DOS NUEVOS ATAQUES E INTENTOS DE BLOQUEO AL PUERTO DE EL CALLAO (16/01/1819)

Durante la Campaña Libertadora al Perú, el 16 de enero de 1819, la guarnición de la Fortaleza “Del Real Felipe” ubicada en El Callao, sobre la costa del Pacífico, en el Perú”, que estaba bajo control realista, rechazó un ataque de la flota argentino-chilena, que al mando del Almirante británico THOMAS COCHRANE, llegaba con la intención de establecer un bloqueo de ese Puerto (1).

COCHRANE iba al mando de cuatro buques de guerra (navío “San Martín” (60 cañones), fragata “O’Higgins”, que era el buque insignia (48 cañones), fragata “Lautaro” (46 cañones) y corbeta “Chacabuco” (20 cañones). pero la poderosa artillería emplazada en ese reducto español repelió el ataque causándole grandes daños a sus naves, por lo que, al ver que el puerto, defendido desde la Fortaleza era inexpugnable en un ataque por mar, optó por retirarse.

Un nuevo intento
El setiembre de 1819, el Almirante THOMAS COCHRANE hace un nuevo intento para doblegar la resistencia de la Fortaleza “Del Real Felipe” en El Callao”, pero esta vez, incorpora dos naves principales más a su escuadra (la corbeta “Independencia” y el bergantín “Araucano”) algunas embarcaciones menores y transportes de suministros, cargando en algunas de ellas, baterías de lanza cohetes “Congreve”, un arma que ya había utilizado con anterioridad, actuando al servicio de la Corona británica contra las fuerzas francesas y estadounidenses.

 Llegados a la vista de la Fortaleza, se prepararon balsas y botes adaptados especialmente para lanzar una lluvia de cohetes incendiarios hacia la Fortaleza y la flota española, pero el ataque con los cohetes resultó en un total fracaso. Muchos de ellos habían sido ensamblados en Chile utilizando mano de obra de prisioneros realistas que sabotearon el armamento, mezclando la pólvora con aserrín o arena. Como consecuencia, la mayoría de los proyectiles no estallaron, se desviaron de su trayectoria o explotaron antes de tiempo, causando heridas a las propias tripulaciones patriotas (2).

Estos dos intentos infructuosos, le confirmaron a SAN MARTÍN el tremendo poder de la defensa de la Fortaleza de El Callao y de la escuadra española que la protegía y comprendiendo que era un suicidio intentar desembarcar allí para atacar a Lima de frente, por el mar, se dispuso a estudiar una nueva estrategia que le permitiera llegar a Lima, sin muchas pérdidas de vida.

El general SAN MARTÍN  contaba con el Almirante inglés THOMAS COCHRANE porque este había sido contratado por el gobierno de Chile para comandar la escuadra que había puesto a disposición de SAN MARTÍN para que le diera apoyo naval en su Campaña Libertadora de Perú. Esa escuadra, finalmente tripulada por argentinos y chilenos, era la única fuerza naval con el poder de fuego necesario para neutralizar a la Real Armada Española en el Pacífico y asfixiar al Puerto del Callao. A pesar de este tropiezo inicial, la tecnología sirvió como precedente para futuros despliegues en la región, siendo empleados posteriormente por el ejército del general JOSÉ DE SAN MARTÍN en el sur peruano en 1821.

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