ANDANZAS DE JOSÉ MIGUEL CARRERA EN EL RÍO DE LA PLATA (1817)

JOSÉ MIGUEL CARRERA, fue un personaje controvertido de la historia de Chile, durante la época en la que ésta estuvo ligada con la de la República Argentina, cuando era las Provincias Unidas del Río de la Plata (ver José Miguel Carrera)

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Destacado participante en la guerra por la emancipación de Chile, por lo que es considerado uno de los padres de la Patria chilena, pero manifiestamente declarado enemigo de BERNARDO DE O’HIGGINS y de todos aquellos que consideraba indiferentes ante las necesidades del pueblo; reemplazado por éste como comandante de las fuerzas armadas empeñadas en lucha contra los realistas al mando de  OSORIO, luego de la batalla de Rancagua, donde su proceder dejó sospechas acerca de su integridad, se retiró a la provincia argentina de Mendoza.

En 1817, luego de huir ante el fracaso de sus planes contra los gobiernos de JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN y BERNARDO DE O’HIGGINS se dirige a Montevideo y pide asilo. Dedica la mayor parte de su tiempo a redactar un folleto que luego hace imprimir,  justificativo de su vida pública, asegurando que ha depuesto todo intento de irritar a sus poderosos enemigos por temor de perjudicar a sus hermanos y partidarios, residentes en la otra orilla.

En Montevideo, mientras tanto, se hablaba de la existencia de una gran logia, probablemente del Rito York, a la que pertenecerían CARRERA, los argentinos CARLOS MARÍA DE  ALVEAR, NICOLÁS HERRERA y otros. Esta sociedad estaría vinculada a la masonería estadounidense —integrada por personajes de la talla de MADISON  y MONROE— que sería la que alimenta las esperanzas de reivindicación política de CARRERA, presunción que se vio confirmada cuando Carrera estableció contactos del más alto nivel en Norteamérica en el transcurso de la gestión emprendida en especial,  durante su permanencia  en Baltimore, sede de una frac­ción de propaganda y apoyo a la revolución hispanoamericana. Importantes casas comerciales que especulan con la venta de armas y personalidades locales —John Skinner entre ellas— simpatizaron con la causa del inquieto exiliado (“Cronista Mayor de Buenos Aires”, Octubre de 2002)

A  partir de entonces, y habiendo llegado ya el año 1818,  su vida política y militar se transformó en una feroz campaña, acompañando a diversos  caudillos contra quienes gobernaban Chile y Argentina, que según su opinión, estaban marcados por una fuerte influencia británica, renunciando a sus deberes como defensores de los intereses de los pueblos originarios y del sistema republicano de gobierno.. Se alió con CARLOS MARÍA DE ALVEAR, que estaba ansioso por recuperar el poder político en Buenos Aires, y juntos convencieron a los caudillos ESTANISLAO LÓPEZ y FRANCISCO RAMÍREZ para que se unieran a ellos contra el Directorio y hasta encabezó un intento de derrocar a O’HIGGINS que se desempeñaba como Director Supremo de Chile, apresando al mismo tiempo a San Martín, de quien decía que no había ido a Chile a liberarlo, sino a sojuzgarlo.

Arrastró a sus dos hermanos JUAN JOSÉ y LUIS, en su delirio revolucionario y éstos fueron aprehendidos y encarcelados en Mendoza, acusados de traición y conspiración contra las autoridades. Estando presos fueron adicionalmente acusados de querer escapar con la ayuda de prisioneros realistas, a quienes intentaron armar y organizar para derrocar las autoridades provinciales e invadir Chile, cargos que Luis Carrera reconoció implícitamente.

Cuando se conoció la noticia de la derrota patriota en Cancha Rayada (16 de marzo de 1818) y del “Manifiesto a los pueblos de Chile” que publicara JOSÉ MIGUEL, documento que a pesar que en él niega toda ambición política y agrega que no lo anima ni un deseo de rebelión ni de venganza, es una verdadera proclamación del inicio de su campaña, acusando a San Martín y a O’Higgins de numerosas deshonestidades, incluyendo el estar en colusión y ser la vanguardia de los monarquistas, etc, con el fin de «sustituir en su restauración al yugo extranjero el de sus pretendidos libertadores», se hizo evidente el peligro que la ambición de poder político, militar y económico de los Carrera significaban  para el futuro y la seguridad de la región, amenazada por una probable nueva invasión de los realistas ya sea desde Chile o desde el sur de Argentina, las autoridades,  justificándose en los tiempos difíciles que se vivían, decidieron tomar drásticas medidas y luego de un juicio sumarísimo, jJUAN JOSÉ y LUIS CARRERA fueron encontrados culpables de los delitos de «lesa patria» y «actos contra la plaza» y condenados a muerte por el gobernador de Mendoza, TORIBIO DE LUZURIAGA, siendo fusilados el 8 de abril de 1818

En 1820 JOSÉ MIGUEL CARRERA, reaparece y luego de liberar a prisioneros chilenos que se hallaban detenidos en “Las Bruscas”, al mando de un pequeño grupo armado,  se internó en la Pampa, como paso previo a a un nuevo intento por regresar a Chile y retomar el poder. A partir de entonces las crónicas de la época, hablan de su participación en numerosos actos de hostigamiento a las poblaciones de la provincia de Buenos Aires. Erigiéndose en líder de las tribus de aborígenes e incitándoles al ataque,  la destrucción y el saqueo de poblados y estancias del sur de Buenos Aires.

En febrero de 1821 abandona las tolderías de los ranqueles y decidido a regresar a Chile,  solicitó libre paso a los gobernadores de Córdoba y de San Luis, quienes se lo negaron, dados sus antecedentes. Se alza nuevamente en armas contra las autoridades constituídas y vence en el combate de Chajá al gobernador de Córdoba JUAN BAUTISTA BUSTOS y luego en el combate de Ensenada de las Pulgas al gobernador de San Luis, el coronel LUIS VIDELA, ocupando luego la ciudad capital de esa provincia. Intenta unirse a las fuerzas de FRANCISCO RAMÍIREZ , tratando de que éste lo acompañara a Chile, pero al rehusarse éste, decide volver a San Luis .

En  su marcha hacia esa provincia, derrota en el combate de “Río Cuarto”, a las fuerzas enviadas por el gobernador de Mendoza para detenerlo, pero finalmente,  el 30 de agosto fue derrotado en “Punta del Medano” por el coronel  mendocino JOSÉ ALBINO GUTIÉRREZ. En su retirada hacia Jocolí, es traicionado por algunos de sus oficiales, quienes, luego de insurreccionar a sus efectivos, lo toman prisionero y lo entregan al coronel GUTIÉRREZ, junto con JOSÉ MARÍA BENAVENTE y FELIPE ÁLVAREZ, los dos únicos que no se plegaron al motín..

Enjuiciado y condenado a muerte por numerosos crímenes, por orden de TOMÁS GODOY CRUZ fue fusilado cerca del mediodía del 4 de septiembre de 1821, conjuntamente con FELIPE ÁLVAREZ en la Plaza principal de Mendoza. (ver Fusilamiento de José Miguel Carrera)

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