ARNOLD, PRUDENCIO (1809-1896)

Hijo de George Brown Arnold, un inmigrante estadounidense. Nació en Ranchos, provincia de Buenos Aires el 28 de abril de 1809 y a través de su larga carrera militar, luchó tanto en las filas federales como unitarias en distintas etapas de su vida.

A los 17 años ingresa como Alférez al Regimiento 3° de Caballería, en las milicias de JUAN MANUEL DE ROSAS y en 1828, al estallar la revolución de JUAN GALO DE LAVALLE contra el gobernador MANUEL DORREGO, se puso a órdenes de éste y luchó del lado de los federales en la batalla de Navarro y en las guerrillas que se libraron luego.

Luego de la ejecución de DORREGO, participó en las campañas de los caudillos menores del interior bonaerense, combatiendo en Las Palmitas y Vizcacheras (2/03/1829), donde fue testigo involuntario de la persecución del coronel RAUCH, de la bolea que lanzada por el cabo de Blandengues Manuel Andrada lo derribó y del momento en que el indio Nicasio lo lancea provocándole la muerte.

El 26 de abril de 1829, se incorpora al Regimiento “Colorados del Monte”, fundado y comandado por “el Restaurador” y que formaba parte de ejército federal que debía enfrentar a las fuerzas de LAVALLE y se batió luego en la batalla del Puente de Márquez (26/04/1829) contra los unitarios. Más tarde participó en el sitio de Buenos Aires, haciéndose merecedor del ascenso a Teniente Primero.

En 1831 a órdenes de ÁNGEL PACHECO participó en la campaña contra los unitarios de JOSÉ MARÍA PAZ combatiendo en la batalla de Fraile Muerto y en 1833, acompañó a ROSAS en su Campaña al Desierto y en octubre de 1833 se distinguió en la represión durante la «Revolución de los Restauradores» y por el éxito obtenido en una guerrilla sobre la plaza Miserere, es promovido al grado de Capitán. Seis años después hizo la campaña de Chascomús durante la “Rebelión de los Libres del Sur” contra ROSAS y después quedó como oficial de la guarnición del Partido de  Dolores.

Se retiró a su casa en el partido de San Miguel del Monte con el premio otorgado por la Sala de Representantes a los vencedores de aquella sublevación y en agosto de 1840, nuevamente reincorporado al servicio activo, a órdenes del general PACHECO, participó en la campaña contra la Coalición del Norte, combatiendo en las batallas de Quebracho Herrado (28/11/1840) en la provincia de Córdoba, Sancala y Rodeo del Medio.

En diciembre de 1842 pasó a la frontera sur de la provincia de Santa Fe, con cabecera en el Fuerte de Melincué y asume como ayudante del Comandante general de Armas de esa provincia, el Coronel VICENTE GONZÁLEZ, apodado «Carancho del Monte».. Posteriormente pasa a prestar servicios en el Fuerte “El Boquerón”, cerca de Rosario, para defender la ciudad de los ataques de los aborígenes y luego, en el Fuerte del arroyo Pavón, comandancia que ocupó durante todo el gobierno santafesino de PASCUAL ECHAGÜE, con el grado de Teniente Coronel.

Adquirió dos estancias; una en Pergamino y otra en Ramallo. La paz de que gozaba esa frontera, aunque alterada de vez en cuando por los ataques de los ranqueles, le permitió especializarse en la lucha de fronteras y entrenar a los baqueanos necesarios. Tuvo una destacada actuación derrotando un gran malón en octubre de 1843.

En 1844 debió regresar apresuradamente a la frontera porque el cacique MANUEL BAIGORRIA, un mestizo puntano, antiguo oficial unitario y futuro coronel de frontera, había lanzado un  malón con la intención de apoyar a PABLO LÓPEZ y en abril de ese año lo sorprende y lo derrota en Los ChaÃaritos y aunque pudo rescatar numerosos cautivos y cerca de 25.000 cabezas de ganado, vió frustrada su intención de apresar al cacique coronel MANUEL BAIGORRIA, que los comandaba.

A mediados de 1845, se incorpora nuevamente a las fuerzas del gobernador PASCUAL ECHAGÜE, para luchar contra el invasor JUAN PABLO «MASCARILLA» LÓPEZ y el12 de agosto, junto con el coronel SANTA COLOMA asiste a la victoria federal de  “Mal Abrigo”. Posteriormente volvió a su campamento en el Boquerón del Rosario y el 16 de noviembre de 1845 infligió una nueva derrota a la indiada en el Arroyo del Medio.

