ATAQUE A LA FORTALEZA DEL REAL FELIPE (21/01/1816)

En el marco de la Campaña Libertadora de Chile en la que estaba empeñado el general JOSÉ DE SAN MARTÍN, el Almirante GUILLERMO BROWN atacó la “Fortaleza del Real Felipe” en el puerto del Callao, con una flotilla que penosamente había podido armar el gobierno de Buenos Aires, compuesta por la fragata Hércules, el bergantín (o sumaca) “Santísima Trinidad” y la corbeta “Halcón” al mando de HIPÓLITO BOUCHARD.

Era necesario impedir el contacto entre los realistas sólidamente afianzados en Perú, con los que resistían el avance de los libertarios en Chile y con este objetivo el Almirante BROWN en enero de 1816, emprendió una audaz expedición corsaria al puerto del Callao.

Antes de atacar, en los días previos a las acciones directas, la pequeña flota patriota se reagrupó en el islote Hormiga, a unos 60 km del puerto peruano y a partir del 21 de enero, Brown pasó a la ofensiva realizando incluso incursiones nocturnas. Con botes artillados y un severo cañoneo, la escuadra patriota atacó a los buques surtos en la bahía, logrando hundir varias naves, la fragata “Fuente Hermosa” y la fragata “Consecuencia” entre ellas y causando graves destrozos en el puerto y en un acto de desafío, las naves de Brown se fondearon frente a la costa y bajo los cañonazos de los fuertes españoles, izaron el pabellón azul y blanco e inician el bloqueo.

El bloqueo se extendió entre el 21 y el 28 de enero de 1816, pero la eficaz defensa ejercida desde la Fortaleza en apoyo de su escuadra, le impuso la retirada a BROWN. La enorme potencia de las baterías instaladas en esa colosal estructura le otorgaba las ventajas de un poder de fuego demoledor y hacía inútil cualquier intento que se hiciera para anularlas.

Pero no fueron malos los resultados de esta acción. Habiéndose logrado la captura o la destrucción de algunos buques de la escuadra española, se había demostrado su vulnerabilidad; se había cortado su comunicación con Chile e impedido la partida o el ingreso de tropas, armamento o alimentos y lo que fue más importante aún, se les había provocado una gran alarma a los españoles, obligándolos a que movilizaran tropas y reforzaran sus defensas en los puertos del Pacífico, en prevención d que se reprodujeran allí ataques como el que habían sufrido, descuidando su presencia en el Río de la Plata

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