ANTIGÜAS MARCHAS MILITARES

Si bien los toques de ordenanza y las marchas militares vigentes durante el período hispánico, en las Provincias Unidas del Río de la Plata, se siguieron usando ya en la época independiente y hasta fines del siglo XIX, paralelamente, fueron surgiendo otras composiciones que animaron en la marcha y en el combate a los ejércitos argentinos. Así en los albores de nuestra emancipación, en noviembre de 1810, BLAS PARERA compuso una «Marcha Patriótica», a la que ESTEBAN DE LUCA agregó la letra. También a BLAS PARERA se deben las obras «Canción Patriótica», «Canto Patriótico» y se le reconoce la autoría de «La Azulada Bandera del Plata».

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En momentos en que las provincias habían asumido sus poderes y gobernaba en Buenos Aires MARTÍN RODRÍGUEZ, un mes después de inaugurarse las sesiones de la Sala de Representantes de la provincia de Buenos Aires, en su nuevo recinto de Perú 272, el gobierno dispuso se hiciera circular en los regimientos la «Marcha del General Belgrano». De esto da testimonio el periódico «Argos», en su número del 26 de junio de 1822. Esta marcha es muy anterior a la del maestro Arena.

La marcha de la época independiente más antigua es «Ituzaingó», una obra unida a una historia llena de misterios y simbologías. Se dice que el emperador de Brasil Don Pedro I, que era aficionado a la música, la habría compuesto en homenaje a la que preveía como victoria militar de sus ejércitos, en la guerra contra nuestro país.  Lo cierto es que el 20 de febrero de 1827 tras el violento encuentro armado en Ituzaingó, las tropas imperiales se retiraron derrotadas, dejando a retaguardia armas y bagajes. En una de las carpas abandonadas, habría sido encontrada la partitura musical mencionada, considerada botín de guerra. Otra versión dice que fue hallada en la mochila de un soldado brasileño muerto.  Dicha pieza de una belleza singular, fue tocada en la formación realizada por el Ejército en Operaciones el 25 de mayo de 1827. Ituzaingó es actualmente marcha presidencial y de homenaje a la Bandera de Guerra en sus desplazamientos.

Algunos autores, también mencionan, otra marcha que ejecutaban nuestras Bandas en la contienda con Brasil, denominada «La Prisionera». Tanto en la Campaña de los Andes, como en las Guerras con  Brasil y más tarde con Paraguay, los compositores de nuestras marchas militares, se vieron influenciadas por el paso doble español. Podemos mencionar al respecto «Batalla de Ayacucho» que data de 1832 y que fue compuesta por PABLO ROSQUELLES. El General FOTHERINGHAM al referirse al asalto a Curupaytí nos dice: «Las Bandas tocan sus mejores pasos dobles y las banderas flotan al impulso de la brisa matutina, confundiendo sus hermosos colores con el del cielo, límpido y diáfano, apenas velado aquí y allá por levísimos celajes blancos».

De 1837 data el «Paso Doble para Banda» que pertenece a JUAN PEDRO ESNAOLA. También dentro de este género,  cabe citar el pasodoble «El Paso de San Ignacio» que compusiera  el Teniente FRANCISCO FERREYRA en homenaje  al combate de San Ignacio y que dedicó al Coronel ARREDONDO. Más tarde, ya durante la época de ROSAS, se compusieron numerosas marchas militares, entre las que podemos citar «Gloria eterna al magnánimo Rosas» (1843)  y «Marcha Federal» pertenecientes ambas a Juan Pedro Esnaola. En este período y en los anteriores, existieron un conjunto de marchas, cuyas partituras se han perdido y de las que sólo tenemos referencias orales.

Llegamos así a «El Tala»; una marcha compuesta en 1854 y que fue compuesta por el maestro JOSÉ GIRIBONE, quien se desempeñaba como director de Banda del Regimiento 2 de Infantería y rinde homenaje a la batalla del mismo nombre. En 1862, JOSÉ SORO compuso la marcha «El triunfo del Ejército de Buenos Aires» que exalta la victoria de Pavón sobre las fuerzas de la Confederación. Poco más tarde,en 1865, la Guerra con Paraguay inspiró al maestro SERAFÍN BUGNI su marcha «El 25 de mayo de 1865 en Corrientes», que dedicó al Jefe de la Legión Militar, el Teniente Coronel JUAN BAUTISTA CHARLONE. En 1866, luego de la toma de «Yatay» durante la misma guerra, el maestro Antonio Scapattura compuso en su recuerdo, la marcha del mismo nombre. El combate de Capibarí, inspiró al maestro FÉLIX MASTRACCHIO la marcha que lleva ese nombre y que se tocó por primera vez en 1890. Esta marcha fue conocida inicialmente con el nombre de «Peribebuy» o «Los mártires de Capibarí» y con el tiempo se la reconoció como «Capibarí». Rememora la conquista de la posición paraguaya de Peribebuy por las fuerzas aliadas el 12 de agosto de 1869, durante la guerra con Paraguay. Otra marcha característica de fines del siglo pasado fue «Cura Malal», obra del maestro JUAN RÚSPOLI, quien la escribió en 1896.