Después del pronunciamiento de URQUIZA contra ROSAS se incorporó a las fuerzas del coronel MARTÍN ISIDRO SANTA COLOMA, en las cercanías de Coronda. En diciembre de 1851 pudo salvar de un desastre a la división del coronel SERRANO, que se había sublevado, por torpeza de este jefe y su actuación en estos hechos suceso, le valió que ROSAS lo ascendiera a coronel de Caballería de Línea, pero los despachos correspondientes no llegaron a poder de ARNOLD, porque se precipitaron los acontecimientos que desembocaron en la Batalla d Caseros (1)

En vísperas de Caseros se incorporó a las fuerzas de PASCUAL ECHAGÜE y luego opera sobre el sur de Santa Fe, hostilizando a los efectivos «urquicistas». El 19 de enero de 1852, su columna de 160 hombres fue dispersada en la Loma Negra por fuerzas superiores de la división de JUAN PABLO LÓPEZ, pero en ningún momento dejó de hostilizar a las fuerzas enemigas, en su extremo derecho y retaguardia. La rápida conversión hecha por URQUIZA en su marcha desde la Guardia de Luján hacia Caseros le cerró el paso, por lo que ARNOLD no pudo incorporarse a las fuerzas de ROSAS antes de la batalla. Lo hizo sí, al frente de sus efectivos de caballería, formando parte de la reserva, y acudiendo en ayuda de algún sector comprometido de las fuerzas de ROSAS.

“Fuí el último de los comandantes con mando de tropa en el ejército de ROSAS que se retiró del campo de batalla y el único que no presentó armas al general vencedor”, escribirá luego en sus “Memoras”. Y eso fue así, porque  muchos otros jefes (tal el caso del general ÄNGEL PACHECO) desertaron o se retiraron temprano ante el desmoronamiento de las filas rosistas, ARNOLD se mantuvo en su puesto intentando contener la dispersión y antes de retirarse, instó a sus subordinados a no rendirse (2).

Marchó al campamento de la Guardia del Monte y desde allí, le pidió órdenes al general PACHECO, quien dispuso se presentase a URQUIZA. Poco después, el vencedor de Caseros lo llama y reconociendo sus valores éticos, lo invita a que se tome seis meses de licencia y que luego vuelva para seguir prestando servicios en el ejército de la Confederación.

En enero de 1853, el coronel HILARIO LAGOS, comandante en jefe del Ejército de la Confederación, lo designa Comandante de milicias de los partidos de Rojas, Salto y Pergamino y así participó en la revolución y en el sitio de Buenos Aires contra el gobierno surgido de la revolución del 11 de setiembre de 1852, y tras la derrota pidió y obtuvo la baja. Permaneció retirado en su campo de Pergamino durante el resto de la década, y ni siquiera fue llamado a las armas para la batalla de Cepeda, que se libró cerca de su hogar.

Semanas antes de la batalla de Pavón, abandona su estancia “San Pascual”, ubicada en el partido de Ramallo y se presenta al general RICARDO LÖPEZ JORDÄN, que organizaba en Rosario fuerzas de la Confederación y el 17 de septiembre de 1861 participa en la batalla de Pavón como ayudante de URQUIZA y formando parte de la avanzada del general LÓPEZ JORDÄN que ocupó Pergamino. Tres días después, el presidente SANTIAGO DERQUI lo nombra comandante de la Guardia Nacional de los partidos de San Nicolás, Pergamino, Rojas, Salto y Junín, pero el 2 de octubre de 1852 renuncia a ese cargo.

Fue invitado a incorporarse al ejército de Buenos Aires, pero se negó rotundamente a ello, «ahumado por la pestilente pólvora de Pavón», según la carta que le envió (como escribió luego en sus “Memorias”) y autorizado por el Ministro de Guerra BARTOLOMÉ MITRE, pasa a residir en su estancia “o donde quisiera hacerlo”. Pero, en 1861, al saberse de la retirada de Urquiza y el inminente arribo de los ranqueles del cacique MANUEL BAIGORRIA, debió abandonar su retiro, instalándose en la ciudad de Rosario donde vivirá, alternando con breves estadías en San Nicolás y posteriormente, en su estancia Santa María, en el sur santafesino.

Casi nunca más volvió a salir y en su retiro escribió sus memorias, editadas en 1893 como «Un soldado argentino», donde relata su vida militar y las costumbres de la época. También editó algunos artículos largos que fueron publicados en la prensa de la época, como «Rectificaciones históricas al folletín del doctor Estanislao Zeballos” titulado “Dinastía de los Piedra”», «Colección de artículos y refutaciones históricas sobre los acontecimientos del Rosario el 25 de diciembre de 1851» y «Refutación histórica sobre la batalla de Malabrigo», todas ellas publicadas en un periódico de San Nicolás de los Arroyos..

En sus últimos años participó en política, en apoyo de BERNARDO DE IRIGOYEN y la Unión Cívica santafecina y su afecto y su lealtad hacia ROSAS permanecerá incólume veinte años después de Caseros En octubre de 1875 le escribe a éste: «Su retrato de bulto es el único que hay en la salita de mi casa, en esta ciudad, frente a las ventanas que dan a la calle”. Murió en Rosario, provincia de Santa Fe, el 31 de marzo de 1896.

(1). Se dice que ROSAS guardó esos Despachos y en 1876, s los envió desde su exilio en Southampton.
(2). En sus “Memorias”, Arnold relata que permaneció en el terreno hasta que la derrota fue total y el propio Rosas se había retirado para redactar su renuncia. Su afirmación de ser «el último» se refiere a la lealtad y orden en la retirada, contrastando con la «traición» o huida de otros oficiales de mayor rango, que lo hicieron desordenadamente y algunos, presas del pánico que les infundían las amenazas de crueles represalias que les anticipaban los soldados urquicistas para quebrarles la moral y provocar su deserción.

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