentes.
Hito de la Argentinidad. . Se trata de un monolito con una placa que recuerda que desde allí partieron tropas que estaban asentadas en los edificios del Barrio de Chacarita para luchar contra el enemigo británico durante la primera invasión inglesa, donde se exhibe además, una mayólica de la Virgen de Luján y una inscripción que recuerda que de los colores de dicha virgen fueron tomados los colores patrios y que fueron utilizados como distintivos en 1806 por los gauchos comandados por JUAN MANUEL DE PUEYRREDÓN y cuyo soporte está realizado con ladrillos provenientes de la chacra de los Márquez, en San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, que en 1806 fue cuartel general de la Reconquista;
Estacón «Federico Lacroze»: es la estación terminal del Ferrocarril General Urquiza, cuyo servicio de trenes suburbanos finaliza en la localidad bonaerense de San Miguel; Barrio Los Andes: complejo de viviendas inaugurado en 1929 por la municipalidad de Buenos Aires, diseñado por el Arq. Fermín Bereterbide. Con el paso de los años, dejó de ser administrado por la municipalidad para tener una administración privada. Actualmente es un centro, ejemplo de arquitectura. Está protegido por la Ley de Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de la Ciudad y allí se encuentra la Biblioteca pública Baldomero Fernández Moreno;
Estación «Dorrego». Es una de las estaciones de la Línea B de Subterráneos. Fue inaugurada el 17 de octubre de 1930; la Sede del Club Atlético Chacarita Junors; Mirador Comastri. Se encuentra emplazado en el casco histórico de la estancia Comastri, un establecimiento del del siglo XIX. Actualmente funciona allí la Escuela Técnica Ing. Enrique Martín Hermitte. Sobre la casona de estilo italiano hay un remate cuadrado que sirve para sustentar a un tambor circular de donde emerge una cúpula parabólica vidriada en su totalidad y con superficies curvas tapizada con vidrios repartidos unidos con juntas de plomo y una aguja superior con pararrayos. El mirador había estado muy deteriorado hasta que se lo remozó totalmente en 2018.
(1). Miguel Cané, alumno del Colegio Nacional en la década de 1860, relata en «Juvenilia», anécdotas de su vida de pupilo y entre ellas, los episodios de las vacaciones en la “Chacrita de los colegiales”.
(2). En 1863, Bartolomé Mitre, siendo presidente de la Nación, recreó, sobre el antiguo Colegio San Carlos, el Colegio Nacional, pilar fundamental de su política integradora de porteños y provincianos. Allí se educaron Antonio Esteban Agüero, Carlos Pellegrini, Rque Sáenz Peña, Marcelo T. de Alvear, Bernardo Houssay, y Carlos Saavedra Lamas, Alfredo Palacios, José Ingenieros, Luis Agote y Baldomero Fernández Moreno entre otras personalidades del quehacer nacional..