Llegados ahora a los comienzos del siglo XX, cuando en 1902, el maestro CAYETANO A. SILVA Compone «San Lorenzo», una marcha que fue estrenada el 30 de octubre de 1902, al inaugurarse el monumento a San Martín en Santa Fe, mediante  un  acto presidido por el Presidente ROCA, durante su segunda presidencia. SILVA le había puesto el nombre de “San Martín” a su marcha, pero en consideración de que el monumento que se inauguraba se hallaba emplazado en la provincia  de Santa Fe, el mismio lugar donde se había librado la batalla de San Lorenzo, SILVA decidió cambiarlo y llamarla con el nombre del primer combate que libró San Martín en América. La partitura musical fue complementada con la letra que al efecto escribió  en 1908, logrando, a partir de entonces ser conocida en varios países e incluída en el repertorio de gran cantidad de Bandas americanas.

En 1915 nació “Avenida de las Camelias”, una marcha militar especialmente compuesta para la Infantería Argentina por el Capitán de Banda PEDRO MARANESI y que muy pronto traspasó las fronteras de la Argentina y llegó a interpretarse en varios países que la adoptaron: entre otros Colombia y Alemania y Polonia durante la época de tecer reich. Es totalmente instrumental ya que no tiene letra y suele ser tocada con bombos y trompetas. Por su ritmo vigoroso se ha convertido, junto con la Marcha “San Lorenzo”, no solo en dos de las principales marchas militares de las Fuerzas Armadas Argentinas, sino las más representativas y por ello, frecuentemente interpretadas en desfiles y ceremonias oficiales.

Desde siempre, la tradición nos ha dicho que la marcha «Avenida de las Camelias» tuvo su origen en un denominado “Campo del Durazno, situado en Rosario de la Frontera, al sur de la provincia de Salta, cuando en 1915, la Quinta División del Ejército se encontraba allí realizando maniobras militares, y los mismos soldados tuvieron que abrir una calle en esa oportunidad y la denominaron «Avenida de las Camelias», por la abundante presencia de Camelias (1) en ese lugar.

Se nos aseguraba que esa circunstancia había inspirado al jefe de la Banda de música de esa unidad militar, a componer una marcha, utilizando el parche de un bombo, para escribir allí las notas de la partitura que una súbita inspiración le dictaba. Pero aunque esa historia es muy pintoresca para los salteños, investigaciones posteriores confirman que el “Campo de Durazno” no existe en la provincia de Salta y que quizá el verdadero escenario del nacimiento de la marcha, hayan sido los campos que ocupaba un establecimiento llamado «Finca El Duraznito», que sí existía en el camino hacia «Ojo de Agua» a 9 km al Sudeste de la Ciudad capital de esa provincia, donde quizás había esas camelias que le dieron nombre a la marcha.

(1).-La “Camelia” es un árbol perennifolio, de origen asiático, que llega a tener hasta 4 meetros de altura. De follaje verde muy atractivo y grandes flores muy fragantes, con una corola simple o doble con tonalidades que van del blanco al rojo. El único camino conocido como “Avenida de las Camelias”, está en la provincia de Vigo, Comunidad Autónoma de Galicia, España, donde se ubica una populosa arteria denominada «Avenida de las Camelias» o «Avenida Camelias».

Largo sería enumerar las variadas composiciones musicales que completan una lista que honra la vena poética y musical de nuestros compositores. Baste recordar como cierre de esta nota, a la marcha «Río Negro» que su autor CAYETANO SILVA dedicó al General Roca al culminar la Campaña al río del mismo nombre y «22 de Julio» del mismo autor,  dedicada al General NICOLÁS LEVALLE,  la marcha «Patricios» de JOSÉ ARENA y el «Uno Grande», que también glosa al regimiento con continuidad histórica más antiguo de Hispanoamérica.

Esta nota ha sido confeccionada extrayendo material contenido en un trabajo realizado por el general Isaías García Enciso para el Círculo Militar.

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